domingo, 28 de agosto de 2011

Reflexiones sobre la situación internacional y las perspectivas

Recientemente participamos de una reunión internacional que durante varios días discutió las perspectivas de la crisis económica mundial, la reconfiguración geopolítica que, entre otras cuestiones, la misma crisis impone al sistema internacional de estados, así como la dinámica de la lucha de clases. Acá se hace una síntesis de las discusiones y algunas definiciones generales. Nosotros solo aportamos algunas ideas más para continuar la reflexión.

Espectros de Marx

El fin de la época de la restauración burguesa que vivimos (y sufrimos) en los últimos 30 años, plantea problemas nuevos y a la vez un retorno a los fenómenos clásicos de la época imperialista. 
-La vuelta a las duras disputas interestatales, con el fin del "sueño kantiano" de la Unión Europea, como una de los fracasos más destacados del capitalismo de pos-guerra. El resurgimiento de los intereses nacionales planteados agudamente para salvarse de la crisis, con la novedad de los intentos de "semi-colonización" de países imperialistas menores que pueden traer como consecuencia nuevos fenómenos políticos que hoy sólo vemos en forma embrionaria. "Novedades" que sacan a la superficie una de las contradicciones clásicas del capitalismo y planteada ya hace muchos años por Marx: la que se da entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las fronteras de los estados nacionales.
- Novísimas formas de intervención estatal y planes de salvataje de bancos, fondos de inversión y empresas. Megaendeudamiento de los estados como nunca antes se había visto, que plantean como posibilidad un nuevo "escenario Lehman" pero estatal, es decir la quiebra de un estado que derrumbe nuevamente la ingeniería financiera de la capitalismo internacional, como consecuencias brutales para la economía real. Escenario que hasta ahora evitaron, pero no desaparece el horizonte. Planteados a un nivel y complejidad propia del capitalismo contemporáneo, pero que expresan "leyes de hierro" que el capital puede negar contratendencialmente pero jamás de manera absoluta, como la "ley del valor" que vuelve una y otra vez a imponer su rigor.
- Cambios históricos en la relación entre países semicoloniales o dependientes, con la emergencia con cierto peso económico y político de países "periféricos", que algunos ven "alegremente" como los futuros garantes de un nuevo capitalismo más "igualitario". La "esperanza china" que acumula contradicciones internas e internacionales que ponen en cuestión las tesis de su presunto futuro hegemónico. Una muy difícil reconversión de su economía hacia un "giro al mercado interno" y un menos probable avance geopolítico pacífico en el escenario internacional, sin chocar violentamente con las potencias que hoy tienen en sus manos un mundo "ya repartido". Fenómenos que son expresión más de la crisis de hegemonía norteamericana, que de la propia fortaleza económica y política de estos países emergentes. Ya durante el siglo XX vimos el surgimiento de nacionalismos que expresaban las crisis de hegemonía imperial (el peronismo argentino, tiene su base en este fenómeno) y regateaban un lugar en el concierto internacional, pero no cambiaron y mucho menos pacíficamente, el orden imperialista.

La juventud, la clase obrera y el marxismo: una comparación histórica 

A fines del año pasado discutíamos con un bloguero peronista, sobre el significado de las movilizaciones de universitarios en Londres. Donde él veía solo corporativismo de los "burguesitos en llamas", nosotros veíamos síntomas de nuevos fenómenos de lucha de clases. Citábamos a Trotsky cuando afirmaba que "Cuando la burguesía renuncia consciente y obstinadamente a resolver los problemas que se derivan de la crisis de la sociedad burguesa, cuando el proletariado no está aún presto, para resolver esta tarea, son los estudiantes los que ocupan el proscenio"
En esa misma polémica relatamos la lucha de los liceístas franceses e incluso las luchas estudiantiles en la Argentina, como parte de este proceso profundo más general. Durante este tiempo vimos en la calle a otros sector de la juventud londinense o los mismos "indignados" españoles con gran componente juvenil, así como los jóvenes muy activos en la primavera árabe. La lucha del movimiento estudiantil chileno, es otra expresión avanzada de esta emergencia juvenil que expresa para nosotros un cambio de época y anuncia los tiempos por venir. 
Podemos afirmar que es un rasgo "sesentista" del momento presente. En el video que puede verse en esta página  (que recomendamos ver de conjunto, porque muestra la vida de uno de los centristas más experimentados e inteligentes del movimiento marxista de pos-guerra), Tariq Alí cuenta como los sesenta, con los movimientos contra la guerra de Vietman, el movimiento estudiantil japonés de la Zengakuren, o fenómenos juveniles más políticos como las SDS alemanas (jóvenes que rompían por izquierda con la socialdemocracia) o la propia JCR francesa del Alain Krivine y Daniel Bensaid (expulsados del Partido Comunista); adelantaron e incluso formaron a los dirigentes que lucharían por dirigir al movimiento obrero de masas, más con fracasos que con éxitos, en la convulsiva década siguiente. El movimiento trotskista y la "nueva izquierda" se ganaron un lugar en el escenario político. Los porqué de sus derrotas, dan para otro largo debate sobre la estrategia y la táctica que adoptaron estas corrientes.
Los movimientos que vemos hoy, tienen las marcas de la restauración, son diferentes políticamente a los de aquellos años, pero pueden expresar en la dinámica general una similitud entre los dos momentos históricos. Hoy con una crisis internacional abierta en el terreno económico y sin la existencia de un aparato mundial contrarrevolucionario stalinista que mantenía una fortaleza en aquellos años.
En conclusión, objetiva y subjetivamente, la nueva situación internacional plantea desafíos que obligan a poner al marxismo a la ofensiva. En las luchas teóricas, políticas y organizativas de hoy, se puede estar jugando la influencia e incluso la dirección de los procesos de lucha de clases de mañana.






domingo, 21 de agosto de 2011

León Trotsky, 71 años: homenaje colectivo

El Violento Oficio, se suma al "homenaje colectivo" que hoy la trokósfera le hace a León Trotsky, a 71 años de su asesinato (agradecemos a Cecilia el envío del texto)


Hoy se recuerda el asesinato del revolucionario León Trotsky, a manos de un sicario estalinista, hace 71 años. Por eso quería compartir un poco la vida de Trotsky en este post e invitar a leer su obra, pero antes una breve introducción.
No es fácil rendirle homenaje en unas pocas líneas. La figura de Trotsky transciende por mucho el ámbito de la propia izquierda y seduce a biógrafos, escritores y políticos de la más variada índole. Hasta Aguinis (autor de Pobre patria mía, que no pierde oportunidad para ventilar ataques y prejuicios no muy elevados contra la izquierda) encontró en la vida del joven Trotsky una historia de aventuras que, según sus palabras, hubiera enloquecido a Salgari y a Julio Verne. Dentro de toda esta profusa literatura acerca de Trotsky hay quienes lo reivindican desde uno u otro lugar, y quienes intentan, preventivamente quizá, clausurar su legado frente a un mundo convulsionado por una crisis histórica del capitalismo. No es este un post para analizar estas obras (imposible!), solo queremos mencionar que mucho se escribe sobre Trotsky en estos días, y que no es casual.
De Londres a Tahir, de Chile al Estado Español, primeras respuestas, más o menos desorganizadas, más o menos claras, pero inéditas en las últimas décadas, de los trabajadores y los oprimidos del mundo ante el intento de descargar la crisis sobre sus espaldas. La crisis trae también peligros, como una creciente descomposición social y derechas xenófobas que ganan peso en el viejo continente y los EEUU.
Lo que es claro y que nadie, aún bajo los vapores del 50% de Cristina, puede ocultar seriamente, es que estamos en el umbral de una etapa marcada por la crisis y la tendencia a mayores enfrentamientos y lucha de clases.
En este marco se entiende el nuevo interés por Trotsky, pero también en este marco nosotros reafirmamos, contra Aguinis, que su vida y su legado estratégico no solo sería capas de inspirar a Julio Verne sino también a millones que, ante un capitalismo que no pueda asegurar ni siquiera la subsistencia, ante un capitalismo que convierte aceleradamente nuestro planeta en una “sucia prisión”, protagonicen grandes acciones insurreccionales y revolucionarias.
Dedico entonces este post a recorrer lo más escuetamente posible la vida de Trotsky e invitar, a partir de algunos links y comentarios, a leer su obra:
Trotsky fue, junto a Lenin, el más importante teórico y estratega del marxismo en el siglo XX. Antes de la revolución triunfante de 1917 (cuando Trotsky cumpliría, el mismo día de la toma del poder, los 38 años) ya había recorrido decenas de prisiones en Rusia y en Europa, había sido exiliado y se había fugado dos veces del desierto helado de Siberia, había sido dos veces presidente del soviet (consejo de obreros y campesinos) de Petrogrado, además de haber escrito decenas de artículos y obras teóricas, entre ellas la primera formulación de la teoría de la revolución permanente en base a las conclusiones de 1905. En 1917 se unió a Lenin y organizó la insurrección de octubre a través del Comité Militar revolucionario, insurrección única en la historia por su nivel de organización, creatividad y precisión. Las páginas de la Historia de la revolución rusa son una verdadera película que retrata la apasionante gesta de millones de trabajadores y campesinos rusos, y una de las obras históricas, políticas y estratégicas más importantes del siglo XX.
Luego del triunfo de la revolución, fue el enviado del gobierno revolucionario a negociar la paz con Alemania. En los intervalos de la negociación escribió un folleto, “Como hicimos la revolución rusa”, destinado a encender la llama de la revolución en el proletariado alemán, que en 1918 protagonizó una revolución heroica.
Trotsky fue creador del Ejército Rojo, único en su estirpe, solo integrado por trabajadores y campesinos pobres, tenia vedada sus filas a los explotadores: las armas son de los esclavos. Las páginas de “Como se armó la revolución”, editado por el CEIP y el IPS,  y las conclusiones que publicamos acá, dejan en claro esta gesta, una vez más única en su historia, donde un ejército material y numéricamente más débil derrotó a más de 14 ejércitos extranjeros e imperialistas que invadieron la URSS intentando ahogar en sangre la revolución.
Pero, si se quiere, después de todo esto, aún la vida de Trotsky, o aquello más importante, aún no había comenzado. Ante la muerte de Lenin y la burocratización del partido comunista y el Estado obrero, Trotsky enfrento teórica, política y físicamente la reacción estalinista. Y lo hizo tomando lo mejor de Lenin: organizando a los revolucionarios, primero en la Oposición de Izquierda, luego en la Cuarta Internacional. La lucha de Trotsky contra la burocracia lo sometió a persecuciones mucho peores que todas las pestilentes cárceles que había conocido en su juventud. Sin nacionalidad, no fue reconocido por ningún país del mundo y solo en México encontró exilio. Vio morir a todos sus hijos en manos de la represión estalinista, a sus camaradas y amigos sometidos a parodias de juicios que fueron refutados con precisión y amplitud por Trotsky ante la Comisión Dewey, que también gracias al CEIP y al IPS tenemos oportunidad de leer.
Nada de eso fue suficiente. Aún en las peores condiciones, aún en los campos de concentración del estalinismo, los trotskistas de la oposición de izquierda se organizaron políticamente, hicieron huelgas y motines.
En estas duras condiciones, Trotsky y los trotskistas fueron los únicos que explicaron teóricamente el devenir de la URSS, como un estado obrero burocratizado que, si no se regeneraba a partir de una revolución política que derrotara a la burocracia, terminaría en la restauración del capitalismo.
En los años 30, ante la crisis histórica del capitalismo, Trotsky escribió sobre España, Alemania, Francia, EEUU, América Latina, sobre el fascismo, sobre innumerables procesos revolucionarios y regímenes reaccionarios en todo el mundo. Mantuvo una profusa correspondencia con núcleos de revolucionarios en todo el mundo y organizó la Cuarta Internacional, con su programa fundacional, el programa de transición. Todas estas obras son una invalorable herencia para la actualidad, que con gran cuidado y dedicación el Ceip y el IPS ofrece a los lectores de habla hispana, sumando ahora un nuevo cuaderno y una nueva publicación de la cuál se puede leer un adelanto aquí.

lunes, 15 de agosto de 2011

Elecciones primarias: el "cristinismo", la derecha y la izquierda

Los Galos de Asterix, ya hizo su primer análisis de las primarias con dos méritos que a nosotros nos cuestan y mucho: precisión y síntesis. Pero bueno, acá van unas lineas como un  intento de aporte a la reflexión. Hay un denominador común entre las últimas elecciones provinciales y estas primarias, que los "relatos" mediáticos y sobre todo opositores ocultaban en sus análisis: el voto conservador, basado en la situación todavía relativamente buena de la economía argentina, con la recuperación de los últimos años (las bases de esta recuperación, no están justamente en los "méritos" del gobierno, pero es con quien lo identifican las masas). Dentro de este denominador común se encuentran los triunfos de Macri, De la Sota y otros, además de CFK, oficialismos locales y nacional, respectivamente.

Un dato que sobresalió y se ratificó en esta primaria, es lo que algún bloguero llamó "la reconciliación entre la soja y el populismo", es decir, el voto masivo a CFK en muchas zonas y pueblos del corazón sojero del país. La realidad es que esta "reconciliación" entre la burguesía grande y pequeña del campo y el gobierno ya se hizo hace tiempo y sus dirigentes, como Llambías, no expresan las aspiraciones actuales de sus "bases" .
Llambías está enojado porque en el voto del campo a CFK "el bolsillo venció a la ideología", como si él hubiese encabezado la rebelión agraria por "amor a la patria" u otros ideales. "Los obreros no tienen patria", ya lo dijo Marx, pero la burguesía agraria menos, lo que tienen son intereses precisos y de clase.
Desde este punto de vista, el apoyo a CFK es la comprobación de que consideran que ella es quien mejor representa la defensa de sus intereses (de clase).
Pueden tener matices "culturales", más con el pasado que con el presente del kirchnerismo-cristinista, pero a decir verdad, el giro de CFK de los últimos tiempos, dejando de lado sus ribetes "montoneristas", reprobando la acción directa, como los piquetes y las huelgas, con la épica de una nueva juventud de "gestión", con un "niño bien" como compañero de fórmula; ayudaron a que el "campo" también la empiece a mirar "con otros ojos".
Sin embargo, distorsionadamente, el conjunto de las últimas elecciones expresaron también los límites por derecha del escenario político, que es producto de la relación de fuerzas sociales más general de los últimos años y si se quiere, se remonta hasta el post-2001. Las variantes que se ubicaban muy a la derecha, como Carrió y la CC, con Mario "sucio trapo rojo" Llambías en sus listas o el "Milico" Aguad, con Roulet de la Sociedad Rural de Río Cuarto, fueron los grandes derrotados. Y en este mismo marco, las campañas de Macri en la CABA, hablando de una "ciudad diversa", como la de De la Sota por "una Córdoba que incluya a todos", ambos limando u ocultando sus aspectos mas derechistas, son expresión de este escenario más general.
En un sentido, gobierno y oposiciones locales, si quieren ganar tienen que correrse al centro. CFK intentando terminar con el ciclo de "gobierno de desvío" del 2001 y postulándose como la mejor garantía de Administración de los negocios capitalistas, para lo que tan sólo exige un "poquito" del necesario populismo; y las oposiciones para aggiornarse a los nuevos tiempos. Todo basado en el colchón de la economía que, por ahora, zafó en la ruleta de la crisis mundial, aunque ya empieza a amenazar en esta nueva etapa.
Acordamos, en general con éste bloguero peronista que afirma que en el escenario actual, al kirchnerismo sólo se lo puede superar "por izquierda". Esto es así, mientras no medien grandes derrotas sobre la clase trabajadora, que no serán fáciles de conquistar por parte de la burguesía, en el marco de la recomposición objetiva y subjetiva de la clase obrera en los últimos años, con un amplio desarrollo del sindicalismo de base, con bastiones en importantes concentraciones obreras; a lo que ahora hay que agregar el salto que dio la izquierda clasista en estas elecciones.
En este marco, cobra importancia la campaña del FIT y los resultados logrados. Sobre esto, podemos decir que hubo por lo menos dos "errores (estratégicos) no forzados" del gobierno en la reforma política. Errores de los que quizá ni ellos sean conscientes hoy, pero que el FIT supo aprovechar en su campaña (después de todo, en la política, como en la guerra, un arte muy importante es saber aprovechar los errores de cálculo del enemigo). Estos fueron: la imposición proscriptiva del piso del 1,5% y el intento del límite a la publicidad electoral para unos, que aumentó la cantidad de espacios cedidos para otros. Claro que los objetivos del gobierno con esta última medida no eran, como dicen los kirchneristas, "democratizar" la publicidad electoral, sino, muy por el contrario, limitar campañas de opositores con plata como De Narvaez quien le había ganado a Kirchner en  2009 en la provincia de Buenos Aires, a pura plata y publicidad. Igualmente, el gobierno podía valerse del monopolio mediático oficial y la publicidad desde el estado.
En este marco, el Frente de Izquierda aumentó su aparición en los medios a través de los spots. Aunque la desigualdad enorme en el acceso a los medios, con los candidatos patronales, tanto oficialistas, como opositores, se mantuvo en lo esencial. Sin embargo, esa pequeña "ventana de oportunidad" que supimos aprovechar, demostró fácticamente que la relación entre la gran influencia social de la izquierda y su expresión política es distinta a la que expresan las elecciones, donde el bloqueo mediático es total. Desde ya que en momentos conformistas, como los que se vivieron en los últimos años, no es posible un vuelco masivo hacia la izquierda en las elecciones (que de por sí son un mecanismo distorsionado de expresión de la relación de fuerzas y de la lucha de clases); pero el "cero coma", al que se "condenó" a la izquierda en muchas elecciones anteriores, tampoco es la expresión "real" y está mediada por el bloqueo mediático. Esta oportunidad fue potenciada por la misma constitución del Frente, que unió a casi toda la izquierda clasista y sobre todo a las dos organizaciones más importantes, el PO y el PTS; y por una campaña que combinó correcta y creativamente la denuncia contra la limitación democrática de la reforma política y demandas centrales la clase trabajadora y el pueblo. Acordamos con Altamira en que la campaña de "unmilagroparaltamira", no hubiese cobrado la relevancia que finalmente tuvo, si no existieran las bases reales del intento de proscripción. Aunque diferimos con él, en el apoyo entusiasta que le dio a esta iniciativa que trae incluido el intento de banalización de la gran campaña del Frente, su ocultamiento y por esa vía, un mecanismo más para intentar "domesticar" a la izquierda como parte de un floklore inofensivo.
Como sea, el resultado es un salto histórico de la izquierda clasista en el escenario político, donde obtuvo el apoyo y la simpatía de cientos de miles y el conocimiento de millones.
Hacia Octubre, habrá que pensar cómo seguir conquistando el apoyo democrático, para  obtener nuevas posiciones o por lo menos mantener lo conquistado, que no es poco, además de seguir planteando una salida de clase, socialista y revolucionaria, ante la crisis que se avecina. Además de las fracciones parlamentarias que se conquistaron en Neuquén y en Córdoba, o las nuevas que puedan conquistarse; este salto cualitativo en la ubicación por arriba, debe ser aprovechado para la construcción de fracciones o bastiones obreros, estudiantiles y juveniles en los nudos estratégicos de la clase obrera y el pueblo, única manera realista de seguir preparándose para la tarea estratégica de la toma del poder cuando la "arquitectura" del conformismo estalle por los aires; cuando de las "escuelas de guerra" se pase a la "guerra misma" o, dichos en otros términos, cuando la "posición" abra el camino a la "maniobra".

jueves, 11 de agosto de 2011

Elecciones en Córdoba: DENTRO DE UN AMPLIO CONSERVADURISMO, EL FRENTE DE IZQUIERDA FUE CUARTA FUERZA



(Reposteamos artículo de La Verdad Obrera N° 439 sobre las elecciones en Córdoba)

El triunfo de De la Sota reafirma una tendencia que se expresó en casi todas las elecciones que hubo hasta ahora: un voto conservador, basado en cierta la estabilidad económica (crecientemente cuestionada por la crisis internacional), que le dio el triunfo a los oficialismos.
La clave de la elección de De la Sota estuvo en el interior sojero, donde se vive el “esplendor” de los altos precios de la soja, a pesar del discurso K de la lucha contra la “oligarquía sojera”. Allí obtuvo una diferencia gigantesca de casi 230 mil votos. En Córdoba capital, bastión del juecismo desde las elecciones de 2003, también recuperó apoyo el PJ pasando de perder por una diferencia de 24% en 2007 a perder por poco más de 4 puntos. Aquí el triunfo estuvo basado en el “boom” automotriz que (todavía) continúa, apoyado en las ventas a Brasil y los subsidios estatales, tanto provinciales como nacionales. El gasto en obra pública, con construcciones “que le cambian la cara a la ciudad”, pero no solucionan ninguno de los problemas estructurales como la vivienda, también jugó un rol para cautivar a la clase media.
La “arquitectura” para sostener el conservadurismo está basada en la burocracia sindical conteniendo las luchas salariales, sembrando el miedo y alentando el conformismo de “es lo que hay”, más el aparato clientelar del PJ y una oposición que le copia la agenda, todo en el marco del crecimiento económico (puesto en duda, con los nuevos episodios de la crisis mundial); fueron la clave del triunfo de De la Sota. En este marco, el “Gallego” hizo una campaña “pro”, “contra nadie”. Como Macri, practicó cierto ocultamiento de sus aspectos más derechistas y apuntó a los sectores que son parte del crecimiento: el campo y la industria automotriz. Una parte esencial del caudal de votos fue la alta imagen del gobierno saliente de Schiaretti que De la Sota logró atraer y unificó bajo el eslogan “el cambio que sigue”.

Juez y los radicales, los derrotados

El gran derrotado de esta elección fue Juez. Este mercenario que quiso posar de centroizquierdista, pero es tan sojero y pro-empresario como De la Sota, quedó segundo lejos. En su intento de parecer moderado y confiable ante los ojos de los empresarios terminó haciendo una campaña anodina e intrascendente. Los ex-izquierdistas del MST, que quisieron subirse al carro oportunista del juecismo y no se privaron ni del “vedetismo” político, fueron otros patéticos derrotados.
La mala elección del “Milico” Aguad, muestra en parte los límites por derecha de la situación, ya que (con el mismo asesor que Macri), pretendió también hacer una campaña “pro”, pero con la impronta más derechista por la “seguridad”, “cortar la cadena del delito”, además de su propia fama de amigo de los genocidas. El radicalismo terminó obteniendo prácticamente los mismos votos que en el año 2007.

El “cordobesismo” a la ofensiva.

En la noche del domingo De la Sota declaró eufórico que nacía un movimiento, el “cordobesismo”, en una clara diferenciación del kirchnerismo. Este triunfo apabullante del Gallego amenaza tener consecuencias políticas nacionales. De la Sota y el peronismo cordobés acaban de dar “libertad de voto” a sus electores, llamando a elegir entre los distintos candidatos del peronismo: Cristina, Duhalde y Rodríguez Saa, ubicándose de esta forma en una posición claramente distante del gobierno nacional. Esto significa una derrota para un sector de los kirchneristas cordobeses que venían intentando mostrar a De la Sota como parte del “modelo nacional” y arrastrándose para pedir su apoyo a Cristina.

Gran campaña y elección del Frente de Izquierda

Luego de una intensa campaña militante, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores, hizo una gran elección, ubicándose como cuarta fuerza en la elección provincial y llegando al 5,5% de los votos, en la categoría de legislador en la Capital. Esta campaña hecha a pulmón contrastó claramente con la de los partidos patronales que gastaron millones de pesos en sus campañas.
Se logró mantener la banca que hasta ahora ocupaba Liliana Olivero y que ahora, al igual que en Neuquén, será compartida por las tres fuerzas que integramos el Frente: los dos primeros años para Liliana Olivero, un año por Cintia Frencia (PO) y un año por nuestra compañera Laura Vilches, joven delegada docente.
Seguramente entre los votantes estuvieron los jóvenes estudiantes que protagonizaron la gran lucha estudiantil del año pasado, la vanguardia de docentes y estatales que permanentemente pelean por la salud y la educación, así como también franjas de trabajadores de la industria, que reconocieron en nuestro compañero Hernán “Bocha” Puddu a un luchador que defendió coherentemente a los trabajadores (en barrios como Santa Isabel o Ferreyra, el Frente obtuvo votaciones por arriba del 4%).
Frente a la perspectiva de los golpes que puedan venir por la crisis internacional o los ataques de un gobierno que se sentirá fuerte por los votos obtenidos para lanzar ataques sobre los trabajadores y el pueblo, nuestra pelea, ahora como parte de la banca del FIT, será utilizar esta posición conquistada para continuar aportando a la organización y movilización independiente de los trabajadores y la juventud.
El próximo domingo daremos la pelea contra la proscripción votando la fórmula de Altamira-Castillo a Presidente y Vice, a la lista de Diputados Nacionales que encabeza nuestro compañero Hernán Puddu.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Oscar del Barco: su moral...y la nuestra


El amigo Juan Dal Maso del blog "Los Galos de Asterix", viene publicando varios post en torno al renacido debate que provocó el filósofo Oscar Del Barco. La discusión se viene desarrollando hace varios años y hasta se publicaron dos libros con recopilaciones de la polémica. El debate se disparó con aquella provocadora primera carta de Del Barco, donde escribe a propósito de una entrevista a un ex-militante que había sido parte de la experiencia del EGP (Ejército Guerrillero del Pueblo), un intento de foco guerrillero que en los años 60s se llevó adelante en Salta. Hoy salió nuevamente a la luz pública, a partir de las declaraciones de Del Barco contrarias a que la Universidad Nacional de Córdoba le rinda un homenaje al poeta y ex-militante montonero Juan Gelman.
Juan publicó acá, una parte de una reseña que habíamos escrito a propósito de ese intento fracasado de novela que escribió Lanata "inspirado" en esa experiencia y ese debate. Allí damos algunos puntos de vista generales sobre los déficit que veíamos en la discusión, tanto del lado de quienes atacaban o defendían a Del Barco y al EGP y viceversa. 
Acá exponemos algunos elementos más a partir de la re-lectura de algunos clásicos de León Trotsky sobre la cuestión.
Es interesante la afirmación de Del Barco en aquella primera carta, donde confiesa que "Gelman y yo fuimos partidarios del comunismo ruso, después del chino, después del cubano, y como tal callamos el exterminio de millones de seres humanos que murieron en los diversos gulags del mal llamado "socialismo real". ¿No sabíamos? El no saber, el hecho de creer, de tener una presunta buena fe o buena conciencia, no es un argumento, o es un argumento bastardo. No sabíamos porque de alguna manera no queríamos saber. Los informes eran públicos. ¿O no existió Gide, Koestler, Víctor Serge e incluso Trotsky, entre tantos otros? Nosotros seguimos en el Partido Comunista hasta muchos años después que el Informe-Krutschev denunciara los "crímenes de Stalin".
La mayoría de quienes respondieron a Del Barco, centraron su foco en las provocaciones del tipo "no hay diferencia entre Videla y Santucho", pero poca atención se prestó a problematizar esta confesión.
Del Barco pretende redimirse de sus gruesos errores (y horrores) políticos aferrándose a un principio moral abstracto y presuntamente universal, que "nace de adentro" nos dirá el filósofo: el "no matarás".
Pero lo que no se explica es el hilo conductor que une al "joven (e incendiario) del Barco", con el "bombero" del hoy. Del  Barco moraliza su balance para despolitizarlo. Es decir no entendió nada de política revolucionaria ni ayer, cuando apoyaba fervientemente aventuras como las del EGP, ni hoy, cuando combate religiosamente cualquier proyecto emancipatorio.
Y cuando parece que hace una autocrítica "severa", termina licuando su propia responsabilidad con otra generalidad: "fuimos todos", es decir, no fue NADIE. Y mientras el filósofo hoy practica la experiencia  "post-humana" ayudado con el peyote y el LSD (que no juzgamos moralmente, ni mucho menos), el mundo sigue hundido en la barbarie de la pobreza universal, la explotación, las guerras y las masacres. Y aquella generación heroica que luchó por trasformarlo, no merece de parte del filósofo, ni siquiera el esfuerzo intelectual de pensar las profundas causas de la derrota, ya que elige el refugio tibio de una nueva religión nihilista y post-moderna.
Sobre estos personajes moralizadores que abundaron en la historia, León Trotsky nos explicaba, no sólo su base social, sino también política y hasta psicológica que, no por causalidad, coinciden casi exactamente con nuestro filósofo. Es que por más que Del Barco haya renegado de cualquier tipo de marxismo, no por eso el marxismo deja de explicar a los "Del Barcos". Dice LT,  "Al repetir, a su manera, los Diez Mandamientos o el Sermón de la Montaña, esos moralistas se dirigen, no tanto a la reacción triunfante, cuanto a los revolucionarios perseguidos por ella, quienes, con sus "excesos" y con sus principios "amorales", "provocan" a la reacción y le proporcionan una justificación moral. La base de esta prédica falsa y ampulosa la constituye la pequeña burguesía intelectual. La base política con la impotencia y la desesperación ante la ofensiva reaccionaria. La base psicológica se halla en el deseo de superar el sentimiento de la propia inconsistencia,   disfrazándose   con   una   barba postiza de profeta".(León Trotsky, "Su Moral y la Nuestra", 1938)
Del Barco dice que el imperativo moral "no matarás" es "un mandato que no puede fundarse o explicarse, y que sin embargo está aquí, en mí y en todos, como presencia sin presencia, como fuerza sin fuerza, como ser sin ser"
Sobre estas presuntas "normas universalmente válidas" de moral, que predicaron siempre los moralistas seculares, LT explicó que tienen un valor muy limitado en una sociedad divida en clases, donde la mentira y la violencia, son un producto de la naturaleza del desarrollo histórico de estas sociedades que tienen su motor en la lucha de clases.

"Sin embargo, la mentira y la violencia, ¿no deben condenarse "en sí mismas"? Seguramente, deben condenarse, y al mismo tiempo, la sociedad dividida en clases, que las engendra. La sociedad sin contradicciones sociales será, claro está, una sociedad sin mentira ni violencia. Sin embargo, sólo podemos tender hasta ella un puente por virtud de métodos revolucionarios, es decir, métodos de violencia. La revolución misma es producto de una sociedad dividida en clases, y de ello lleva necesariamente impresas las huellas. Desde el punto de vista de las "verdades eternas", la revolución es, naturalmente, "inmoral". Pero eso sólo significa que la moral  idealista es  contrarrevolucionaria,  es  decir, se halla al servicio de los explotadores" (Idem)
El estalinista que ayer siguió en el Partido Comunista a pesar de las purgas, el gulag y los "crímenes de Stalin", después rompió impactado de su propio reformismo, para buscar un atajo en la aventura de un proyecto cuasi-infantil, siguiendo mecánicamente una moda, más que un proyecto político; luego se fue a la rastra de la izquierda peronista; hoy termina convertido en un decadente filósofo post-moderno, que acusa a todos los revolucionarios de la historia por los resultados de su triste itinerario. Se cobijó bajo el estalinismo cuando hegemonizaba a la izquierda mundial basado en las sucesivas derrotas y traiciones de las revoluciones del siglo XX , bajo el guerrillerismo cuando se hizo moda en latinoamérica, sin explicar los motivos de sus escasos triunfos y sus masivas derrotas y, por último, bajo el posmodernismo individualista, cuando se impuso una derrota mundial y una época de restauración, producto y responsabilidad en gran parte, de las direcciones que nuestro filósofo apoyó política y moralmente durante gran parte de su vida. Esta inconsistencia, que hoy intenta simular bajo la "barba postiza de profeta", tuvo igualmente una coherencia: la condena al marxismo revolucionario, es decir al trotskysmo. Al principio seguramente con la acusación no muy "moral" de "agentes de la CIA", cuando el filósofo respondía obedientemente a la política podrida de la burocracia del Kremlim, después muy probablemente con el mote de "reformistas" y "pacifistas" que no quieren "agarrar los fierros", cuando era base urbana de la aventura del EGP. Y finalmente termina afirmando hoy que son tan "asesinos" como Stalin.  
Hasta acá con Del Barco, sin embargo " ¿Eso significa, a pesar de todo, que en la lucha de clases contra el capitalismo todos los medios estén permitidos: la mentira, la falsificación, la traición, el asesinato, etc.? — insiste todavía el moralista. Sólo son admisibles y obligatorios— le responderemos—, los medios que acrecen la cohesión revolucionaria del proletariado, inflaman su alma con Un odio implacable por la opresión, le enseñan a despreciar la moral oficial y a sus súbditos demócratas, le impregnan con la conciencia de su misión histórica, aumentan su bravura y su abnegación en la lucha. Precisamente de eso se desprende que no todos los medios son permitidos. Cuando decimos que el fin justifica los medios, resulta para nosotros la conclusión de que el gran fin revolucionario rechaza, en cuanto medios, todos los procedimientos y métodos indignos que alzan a una parte de la clase obrera contra las otras; o que intentan hacer la dicha de las demás sin su propio concurso; o que reducen la confianza de las masas en ellas mismas y en su organización, substituyendo tal cosa por la adoración de los "jefes".(Idem)
Es por esto que los trotskystas, sin negar el heroísmo de muchos militantes guerrilleros, cuestionamos "moralmente" la estrategia foquista y la cuestionamos moralmente, porque la criticamos políticamente, por varias razones de máxima importancia. Nuevamente Trotsky, debatiendo con los anarquistas terroristas, planteaba elementos que son asimilables a las experiencias foquistas "Los profetas anarquistas de la "propaganda por los hechos" pueden hablar hasta por los codos sobre la influencia estimulante que ejercen los actos terroristas sobre las masas. Las consideraciones teóricas y la experiencia política demuestran lo contrario. Cuanto más "efectivos" sean los actos terroristas, cuanto mayor sea su impacto, cuanto más se concentre la atención de las masas en ellos, más se reduce el interés de las masas en ellos, más se reduce el interés de las masas en organizarse y educarse.(León Trotsky, Acerca del Terrorismo, Archivos MIA)
Por último, "Por supuesto, sería fácil juntar una docena de citas de la literatura socialrevolucionaria (o foquista) para demostrar que ellos no plantean hacer terrorismo en lugar de la lucha de masas, sino junto a las mismas. Pero éstas sólo atestiguan la lucha que los ideólogos del terror han debido librar contra los marxistas, ideólogos de la lucha de masas. Ello no cambia las cosas. El trabajo terrorista (o foquista), por su propia esencia, exige tal concentración de energías para el "gran momento", tal sobreestimación de la significación del heroísmo individual y, por último, una conspiración tan hermética que -psicológica si no lógicamente- excluye totalmente el trabajo organizativo y la agitación entre las masas (Idem).
Cualquiera que estudie la trágica historia del EGP, puede darse cuenta que tuvo varios de estos elementos (con sus propias particularidades), donde se destaca el desprecio por el trabajo revolucionario entre las masas.
Nuestro cuestionamiento político (y por lo tanto moral) a estas experiencias se basa en  nuestra confianza en las potencialidades revolucionarias históricas del movimiento obrero y de masas como, sujeto revolucionario en las modernas sociedades capitalistas, uno de los fundamentos básicos del marxismo. Claro que estamos en las antípodas de la condena "moralizante" de los "Del Barcos", pero no por ello nuestra crítica política y moral será menos rigurosa, cuando se trata de una cuestión tan seria como la estrategia, el programa y los métodos para el triunfo de la revolución.
La moral no puede separarse de la política y de la estrategia, así como los medios no pueden separarse de los fines. Y están justificados, desde el punto de vista marxista, si logran unificar, cohesionar y elevar la conciencia y la organización de la clase obrera y los explotados, en la lucha por su liberación.