martes, 29 de noviembre de 2011

Sindicalismo y “cristinismo” en la nueva etapa

Columna en Diario Alfil 30/11/2011





Fernando Rosso

Se aceleraron los tiempos de la pulseada entre Cristina Fernández y la fracción sindical que responde a Hugo Moyano, por ahora, Secretario General de la CGT.
En esta compulsa se cumple la regla sentenciada por el popular aforismo de que “la primera víctima en la guerra es la verdad”. Las crónicas hablan de reuniones “destituyentes” de sectores que pretenden la retirada anticipada de Moyano, cónclaves secretos de dirigentes que hasta ayer eran férreos enemigos, gestos de funcionarios hacia nuevos jerarcas que se anuncian como reemplazantes, intrigas y rumores de todo tipo y color que radicalizan o contemporizan el enfrentamiento, de acuerdo a cuál de los monopolios mediáticos publique la noticia.
Desentrañar el sustrato materialmente real de la disputa de poder y los intereses profundos que se juegan, no es tarea fácil en el cruce de relatos interesados que interpretan este momento  bisagra de la coalición gobernante.
Es que efectivamente, la dirigencia sindical y especialmente su fracción moyanista, fue clave en sostener la estabilidad de las distintas coaliciones armadas en los años kirchneristas y los últimos movimientos tácticos encarados en su etapa “cristinista”, no están exentos de audacia rayana con la aventura.
Se dejó que pasaran los ensayos de la “transversalidad” y la “concertación plural” que fueron útiles para cautivar a cierto progresismo, pero no para reconstruir un sistema político estable luego de la implosión del 2001. Y mientras el peronismo alquilaba “el piso de arriba” de la superestructura política, para estos fracasados experimentos de laboratorio, el “piso de abajo”, es decir el poder real, cumplía su rol de contención y de orden.
La dirigencia sindical encabezada por Moyano fue clave en esta estructura de poder y en cierta medida merece su lugar entre los “arquitectos” del modelo. La temprana formación del “bloque devaluacionista”, que enfrentó a la Alianza y en el mismo movimiento fue garantía para bloquear la unión en la calle del movimiento obrero organizado y los “piquetes y cacerolas”, durante los convulsivos años de la crisis.  Luego el aval disciplinado a la misma devaluación duhaldista, para pasar a los años de la contención de “paritarias razonables”. Todos aportes sustanciales del moyanismo a los gobiernos K y a su proyecto. Y a decir verdad, cumplió su tarea con “lealtad”, concepto tan caro en el imaginario peronista, así como tantas veces negado bajo fundamento de otro aforismo adjudicado al mismo Perón: “el que avisa no traiciona”.
Y quizá en aquel acto cegestista de River en octubre del 2010, estuvo el “aviso” de Cristina, cuando le respondió a Moyano que no hacía falta “soñar” con un trabajador en la Casa Rosada, porque ella “trabajaba desde los 18 años”.

Mala “sintonía” con Moyano

La anunciada nueva etapa de “sintonía fina”, incluye dentro de los planes del gobierno un necesario recambio en su alianza con el sindicalismo.
En el trazo grueso de las tendencias del movimiento sindical, hasta ahora podían divisarse cuatro sectores: el moyanismo aliado al gobierno, los “gordos” duhaldistas y ex menemistas de lo más granado del sindicalismo empresario noventista, los independientes no muy diferentes a los anteriores aunque con menos llegada y alineamiento con el kirchnerismo y por último, el “sindicalismo de base” de minorías intensas en centros nodales de fábricas o servicios, opuesto a las otras tres tendencias.
El gobierno en su nuevo giro pretende apoyarse y concretar una nueva alianza con sectores del sindicalismo “independiente”, representados por la UOM o la UOCRA, junto a un sector de los “gordos” (SMATA), todos dispuestos a imponer el número mágico del 18% en las paritarias, sin exigir mucho a cambio, más que algunos “favores” y la conveniencia de cobijarse bajo el poder político y de esta manera menguar el poder de Moyano.
En su afrenta contra el ahora “compañero Secretario General de la CGT” (que antes era “Hugo”), manda hacia el “frente único” corporativo a las tendencias que hasta hoy eran “irreconciliables”. En este marco surgen las versiones de la nueva alianza entre Moyano y Barrionuevo. Por supuesto que “de paso” también ataca al sindicalismo de base, en última instancia, un peligro mayor para el gobierno, si se fortalece en medio de la actual “rosca”.
No podemos constatar la existencia de estos presuntos nuevos pactos, pero se ajustan a lo que los abogados llaman la comprobación de la “verosimilitud del derecho”, es decir, en la lógica de los acontecimientos.
Cristina Fernández y su grupo de asesores opinan que el 54% le dan la fortaleza necesaria para lanzarse a esta reconfiguración de la alianza con una de las patas de la coalición, impuesta también por las necesidades de los coletazos de la crisis internacional y los límites que comienza a encontrar la maravilla del “modelo”. Se acabó el “nunca menos” y el futuro promete bastante menos.
Pero el combo que prepara el “cristinismo” para el 2012, que combina la eliminación de subsidios con su correspondiente consecuencia para la inflación y la contención de las paritarias al 18%, más una resquebrajada alianza con un sector de peso del movimiento sindical como el moyanismo (e incluso su posible paso a la oposición) y por abajo una nueva representación que se expande sobre la base la crisis de la vieja dirigencia, hablan de un mal cálculo (en criollo una “subida al caballo”) del cristinismo que hasta ahora, además de un importante caudal voto “líquido”, sólo cuenta en la tropa propia con jóvenes de dudosa trayectoria, por más ahora también prometan vocingleramente dar “la vida por Cristina”. 

miércoles, 23 de noviembre de 2011

La “sintonía fina”, Duhalde y el giro a la derecha

Columna publicada en diario Alfil el 24/11/11
Fina sintonía

Fernando Rosso
frossocba@gmail.com
Intelectuales y analistas que profesan una especie liberalismo republicano, la tribuna de doctrina opuesta a los nacionales y populares del kirchnerismo, abrieron un debate, después de las elecciones del 23 de octubre, sobre las perspectivas políticas del gobierno. La disyuntiva, según ellos, era hacia la moderación o la radicalización. Con moderación, se referían a un gobierno más dialogante, menos intervencionista, con esa visión imbuida de un falso utopismo infantil que tienen de esta democracia los liberales republicanos. Y la radicalización presuponía la continuidad del “decisionismo”, el intervencionismo y el “hegemonismo”, con el mal comprendido y peor usado concepto gramsciano.
Para la sorpresa de estos análisis simplistas, Cristina Fernández se despachó con un minué que incluye moderación y radicalización, bajo la “sintonía fina” de un giro a la derecha.

Subsidios, ajuste y paritarias

El nuevo curso empezó con la eliminación de algunos subsidios. En su primer anuncio, Boudou y De Vido, al quitar subsidios para casinos, bancos y aseguradoras, realizaron una confesión: durante todos estos años se benefició a empresas con amplios márgenes de ganancia.
El segundo anuncio de quita empezó con un mensaje que buscaba un impacto simbólico, eliminando absolutamente los subsidios a dos barrios de la Capital Federal (Puerto Madero y Barrio Parque) y a todos los countrys del país, que parece que hasta ahora necesitaron una ayuda para su “inclusión social”. Pero esta vez también se anunció una resolución que exige a los beneficiados por los subsidios un “certificado de pobreza”, bajo la forma de una declaración jurada que llegará con todas las facturas y será supervisada cruzando la información con el ANSES y la AFIP. Y si hiciera falta, también certificada por un “trabajador social”, que constatará que las condiciones de vida justifican el beneficio. El eufemismo para esta medida fue la “renuncia voluntaria”. Hasta algunos economistas defensores del gobierno (como Alfredo Zaiat en Página 12), cuestionaron la lógica de la “renuncia voluntaria”, basada en la apelación a una filantropía neoliberal, donde “el rico tiene que darle dádivas al pobre”.
Luego vino la avanzada contra el sindicalismo, que toma la forma de una pelea con Moyano, pero que la excede totalmente y busca el objetivo de moderar los reclamos sindicales y sobre todo las paritarias. La disputa con algunos gremios aeronáuticos, donde dirigentes sindicales que no pueden mostrar justamente una trayectoria combativa y mucho menos honesta, es aprovechada por el gobierno, para crear una nueva opinión pública  anti-sindical y demonizar cualquier reclamo. Un cálculo estima que hay alrededor de 4000 procesados por acciones sindicales y esa lista se incrementa día a día, cuando la justicia convierte en acto, el verbo de Cristina.
Se le endilga a algún molesto dirigente sindical haber afirmado que, “esto no es peronismo, es frepasismo rabioso”, en alusión a  aquel movimiento político surgido del peronismo, pero que fue parte central en el armado de la Alianza que entronó a De la Rua en la presidencia. El aspecto que se pretende destacar con esta metáfora, es alguna especie de gorilismo antiobrero del ADN cristinista.
Si hay radicalización, luego de las elecciones, ésta se expresa en el ajuste a gran parte de los trabajadores y la clase media y en los efusivos discursos contra la protesta social. Donde, además, los fines justifican cualquier medio, hasta aquellos que significan un cuestionamiento a pilares del relato como son los DDHH. En la pelea con los gremios aeronáuticos, se devolvió a los militares el control aéreo, en pos de imponer un presunto orden.

En sintonía (fina) con Duhalde

La última pieza discursiva deCristina, muy aplaudida por los empresarios de la UIA, pretendió ser una novedosa creación a ser incorporada en la Enciclopedia de los Eufemismos que componen el relato.
Sin embargo, se cometió otro acto de injusticia para con uno de los “padres del modelo”, haciendo honor a la verdad, la devaluación duhaldista (nunca bien reconocida por el kirchnerismo) y el ataque directo al salario que significó, fueron pilares fundacionales del “modelo”.
Efectivamente, algunos días antes de las elecciones, Duhalde había afirmado en un reportaje a la agencia DyN: “Lo que hay que  hacer es sintonía fina, porque no se puede utilizar la variante  que yo sí pude usar en mi gobierno, que es la variante de la  devaluación, porque estaría en riesgo de generar una hoguera  inflacionaria”. También había explicado que  “(los subsidios) sociales que no se deben cuestionar aunque estén mal dados, pero los 90 mil millones en otros subsidios deben ser eliminados aunque “no de golpe”. Y terminó rematando,  “La sintonía fina es producir más, porque los precios bajan  cuando se producen más bienes, no es inmediato el resultado positivo  de eso, sino que hay un período intermedio, en el que mientras uno  pone en marcha el camino del desarrollo y el crecimiento, queda un  espacio muy riesgoso”
Todo un programa y hasta con las mismas licencias poéticas, pero sobre todo, muy similares conceptos que la presidenta enunció en la cumbre de la UIA. Eliminación de subsidios “no de un golpe”, productividad, a la que Cristina llamó “competitividad”, algún reto “cómplice” sin consecuencias prácticas para la crema de la UIA, una diatriba contra los sindicatos y mensaje a Moyano. Además no habrá control sobre los precios, ni freno al “giro de utilidades” y ni siquiera discusión en el congreso de las ganancias empresarias. Dejó por el suelo la ilusa (y desmovilizadora) estrategia parlamentaria de Moyano para discutir la “redistribución”. Esta “moderación” fue aplaudida rabiosamente por los capitostes de la industria.
Alguien dijo alguna vez que el kirchnerismo, tomado de conjunto, lejos de la “revolución Nac&Pop”, era en realidad una restauración conservadora, con “guiños” a izquierda en los primeros años, impuesto por las urgencias de la crisis del 2001. En esta fase del “cristinismo” (la etapa superior del kirchnerismo), empiezan a coincidir discurso y realidad, para el desencanto de muchas víctimas voluntarias de su propia ilusión. 

domingo, 20 de noviembre de 2011

Argentina, un lugar en el mundo (junto a EEUU). Sobre la política internacional del "cristinismo"

Publicado en diario Alfil el 21/11/2011


Fernando Rosso
frossocba@gmail.com

Los recientes gestos de parte de máximos dirigentes de potencias centrales, entre ellos Barack Obama, favorables a Cristina Kirchner, causaron algarabía entre los defensores del gobierno que pretendieron ver en esto un reconocimiento de la autoridad, ahora también internacional, del “modelo”.
El discurso de la presidenta contra el “anarco-capitalismo” en la reciente cumbre del G20 en Francia, fue reivindicado como una “lección” y hasta un reto, hacia aquellos líderes mundiales de países que atraviesan tormentas económicas y sociales y continúan con la aplicación de las recetas ortodoxas. No faltaron quienes profetizaron “una solución argentina para los problemas del mundo”.
Sin embargo, si bien es verdad que hubo un interés por parte varios líderes de llevarse “la foto” con una presidenta que venía de obtener el 54% de los votos, en el caso de los EEUU, hay un profundo interés geoestratégico, para adjudicarle un rol a la Argentina, en el delicado equilibrio internacional.

El nuevo (des)orden mundial

La festejada caída del muro de Berlín y del llamado socialismo real en 1989, que ponía fin, en la lectura de Eric Hobsbawm, al “corto siglo XX”, tuvo consecuencias contradictorias. Por un lado significó la conquista de mercados y mano de obra barata para el capitalismo global en la ex – URSS y Europa del Este (y también en China), pero a la vez planteó un problema a la “gobernanza” del sistema internacional de estados y al equilibrio surgido desde el fin de la Segunda Guerra mundial.
Desapareció lo que se conoció como el “orden de Yalta y Postdam”, en referencia a los acuerdos firmados en aquellas ciudades, donde los vencedores de la guerra (EEUU, URSS, Inglaterra) se “repartieron” zonas de influencia y garantizaron la estabilidad mundial durante gran parte de la segunda mitad del siglo XX.
Los Partidos Comunistas, convertidos en satélites obedientes de la burocracia moscovita, jugaron un rol muy importante en la contención de los levantamientos que se dieron a nivel mundial en los años 60 y 70. Lo que se conoció como la “guerra fría”, en realidad ocultaba una “pax” de garantía del orden global.
Desarmada la URSS, EEUU como principal potencia hegemónica, aunque en declinación, debió comenzar a lidiar con los problemas mundiales en relativa soledad.
La primera Guerra del Golfo, fue un intento más o menos exitoso de imponer la fuerza de EEUU en la arena internacional.
Sin embargo, la crisis del capitalismo mundial  emergió nuevamente un par de años después de la caída del muro, con el cuestionamiento al “neo-liberalismo” abierto por las crisis mexicana primero, asiática,  rusa y la misma argentina, después. En un largo y tortuoso ciclo, que en última instancia se remonta a los años finales de “boom” y termina de estallar en 2008. Hoy se viven sus consecuencias más catastróficas y se vuelve a poner en cuestión el rol dirigente y dominante de EEUU en el mundo.
Los atentados a las Torres Gemelas el 11S del 2001, dieron cierto aval coyuntural a las ofensivas de Bush (h) contra Afganistán y luego Irak. El empantanamiento en el que terminaron estas aventuras militares (que trajeron a la memoria colectiva las reminiscencias del “síndrome Vietman”),  aportaron a debilitar el liderazgo norteamericano. La “novedad” de un afroamericano en la presidencia del país, en el que tan sólo décadas atrás se perseguía y se segregaba a las personas de ese origen étnico, tiene que ver más con estas contradicciones, que con los avances integracionistas y civilizatorios del imperio. La seguidilla de asesinatos espectaculares de “enemigos N°1”, como Osama Bin Laden o recientemente Gadafi, festejadas estridentemente por el gobierno norteamericano, fueron éxitos coyunturales que no aportaron a la recomposición de su hegemonía. La crisis social en el plano interno, agrava esta situación. La “primavera árabe” se llevó puesto a varios aliados de EEUU en esa región del planeta.

Medio Oriente, Israel e Irán

En esta compleja escena contemporánea de debacle económica, fracasos militares y pérdida de peso político global, EEUU desarrolla, fiel a su pragmatismo, políticas para sostener su rol de potencia dominante (y evitar el surgimiento de posibles competidores en sus zonas de influencia).
El equilibrio en Medio Oriente y el peso regional de Irán, plantean problemas para el enclave y aliado central de EEUU en la región, el estado de Israel. El fracaso yanki en Irak y el retiro de su presencia militar deja como resultado, en un complejo escenario interno, a fracciones con poder que, paradójicamente, pueden convertirse en aliadas de Irán y fortalecer su influencia en la región (históricamente EEUU alentó el enfrentamiento de ambos países para desgastar mutuamente su poder). De aquí se desprende la insistencia israelí sobre la necesidad de un ataque a Irán. La campaña contra el desarrollo de investigaciones nucleares iraní y la presión del estado de Israel para obtener resoluciones favorables en la ONU, a la limitación de la proliferación nuclear del país persa, se enmarca en el intento de mantener incuestionado su poderío en el Medio Oriente. Tanto Israel (el quinto ejército del mundo), como EEUU y Francia, desarrollan sus proyectos nucleares sin problemas.
Las idas y vueltas de Brasil en relación a votar o no resoluciones contra Irán, siempre bajo la cínica excusa de la “violación a los DDHH” (bajo el gobierno de Lula siempre se pronunció favoreciendo a Irán, con la elegante forma de la abstención y dio un giro con Dilma Rouseff en marzo de este año votando en contra), muestra la relativa autonomía que pretende tener este país, con respecto a EEUU, ya que el vuelco de Rouseff fue para lograr como contra-favor de EEUU, un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. El peligro de potencias semi-independientes que choquen con algunos intereses norteamericanos en Oriente Medio (Irán, Siria), en América Latina (Brasil) o la misma China en Asia, obliga a estrategias de contención fortaleciendo a nuevos aliados.

Argentina en la “estrategia de contención” norteamericana

En este marco, el ascenso de Brasil en la geopolítica mundial representa un fenómeno novedoso en la  historia latinoamericana, aunque no consideramos -como mecánicamente afirman algunos analistas- que pueda convertirse en una potencia central (no por lo menos sin mediar grandes convulsiones), es una realidad que este país-continente está adquiriendo un peso político y económico que puede entrar en colisión con determinados intereses estratégicos del imperio.
George Friedman,  fundador de la consultora de análisis estratégicos internacionales Stratfor (citado por Julio Burdman en “El estadista”), afirma que Argentina puede contrabalancear el poder interno en América del Sur a partir del diseño de una nueva relación de largo plazo que EEUU debería impulsar. Friedman atribuye a la Argentina la potencialidad de crecer y reducir la brecha que hoy lo separa de su principal vecino. La nueva “amistad” de Obama con Cristina, está determinada por estos intereses de fondo.
La realidad es que mientras se le permite a Cristina, ante la evidencia de una crisis económica histórica, lanzar sus diatribas contra el “anarco-capitalismo”, que por otra parte ya no ofenden a nadie, se rearma una nueva estrategia para colocar a la Argentina, como un peón que ayude a la conservación del poder norteamericano (el gran padre de la criatura “anarco-capitalista”).
Los festejos recientes de reivindicación de la famosa cumbre de Mar del Plata del año 2005 (donde Chávez afirmó que “se enterró al ALCA”),  en el mismo momento en que los poderes reales tejen sus verdaderos objetivos, para sostener un orden mundial dominado por EEUU, dejan en ridículo a los fabricantes del “relato” y sus fantasmagóricas epopeyas del “antiimperialismo kirchnerista”.
La debacle económica de Europa (y del mundo) y las crisis sociales que están generando, con el punto más alto del “2001 griego” y las reciente “primavera árabe”, puede hacer saltar por los aires estos planes de reconfiguración geoestratégica, pero eso remite a otro análisis sobre cómo puede  desarrollarse la emergencia de “los de abajo” en este precario (des) orden mundial. Mientras tanto, la Argentina de los años “cristinistas” se acomoda al nuevo armado norteamericano en la región, eso sí, siempre investida de relato “Nac&Pop”.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

El gobierno y Moyano en “zona de turbulencias”

Columna publicada en diario Alfil del jueves 17/11/11



Fernando Rosso
frossocba@gmail.com

En plena campaña proselitista hacia las elecciones, el congelamiento de la relación del gobierno con Moyano y hasta cierto enfrentamiento discursivo, fueron leídos como movidas tácticas para fortalecer el “flanco derecho” y aumentar al caudal de votos de aquellos sectores (sobre todo de las clases medias) que festejan cualquier diatriba contra el sindicalismo. El papelón que significó la detención del delegado de base Rubén Sobrero, fue parte de estos “gestos” de campaña. Y no se les puede negar cierto éxito electoral visto en retrospectiva, a pesar de que la causa contra el ferroviario concluyó con una contundente “falta de mérito”, por si faltaba alguna demostración de que se trató de una operación política.
En paralelo, se dio la disputa por los escasos puestos que cedieron en el armado de listas del Frente para la Victoria a la “rama sindical”, que expresaban que la contradicción iba más allá de lo coyuntural y de la campaña electoral.
Finalmente, pasadas las elecciones con el amplio triunfo de Cristina Fernández y en el marco del cambio de tendencia de las condiciones internacionales y nacionales de la economía, la evidencia muestra que las escaramuzas son parte de una larga batalla por limitar el poder de Moyano del centro de la CGT.

Guerra, defensa y ataque

El último cruce se dio alrededor del conflicto de Aerolíneas Argentinas, con el pasaje (o la devolución) bajo la órbita de la Fuerza Aérea de los controladores aéreos y el pedido de cese de la personería gremial del sindicato de técnicos aeronáuticos que conduce Ricardo Cirielli.
Paralelamente a estas medidas, por arriba, Cristina Fernández lanzaba en un discurso público el “relato” con los fundamentos siempre “Nac&Pop”, de lo que en los hechos es una tremenda ofensiva anti-sindical por donde se la mire, sin olvidarse de una mención para la “ultra”.  El gran teórico de la guerra prusiano Carl Von Clausewitz, afirmaba que la defensa es la “forma” más fuerte en la guerra, a diferencia del ataque que es la “forma” más débil. El que defiende tiene mucho menos que perder que el que ataca, a pesar de que seguramente el que ataca es el que tiene mayor fortaleza material, por eso puede arriesgarse a adoptar la forma más débil. Dudamos de que Cristina y los “cráneos” que la asesoran hayan leído al clásico pensador de la guerra, sin embargo aplica y con cierta astucia, este principio elemental. Lanza un ataque estratégico contra las acciones sindicales del movimiento obrero, envuelto en un relato de defensa de la patria, contra los boicoteadores del proyecto que están al acecho y siempre al borde  de la movida “destituyente”.
Con esto le da “fuerza moral” al ejército de escribas y militantes 2.0 que salen al combate virtual y desde el propio monopolio mediático oficial, a justificar “por izquierda” lo injustificable hasta incluso desde las propias moderadas leyes del derecho laboral. El pedido del cese de personería de APTA, dos días después de notificada la conciliación obligatoria es un zafarrancho jurídico,  con el plus de una medida cautelar presentada en la justicia, exigiendo el cese de funciones de la comisión directiva de APTA. Sólo les faltó presentar una solicitud para nombrar “cautelarmente” nuevo secretario general a alguno de los muchachos de La Cámpora.
Si a esto se le agregan las miles de causas judiciales que hay contra dirigentes y militantes por cortes o movilizaciones, se entiende mejor el panorama de conjunto.
Que la ofensiva sea contra un impresentable como Cirielli, hoy aliado al duhaldista Barrionuevo de la CGT “Azul y Blanca” (y a no olvidarse, ayer funcionario kirchnerista) no debe hacer perder de vista que el precedente es utilizable contra todos los trabajadores.

El problema de fondo

Pero estas son parciales escaramuzas o “maniobras envolventes” dentro de una guerra mayor. Lo límites internacionales e internos del “modelo” le imponen al gobierno la necesidad de bajar el techo de las paritarias al número mágico del 18%.
Moyano fue un buen empleado del gobierno durante estos años de inédito crecimiento económico, siempre jugó el rol de limitar la acción de la clase trabajadora. De hecho bajo su mandato en la CGT se mantienen gran parte de las leyes flexibilizadoras votadas en los 90s. y el trabajo precario y en negro afecta al más del 40% de la fuerza laboral. Las paritarias siempre respondieron a las necesidades de gobierno y empresas, ya que garantizaban sus negocios holgadamente. Sin embargo, Moyano es visto como el símbolo de una época de “paritarias al alza” que parece cada vez más lejana y a la que es imposible volver.
Gerardo Martínez, secretario general del gremio de la construcción, jefe de la CGT durante algunos años bajo el menemismo, aparece como el encargado del “abrazo del oso” contra Moyano.
El objetivo es un nuevo equilibrio con una dirigencia cegetista aún más moderada, lo que no necesariamente implica el desplazamiento de Moyano (quién además tiene la espada de Damocles de las causas judiciales sobre su cabeza), pero lo que se busca es la pérdida de su peso político y de referencia para el conjunto del movimiento obrero.
Los “errores no forzados” de estos movimientos, pueden tener sus consecuencias por abajo. Recientemente en la tercera fábrica en importancia de SMATA en la neurálgica concentración de la zona norte del Gran Buenos Aires (Lear), el oficialismo perdió las elecciones a cuerpo de delegados a manos  de quienes se referencian con el “sindicalismo de base”. Kraft-Terrabusi y otros centros importantes de la industria de la alimentación, no responden Rodolfo Daer y forman parte de esa tendencia.
Pasados los años de crecimiento “chino”, que implicaron una recomposición del entramado social del “mundo del trabajo”, vuelven a escena las disputas clásicas que recorrieron la historia de los trabajadores argentinos y nuevamente bajo un gobierno peronista que entra en “zona de turbulencias” con el movimiento obrero organizado. 

lunes, 14 de noviembre de 2011

El kirchnerismo y el sistema político argentino

Publicado en Diario Alfil 15/11/11



Fernando Rosso
frossocba@gmail.com

La reconfiguración del sistema político argentino está en el centro del debate luego de las elecciones del 23 de octubre y el contundente triunfo electoral de Cristina Fernández.
Algunos hablan de una situación de “anemia partidaria”, no sólo por la evidente crisis de la oposición, sino incluso por las características del kirchnerismo o “cristinismo”, muy lejano a los cánones tradicionales de un partido político. Otros alertan sobre el peligro de ir hacia un régimen de “partido dominante”, como lo fue el PRI mexicano. Del lado del gobierno sobran apologistas como el nuevo “gurú K”, Ernesto Laclau, que habla de un “populismo progresivo” y por lo tanto con gran capacidad y fuerza hegemónica.

En un reportaje reciente, el sociólogo Ricardo Sidicaro, autor de un clásico estudio sobre el peronismo, afirma que el 2001 “reestructuró el campo político” y cerró una etapa de un sistema de partidos que ya venía de una larga crisis. Antes de aquellas jornadas, tanto el peronismo como el radicalismo, se habían convertido en “federaciones de partidos provinciales”, luego de las truncas experiencias del alfonsinismo y el menemismo como proyectos políticos nacionales, que fueron parte del largo camino del hundimiento económico y social argentino. La pregunta que surge es si el kirchnerismo ha solucionado de alguna manera esta crisis de representación, una vez fracasada la “transversalidad” y la “concertación plural”, que fueron los intentos de crear dos grandes coaliciones de centro-derecha y centro-izquierda que le den mayor estabilidad estratégica al sistema político nacional.

El cristinismo ¿partido o coalición inestable?

El triunfo de Cristina Fernández y sobre todo la amplia diferencia con el Binner, quién se ubicó en segundo lugar, generaron la “ilusión óptica” de una fortaleza excesiva del gobierno y su capacidad de ejercer hegemonía hacia el interior de su propia coalición, así como hacia la sociedad.
Como ya hemos afirmado, la “foto” de las elecciones expresó más bien el pasado, que el presente y mucho menos el futuro de la vida política del país. Evidenció un apoyo a la “conservación” de las condiciones de los últimos años, que también explican el triunfo de la mayoría de los oficialismos de distinto tono ideológico, como Macri en Capital o De la Sota en Córdoba.
Pero pasada la bruma del triunfo y la fiesta (con baile muy “pro” incluido) y cuando comenzaron a plantearse los grandes temas de la agenda de gobierno: los golpes de la crisis internacional, la “fuga de capitales”, el dólar, la inflación y las paritarias y el necesario ajuste para sostener la caja, vuelve a emerger la cuestión de las fortalezas y debilidades del régimen político y su reconfiguración en la era K. Y más aún cuando, sin posibilidad de reelección, está planteada desde el vamos el problema de la sucesión.
Más allá del “giro” hacia el pejotismo iniciado por Néstor Kirchner y continuado por Cristina, el verdadero carácter del llamado kirchnerismo es el de una coalición inestable y con tendencias divergentes, unidos hasta ahora bajo el manto del crecimiento económico. No hay “partido kirchnerista” y el carácter débil de la adhesión popular, lo ubican muy alejado de lo que fueron las experiencias que se conocieron como “populistas” en América Latina.
En la relación del kirchnerismo con el peronismo jugó un rol muy importante el “bonapartismo fiscal”, para lograr la subordinación, más que la adhesión de muchos gobernadores e intendentes (bien llamados “mini-gobernadores) al “proyecto”. Empezando por Scioli, hasta el último y tibio apoyo de De la Sota en octubre, bajando su fracasada lista de las primarias de agosto.
Cuando las condiciones sobre las que se basó el crecimiento argentino de los últimos años comienzan a virar, el sistema político deja evidenciar sus grietas. Y lo que muchos festejaron como una fortaleza, la amplia ventaja del gobierno que dejó en crisis cualquier alternancia, puede volverse su principal debilidad. Y más aún cuando dentro de la propia coalición, la unidad está basada en intereses de coyuntura, más que en ideas, tradiciones o programas comunes.    

Del "setentismo" al "reaganismo Nac&Pop". Los nuevos discursos de la Restauración

La derrota de los mineros ingleses (durante décadas el corazón de la clase obrera en aquel país), a manos de Margaret Thatcher y la derrota de la huelga de los controladores aéreos de 1981, impuesta por la administración Reagan, junto a otros hechos relevantes (como la derrota de Malvinas) fueron la base la imposición del "neoliberamismo" y el avance del imperialismo y el capital sobre las conquistas de la la clase trabajadora. Es reconocido el poder estratégico de los controladores aéreos y más allá de los intereses de la burocracia sindical, es repudiable la medida y el discurso anti-sindical de CFK.
Luego volver a poner bajo el control de la Fuerza Aérea, a los controladores aéreos, Cristina se mandó este "reaganeano" discurso que, a no confundirse, no es sólo contra el gremio de Cirielli, sino contra toda acción sindical del movimiento obrero. Esas diatribas contra la "ultra", por "defender la argentina" o "defender a los trabajadores, es defender los puestos de trabajo", nos hizo acordar a éste discurso del "Tío" Ronald, al comienzo de aquella histórica huelga que terminó con el despido de 11.500 de los casi 13 mil controladores aéreos que tenía EEUU.

Discurso de Ronald Reagan, 3 de agosto de 1981, 

"Esta mañana a las 7, el sindicato que representa a los controladores aéreos se ha puesto en huelga. Esto supone la culminación de siete meses de negociaciones entre la administración federal aérea y dicho sindicato. Durante un momento determinado de estas negociaciones, se alcanzó un acuerdo firmado por ambas partes, que garantizaba un aumento salarial de 40 millones de dólares. Esto suponía un nuevo sueldo para estos controladores que duplicada el de otros empleados públicos. Fue concedido en reconocimiento a las dificultades inherentes a este puesto de trabajo.

Pero esta misma mañana, el nuevo aumento salarial que solicitaban desde el sindicato de controladores se situaba 17 veces por encima de lo que se había pactado hacía varias semanas, en concreto, la petición se elevaba a 681 millones de dólares. Esto hubiera provocado una carga fiscal para el resto de ciudadanos totalmente inaceptable. Me gustaría agradecer a todos aquellos controladores que han acudido a sus puestos de trabajo en el día de hoy, ayudando al espacio aéreo del país a funcionar con normalidad. 

En el área de Nueva York, por ejemplo, se esperaba que cuatro controladores acudieran a trabajar y 13 más lo han hecho de forma voluntaria. En dicho aeropuerto, un controlador aéreo comentó a los medios de prensa que había solicitado la baja sindical y había acudido a su puesto de trabajo porque, "¿cómo podría pedir a mis hijos que cumplan la ley si yo no lo hago"? Esto es un verdadero homenaje a América.

Les comentaré algo. Respeto el derecho de huelga de los trabajadores. De hecho, como presidente de mi propio sindicato, yo convoqué la primera huelga de dicho sindicato. Pero no podemos comparar las relaciones laborales del sector privado con las del gobierno. El gobierno tiene que garantizar la prestación de todos estos servicios de protección, es su razón de ser.

Por este motivo el congreso ha aprobado una ley que prohibe aquellas huelgas de los empleados públicos que afecten la seguridad de los ciudadanos. Me van a permitir que les cite una parte del solemne juramento que cada uno de estos empleados prometieron cumplir cuando aceptaron sus puestos de trabajo: "nunca tomaré parte en ninguna huelga contra el gobierno de los EEUU".

Por todo esto, debo comunicar a todos aquellos trabajadores que no han acudido a sus puestos de trabajo esta mañana, que están incumpliendo la ley y que si no acuden a dichos puestos durante las próximas 48 horas, habrán perdido su trabajo".

Tras este comunicado sólo 1,300 de los 12,800 controladores fueron a trabajar, los demás fueron despedidos de forma inmediata. EEUU tardó casi diez años en volver a contar con el mismo número de controladores aéreos. A día de hoy, la figura del sindicato de controladores ha desaparecido.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Coqui "lilito" Capitanich defiende el "proyecto"

Nos llegó este video con el discurso "bergogliano" y de antología de esta aliado firme de Cristina, con algunas ideas "nuevas" para seguir profundizando el modelo. Y es hasta un posible candidato renovador 2015!!. Lilita lo vio y quiere sumarse...

jueves, 10 de noviembre de 2011

Gregorio Flores: Hasta siempre!




Tuvimos un día complicado, justo hoy, cuando nos enteramos del fallecimiento del Goyo Flores. Reposteamos lo que escribió un amigo que con una mirada histórica y política, sin por eso ser menos profunda, recuerda con cariño a quien fuera protagonista de una de las gestas más avanzadas de la clase obrera en nuestro país. 

Mi recuerdo más impactante del "Goyo" se remonta a una charla en la Facultad de Sociales, allá por los años 90 y sobre todo al "remate" que me quedó grabado en la memoria. Hacia el final de la charla Flores hizo una reflexión y dijo algo así: "uds. pensarán, al final este tipo con toda esta historia no ganó nada, es pobre y no tiene nada, no hizo "carrera". Pero uds. no se imaginan, hoy después de tantos años, lo lindo que es sentirse diferente, ante tanta mierda que hay en el movimiento obrero". Por su puesto la sala estalló en un aplauso...
Y sí "Goyo", queda mucha mierda por barrer del movimiento obrero y continuar esa batalla es el mejor homenaje.


Acá va el reposteo:

Tuve la posibilidad, como algunos otros compañeros/as, de haber compartido charlas y momentos con "el viejo". No es el objetivo de esta despedida, hablar de las discusiones políticas apasionadas que tuvimos en los distintos momentos alrededor de las asambleas piqueteras, o de las publicaciones de sus libros, o de Zanón, sino rescatar su ejemplo como militante de la clase obrera, hasta su último aliento. Una persona que amaba la vida, la lucha de los trabajadores/as, que no tenia duda en cruzar el país para charlar con jóvenes sobre algo que se le grabo como fuego en su experiencia en SITRAC-SITRAM, la necesidad de terminar con los patrones y conquistar el socialismo. Un obrero que ingreso a Política Obrera, allá por el año 80 aproximadamente, después del fusilamiento de Roberto Santucho, en el 76, dirigente del PRT, su primer organización política. Que escribía, y que editaba, y todo a pulmón, casi todas las veces, sin ayuda de nadie. Un obrero que peleaba contra la adversidad y contra el olvido, de amigos y enemigos, y que creía fervientemente en la revolución, que sus problemas de salud no le impedían ser un apasionado de la lectura, y también de la escritura, cosa que pocos individuos de nuestra clase, logran hacerlo. Que Hugo (compañero de LVO), lo conoce allá por el año 1996, y comienza una relación politico-personal, que muchas veces lo encotro al “goyo” junto a nosotros, en entrevistas, videos, charlas. Que disfrutaba y se sorprendía, allá por los primeros años posteriores a la caída de De La Rua, sobre nuestra llegada como delegados y activistas en la industria automotriz. Que varios años después, nos encontrábamos, después de la difícil y abnegada lucha de los contratados de IVECO, que la historia, lentamente, de sus compañeros automotrices, volvía a existir. Un obrero que seguía viviendo de sus "changas", mientras escribía y participaba de charlas, la mayoría, organizadas por nuestro partido, mas alla de su pertenencia al Partido Obrero. Un obrero que vivía en carne propia 2 grandes tragedias deportivas, el descenso de su amado club, Talleres de Córdoba, y de su otro amor deportivo, River Plate. Recuerdo, recientemente internado, que no le queríamos contar el mal momento de sus clubes, pero ya había leído el diario, y su hermana Juana, mayor que el, creyente activa, me contó que estaba llorando la derrota de ambos, cuando se estaba recuperando del infarto. ¡Hasta lo tuvimos que frenar porque quería salir de la terapia intensiva para votar al “bocha” Puddu! Tenemos que rescatar su ejemplo, como militante de la clase obrera, como voluntad inquebrantable, como tipo que sufrió la persecución, la cárcel, como una persona que, a los 78 años, seguía confiando ciegamente en la revolución socialista. Fue expresión de esa camada de obreros revolucionarios de los años 70, que llegaron a hacer casi todo lo que puede hacer la clase obrera sin partidos revolucionarios o con partidos centristas de todo tipo. La historia nos dará nuevas oportunidades. Dará nuevas camadas de obreros/as como Páez, Flores y otros/as mas, la mayoría desconocidos/as. Que la despedida al "goyo" Flores, sea una firme convicción para preparar a nuestro partido como herramienta para que los "futuros Gregorios", puedan realizar, junto a millones de desposeídos, nuestro gran anhelo, la liberación de la humanidad.

Firma Delegados y activistas de la industria automotriz

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Motor Psico - Armónica

Un amigo nos mandó esto hace unos días...merecía un post...El clásico "Motor Psico" con armónica y base de guitarra...(en Youtube otros temas como "El Cazador" de Las Pelotas o "No tan distintos" de Sumo)

martes, 8 de noviembre de 2011

Un contrapunto con JDM y "Los Galos de Asterix"

El amigo Juan Dal Maso del blog "Los Galos Asterix", vuelve nuevamente sobre el debate alrededor de las fortalezas y debilidades del kirchnerismo o de la actual coalición cristinista. El debate, que empezó acá , siguió en varios lugares y nosotros hicimos nuestro aporte acá, es interesante y se ubica muy por arriba del mecanicismo simplista en el análisis del presente político, que sólo lleva al consignismo impotente.
Sin embargo hay cierto riesgo de hacer una discusión abstracta, donde no se termine de definir concretamente la densidad de las fortalezas y debilidades del régimen, luego del amplio triunfo de CFK.
Creemos que para esto, las categorías gramscianas son insuficientes. Nosotros abrimos un debate con ciertos sectores del kirchnerismo, para demostrarles que incluso "desde Gramsci", de quien se apropia cierta intelectualidad K o filo K, el kirchnerismo era proceso político "restaurador". 
Pero la utilización de los conceptos gramscianos tiene que ser mediada por las características peculiares de los regímenes políticos en los países semi-coloniales, es decir hay que complementar "Trotsky y Gramsci". Incluso las distinciones entre lo "orgánico" y lo "coyuntural" en el esquema gramsciano, también tiene límites de aplicación en países "atrasados" como la Argentina, donde gran parte de los fenómenos sociales y políticos de estas formaciones sociales especiales, son "no orgánicos", empezando por la misma burguesía.
Entonces cuando JDM dice "es importante no olvidarse de que el "sistema de partidos" dominante entre el '83 y el 2001 consistía en una combinación del peronismo como partido con "voluntad de poder" y de los radicales como partido republicano pero que "no sabe gobernar" (no terminaron ninguno de sus dos mandatos), con lo cual la "estabilidad" y "alternancia" del régimen político bipartidista en la Argentina tuvo y tendría muy poco que ver con la de un régimen consolidado del tipo demócratas y repúblicanos yanquis." (el resaltado es nuestro)
Creo que eso estuvo siempre en la base de la discusión, justamente porque Argentina es una semicolonia y EEUU, aunque ahora en crisis, la principal potencia imperialista mundial, sobre todo después de la Segunda Guerra, por lo cual la comparación nos dice poco. Su régimen político es "por naturaleza" más estable. De ahí la paradojal dinámica de la revolución, teorizada por Trotsky, que sentencia que se puede llegar antes a la toma del poder por el proletariado en los países atrasados, aunque mucho después al socialismo y viceversa en los países imperialistas (siempre que se tome esto en la historia, no como "regla positiva canónica", sino como leyes tendenciales).
Desde este punto de vista, cuando se dice que el kirchnerismo no reconstituyó un régimen de partidos estable, se piensa en un régimen con las características de una semicolonia (es decir, siempre más inestable).
En este marco viene la intrincada cuestión de la "hegemonía" y su densidad, es decir, en última instancia lo que nos importa es la capacidad de resistencia del régimen a los embates de la crisis y su consecuencia: la lucha de clases. En esto entra, lógicamente, la cuestión de la existencia o no de una fuerza política, es decir un partido que se prepare para triunfar, sin el cual el régimen político siempre encuentra una salida, que  da para otra discusión, pero vale la pena aclararlo.
Sobre esta cuestión del régimen y la hegemonía, JDM dice "En este contexto, el déficit de que no existe un sistema de partidos estable (ni las famosas coaliciones de centroderecha y centroizquierda de la "trasversalidad" ni el renovado bipartidismo de la "Reforma política") ha sido piloteado por el gobierno ocupando el espacio político que la oposición no puede ocupar, transformándose en un problema secundario en lo inmediato (...)"
Y hacia el final agrega "Con lo cual, la actual "hegemonía" kirchnerista puede transformarse en una nueva "crisis del Estado en su conjunto" en un futuro cercano"
Habría que aclarar la diferencia entre "inmediato" y "futuro cercano", para saber la importancia de la debilidad de una falta de partidos estable. 
Desde nuestro punto de vista, no hay hegemonía kirchnerista o es extremadamente débil (y estaríamos de acuerdo con JDM, si las comillas refieren a esto). Ni hacia adentro de su propia coalición, donde confluyen tendencias políticas divergentes, ni hacia la sociedad. No posee fracciones propias en el movimiento obrero (un problema latente que se hace presente cotidianamente), ni el movimiento estudiantil (en las recientes elecciones de las universidades nacionales, las fuerzas kirchneristas encontraron un gran límite).
Hoy tiene la fortaleza de las votos, que fueron una expresión más del pasado que del presente y paradójicamente en una comparación relativa con el mundo, aunque la economía comienza a mostrar tendencias opuestas a las que permitieron el "milagro" K, la Argentina tiene mejores condiciones que muchos países que están en debacle. Esto le da fortaleza política, incluso ganando puntos como "jugador" en escenario internacional.
En las concesiones y las conquistas materiales de las masas trabajadores y del pueblo en general, encontramos la base de esta adhesión débil, donde hay elementos "consensuales" y cierto transformismo, pero un gran peso de los elementos "coaccionales" e incluso represivos. 
El nuevo sentido común, que nombra Juan (que existe en gran parte del mundo con la crisis del "neo-liberalismo") de intervención estatal, también remite al peronismo histórico, pero sin acercarse a las conquistas (materiales y de organización) que obtuvo la clase trabajadora bajo aquel. Si lo que se hace de masas es la "idea" que el estado tiene que redistribuir, pero la "redistribución" real es pobrísima, la autoridad de ese estado es muy limitada, a las "ideas" como a las palabras, se las puede llevar el viento.
Con estas debilidades de la no hegemonía de la coalición y sin una alternativa fuerte en el régimen, cobra valor la cuestión de las posibilidades de "crisis" que abran líneas de falla o una "crisis del estado en su conjunto", como alerta JDM. Que siga el debate...

domingo, 6 de noviembre de 2011

Mitos y realidades de la economía argentina

Columna publicada en diario Alfil el lunes 7/11/11






Fernando Rosso*
frossocba@gmail.com

En las discusiones sobre la economía argentina se corre el riesgo de sobrevolar sólo la superficie de los problemas de coyuntura. Los hechos que en estos días pusieron en el centro la discusión sobre el verdadero estado de la economía argentina: la fuga de capitales, las suspensiones en algunas industrias y el recorte de subsidios; son sólo manifestaciones de tendencias profundas de la economía nacional, dependiente del escenario global. Lo urgente, se impone a lo importante. Y la pregunta importante es ¿cómo está la economía argentina de los años kirchneristas, frente a los problemas que plantea el nuevo episodio de la crisis global?

El mundo “pos-Lehman Brothers”

El estado de la economía internacional en la actualidad es una consecuencia de las medidas que se tomaron para salir de la crisis que tuvo su pico en la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers, aquel “negro” 15 de septiembre de 2008.
La perspectiva que planteaban posibles quiebras similares a las de Lehman y sobre todo los peligros que presentaba para la “gobernanza” y para el sistema mismo, impulsaron a medidas verdaderamente extraordinarias e inéditas de intervención estatal para sostener bancos y fondos de inversión e intentar reanimar a la economía mundial.
Para graficarlo, en el caso de los EEUU entre el 2007 y el 2009 aumentó su déficit fiscal en 10 puntos (pasó del 2,7% al 12,8) y su deuda aumentó del 63,3% del PBI en el 2007 al 94,4% en 2009. Esta enorme inyección fiscal se combinó con una baja de las tasas de interés de la Reserva que pasó del 5.25% en el 2007 a 0.25% en diciembre de 2008. Así pasó de una contracción económica a un crecimiento moderado.
Los estados europeos tomaron medidas similares. Hoy los déficits fiscales acumulan cifras espectaculares. EEUU tuvo un déficit de 1.2 billones de dólares en 2010, 8 veces superior a tres años atrás. Alemania en el 2007 tenía superávit fiscal y en el 2010 paso a tener un déficit de 81.6 mil millones de euros. Francia aumento su déficit de 51.6 mil millones de euros (2007) a 137 mil millones (2010). El Reino Unido en esos mismos periodos aumento su endeudamiento por razones fiscales de 33.7 mil millones de libras esterlinas a 142 mil millones de libras esterlinas.
El simple análisis de los números, que permitieron cierta salida de la crisis con un “keynesianismo de coyuntura”, evidencia que ante el nuevo episodio en curso, hoy es imposible que los estados tomen medidas similares, sin abrir la posibilidad de quiebras, no solo de bancos comerciales o de inversión, sino de los estados mismos. Las trágicas vicisitudes de Grecia son sólo una manifestación de este sombrío escenario mundial. Ya que como afirman los economistas, no se trata de una crisis de “liquidez”, sino de “solvencia” de varias economías, esto es, en términos científicos, una crisis de sobreproducción y sobre inversión.

La Argentina y el mito “blindaje”

Ni en el 2008, ni en la actualidad la Argentina estuvo “blindada”. Acompañó los vaivenes de la economía mundial. En 2009, tuvo una baja del 2,5%, producida por la caída de los precios internacionales de los productos agroindustriales y la recesión brasilera (además de la sequía).
Cuando se recupera (parcialmente, como es evidente visto restrospectivamente), la economía mundial, la Argentina vuelve a crecer a un 8.5% en 2010 y se proyecta un 7% para el año en curso.
El contexto internacional, con la recuperación pos-2008, empujó a un aumento del 27% del precio de la soja, en relación al promedio del 2010 y el más alto desde el 2003, la economía brasilera pasó de caer un 0.6% en el 2009 a crecer un 7,5% en 2010. Además Argentina tuvo el plus de cosecha record de 100 millones de toneladas de cereales y oleaginosas. En este marco se dan los superávits “gemelos”, fiscal y comercial.

¿Nunca menos?

Ese fue el colchón que permitió el gasto público, con subsidios para financiar a capitalistas amigos (y no tanto), pagar deuda externa, bajo el nombre de “desendeudamiento” y lanzar paliativos como la Asignación Universal por Hijo, ayudado por la apropiación de los fondos del Anses. Esta situación también le permitió sostener los subsidios indiscriminados que hoy intentan limitar.  Pero sin solucionar problemas estructurales como el de la vivienda o el trabajo precario.
El 2011 tendría por primera vez déficit fiscal primario del 1% del PBI y del 2% si se incluye el pago de intereses de deuda y esa relación se proyecta al 1,4 y 2,5% del PBI respectivamente para el 2012. También se prevé una baja del superávit comercial y un déficit de cuenta corriente. Y a esto se le agrega que bajo el gobierno “Nacional y Popular”, se va a un déficit energético. La producción de petróleo cayó un 27% entre 1998 y 2010 y la de gas un 10% entre 2004 y 2010, lógicamente por falta de inversión. Es decir, se permitió lisa y llanamente un saqueo a los recursos naturales sin imponer ninguna exigencia a las empresas. De los “superávits gemelos”, se pasa a los “déficits trillizos”.  
El nuevo escenario que como mínimo será de una recesión larga a nivel mundial, que afectaría a Brasil, destino de la producción automotriz  y China, hacia donde van la exportación agroindustrial; coloca en primer plano el fin de las condiciones que tuvo el país durante estos años. Con una economía y un “modelo” que lleva el pomposo título de “matriz diversificada con inclusión social”, pero que sostuvo el nivel de primarización de su base productiva, la extranjerización de sus principales empresas y la entrega de sus recursos naturales. La orientación política de este gobierno permite ver que ni siquiera podrán defender su “nunca menos”. La insistencia cada vez mayor de un techo a las paritarias, mientras la inflación aumenta persistentemente y es una de las bases de la huida hacia el dólar, la apertura de la discusión de los subsidios (una “confesión” de que beneficiaban a empresas con ganancias extraordinarias), son señales de las nuevas recetas cristinistas, que indican un rumbo muy lejano al “relato” mítico del Nac&Pop.

*Blog “El violento oficio de la crítica” http://elviolentooficio.blogspot.com/

jueves, 3 de noviembre de 2011

La izquierda, “milagro” o realidad

Columna en Diario Alfil, 4 de noviembre de 2011


Fernando Rosso
frossocba@gmail.com
En los análisis del resultado de las recientes elecciones, el fenómeno de los votos obtenidos por el Frente de Izquierda y los Trabajadores (PTS-PO-IS), tuvo varias lecturas.
Ante el resultado de las primarias del 14 de agosto, muchos hablaron del “milagro” a partir de la campaña lanzada por la red social twiter, que tomó cierta relevancia. Otros hablaron del “voto lástima”, tomando el aspecto democrático de la campaña hecha por la izquierda hacia las primarias, ante una medida inédita de imponer un piso arbitrario para poder presentarse en las generales. Y todos acordaban que era muy difícil que la cantidad de votos obtenidos en agosto,  se repita en octubre.
Del lado del gobierno y sobre todo de lo que se conoce como “izquierda K”, un verdadero oxímoron, el interés en ningunear el peso específico de los resultados del FIT es para intentar sostener el relato de que “a la izquierda del gobierno está la pared”.
El nuevo objetivo que se puso la izquierda en octubre era llegar a obtener una banca en el Congreso de la Nación, planteado popularmente en términos de un “nuevo desafío”. Y en algunos distritos como la Ciudad Autónoma y Provincia de Buenos Aires, se estuvo muy cerca.
Pero tomado de conjunto, en las distintas elecciones que se realizaron este año, la izquierda obtuvo legisladores provinciales en Neuquén y Córdoba y resultados significativos en varios distritos como la CABA, Buenos Aires y Salta, aparte de las nombradas.
En octubre, la fórmula presidencial mantuvo la misma cantidad de votos de agosto, lo que desmiente en los hechos el voto lástima o “milagroso”.

El panorama en Córdoba

En Córdoba, en las provinciales se renovó la banca de Liliana Olivero (IS), que esta vez será compartida con Cinthia Frencia (PO) y Laura Vilches (PTS). Y en octubre, en la el tramo a diputados con la candidatura del ex - delegado de Iveco, Hernán Puddu (PTS), despedido por encabezar la lucha en defensa de los contratados en 2009, el Frente de Izquierda obtuvo casi 80 mil votos a nivel provincial, de estos, 45 mil fueron de Córdoba Capital, lo que significa el 6,5% en esta ciudad, donde se concentra gran parte de la clase obrera industrial y la juventud estudiantil, auditorio privilegiado de la izquierda.

Izquierda, lucha social y expresión política

Es indiscutible el peso de la izquierda en sectores minoritarios, pero significativos de la clase obrera. En las comisiones internas de Kraft, entre los ex - tercerizados ferroviarios, en el nuevo sindicato del subte de Buenos Aires o en la emblemática cerámica Zanón de Neuquén, para dar solo ejemplos destacados. En Córdoba, en la oposición docente y en los cuerpos de delegados de las automotrices, entre el activismo de los trabajadores de la salud, así como en el movimiento estudiantil. Las enormes movilizaciones estudiantiles que se produjeron el año pasado, tuvieron una presencia permanente de la izquierda. En las luchas democráticas por el derecho al aborto y por el castigo a los responsables del genocidio.
El Frente que se presentó en estas elecciones, tuvo la particularidad, distinta a todas las “unidades de la izquierda” anteriores, de conformarse con organizaciones trotskistas, sin incluir a la izquierda moderada, como el Partido Comunista, hoy aliado al gobierno. Es decir estuvo integrado por partidos de lo que se considera la “extrema izquierda” clasista del país.
En momentos de conformismo social, como los que se vivieron durante los últimos años, es difícil que la izquierda que se reclama revolucionaria, sea “mayoritaria” y menos en el terreno electoral. Ahora, las recientes elecciones demostraron que es una realidad en el escenario político argentino, para una franja importante de la sociedad, no sólo en las luchas sociales, sino también en el terreno de la política. Negar esa realidad con el argumento del “milagro”, es una lectura política interesada.
Convertir en fuerza militante y no en un fin en sí mismo esta conquista política, en momentos de una crisis capitalista que comienza a afectar al país, es lo que tiene planteado hacia adelante, para superar los viejos fracasos de las anteriores experiencias históricas.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Subsidios, primer paso



Allá lejos y hace tiempo quedó el cuento del “blindaje” argentino ante la crisis. E incluso suenan cada vez más lejanos los festejos por los triunfos electorales.
La agenda que impone la crisis mundial al capitalismo argentino, no deja lugar a mucha para fiesta. Por donde se mire a la economía nacional plantea problemas. Primero la escasez de dólares, después las suspensiones y adelanto de vacaciones en la industria automotriz. Hoy, los subsidios.
La cuestión de los subsidios tiene varias interpretaciones. Sus defensores, partidarios del gobierno, hasta hoy los defendían como una “medida redistributiva”: el subsidio evita que aumenten las tarifas y beneficia a los trabajadores, afirmaban. Sus detractores y opositores por derecha, planteaban que eran insostenibles y que había que “sincerar” las tarifas, porque los precios “reales” deberían ser tres o cuatro veces superiores.
La matriz común de oficialistas y opositores es el carácter incuestionable de la ganancia empresaria y menos que menos de las privatizaciones.
El quite de subsidios anunciado por De Vido y Boudou, para algunas empresas es un primer paso. Dentro del gasto nacional en subsidios, la quita de los anuncios hoy es insignificante, por lo tanto es sólo una forma táctica de comenzar la discusión. Se crea una “comisión” para analizar el resto de los subsidios, muchos de ellos relacionados con las tarifas de servicios que pagan gran parte de los trabajadores y el pueblo. La Bolsa y los mercados respondieron con “entusiasmo” y al alza. Cuando fue el conflicto con las patronales del campo a los kirchneristas les gustaba repetir que para ubicarse había que ver de qué lado estaba la Sociedad Rural y ponerse en la vereda de enfrente. Con la misma lógica, si la Bolsa se “entusiasma”, los trabajadores y el pueblo deberían preocuparse.
El “relato” de la medida (por todas hay “relato”) y la forma eufemística de su presentación, mueven a risa. Afirman que en realidad las tarifas no aumentan, sino que hasta hoy había que descontar el subsidio, de ahora en más, en lo que abona el usuario no estará más ese descuento, pero…las tarifas no aumentan, ejem…Dicen que las empresas no deberían trasladar al precio el cese del subsidio y se apela a su más que comprobada "filantropía de masas". Como dice este bloguero peronista acá hay una "ambigüedad": Hay otra ambigüedad evidente: no se aumentarán tarifas, dice Amado, pero se ahorrará dinero. ¿Cómo se hace? ¿Las empresas reducirán sus beneficios extraordinarios – que supuestamente no tienen, porque si no no habrían sido subsidiadas? Permítanme una sonrisa. Ahora le dicen "ambigüedad"...permítame una sonrisa Abel 
Y para cerrar el “guión” del informe de 678 de esta noche que se llamará algo así como “La buena noticia de terminar con los subsidios, seguimos con la buena onda…”, dicen que en la revisión de los otros subsidios, es decir los significativos, va a haber una “discriminación” para no afectar a los sectores más vulnerables.
El “combo” del gobierno de contener los salarios, más de lo que se hizo durante todos estos años, más discurso antipiquete de CFK, más retiro de subsidios sin cuestionar ni propiedad, ni ganancia, muestra el programa cristinista para “enfrentar” la crisis. 

martes, 1 de noviembre de 2011

Córdoba, el “voto líquido” y el nuevo escenario

Columna de opinión en la edición impresa de diario Alfil, miércoles 2 de noviembre de 2011 


Fernando Rosso
frossocba@gmail.com

Años inciertos le esperan a Córdoba, a pesar de las certezas que muchos creyeron ver en los resultados de la maratón electoral de este año. El triunfo delasotista en las elecciones provinciales, mestrista en la ciudad capital y finalmente, el primer lugar para Cristina Fernández en las presidenciales abrieron todo tipo de conjeturas sobre el presente político de la Docta.
La Córdoba siempre díscola e irredenta marca nuevamente su “matiz” en el escenario nacional y confunde a los eternos observadores de la apariencia.

Voto “líquido” o voto conservador

Para algunos fue un signo de madurez de una nueva ciudadanía inteligente y racional que, por fin, “aprendió” a votar de manera diversa y quiso encumbrar en el gobierno provincial por tercera vez a De la Sota, que esta vez fue “José Manuel”. Luego, en el gobierno municipal a “Ramoncito”, el hijo. Y finalmente, a Cristina Fernández le dio la mayor cantidad de votos que haya tenido el kirchnerismo históricamente en Córdoba y que le aportaron a la marcada diferencia que obtuvo nacionalmente con respecto a sus contrincantes. Una especie de “voto líquido”, parafraseando a Sigmund Bauman, en su definición de las sociedades contemporáneas.
Sin embargo, un análisis un poco más mundano registra que en el caso de la elección para gobernadores y legisladores provinciales, como en la presidencial, el racionalismo del voto cordobés fue otro. Y estuvo determinado por la conservación de ciertas mínimas condiciones de vida que el crecimiento económico nacional, del que Córdoba también fue parte, le permitieron obtener a una sociedad que todavía tiene presente en su memoria colectiva, la hecatombe de la crisis catastrófica de principios de esta década. A la debacle social del 2001, Córdoba le aportó el plus del hundimiento de uno de los motores de su economía provincial: la industria automotriz que expulsó a miles a la intemperie de la desocupación, en el marco de un cementerio industrial.
Más que líquido o conformista, fue esencialmente un voto conservador. No fue una adhesión al efímero “cordobesismo”, como tampoco al “proyecto” ni al relato Nac&Pop. Más pragmático que ideológico, cargado con la ilusión de que todo siga más o menos igual.

Juez, Carrió y la política como (de)construcción mediática

 La derrota vergonzante y el triste y solitario final del “fenómeno” Carrió,  tuvo su expresión peculiar a nivel provincial. La crisis de la política tradicional que sintetizó el “que se vayan todos”, abrió grietas para los más diversos experimentos montados sobre la justa bronca de una sociedad que rechazaba, no sólo a los representantes, sino a la política misma. El “denuncialismo” mediático encontró un lugar  en ese vacío en la escena dejado por el 2001. Tanto Carrió, como Juez, que llegaron a ir juntos en la provincia en las elecciones del 2009, pasaban de la centroizquierda a la derecha de acuerdo a la coyuntura del humor social y mediático, siguiendo el instructivo de la última encuesta. En el caso del cordobés, del kirchnerismo crítico al antikirchnerismo, de Binner a Pino Solanas y viceversa. Hasta cierta izquierda elástica se sumó a último momento al cambalache juecista. Una forma de organización, sin organización, que reinó internacionalmente bajo la noche negra de la “restauración neo-liberal” y que afectó de alguna u otra manera a todos los partidos, dentro de los cuáles el “lili-juecismo” fue una expresión extrema.

¿Nuevo bipartidismo?

Con la misma lógica de pensar la Córdoba a “contramano”, muchos afirman que mientras el país va a la “hegemonía” unipartidaria, con esa costumbre pseudo-intelectual de hacer un mal uso de un “gramscismo a la carta”, en Córdoba se estaría retornando a un bipartidismo.
Sin embargo, el triunfo de Ramón Mestre, tiene menos que ver con el sueño renacentista de los correligionarios, que con el aparente trágico destino de una ciudad que las últimas administraciones convirtieron en poco menos que inhabitable. Una gran urbe que se derrumba desde sus mismas estructuras, más allá de los “espectaculares” adornos como el nuevo Centro Cívico.
Algo debería decirles a los exitistas de la boina blanca, el hecho de que haya sido uno de los intendentes menos votados de la historia, además de la escasa cosecha de Aguad en la elección provincial y la más pobre aún de “Ricardito”, el otro hijo, en la del 23 de octubre.

La oposición realmente existente

El “enigma” de la deuda provincial, donde lo único certero es que está por las nubes (rondaría los 20 mil millones de pesos), la amenaza siempre latente de la dependencia brasilera de la industria automotriz (donde va el 85% de su “milagro”) y el tembladeral global que apunta a la baja, en precio o en volumen de exportación, a los productos de la agroindustria, marcan la agenda de los nuevos tiempos.
Las suspensiones, todavía parciales en varias fábricas (en Renault, empezaron en noviembre), el largo conflicto de la salud en la provincia (con tomas puntuales en algunos hospitales y amenazas de generalización) y, por último, de los monotributistas en la municipalidad, adelantan la tónica de la nueva situación.
No hubo “cheque en blanco”, ni para el ahora astutamente rebautizado “Kordobesismo”, ni para el cristinismo y mucho menos para Mestre.
El carácter volátil del voto “líquido”, manifiesta más la escasa adhesión a los proyectos políticos de la oferta tradicional, que una presunta madurez y el renacimiento de un nuevo régimen de partidos estable. La “oposición” vendrá de la “cuestión social”, cuánto pueda traducirse esto en términos políticos será el desafío de los años por venir.