jueves, 19 de enero de 2012

Bonapartismo (de ajuste) fiscal

Publicado en La Verdad Obrera





frossocba@gmail.com
@RossoFer

Como ya describimos en números anteriores de La Verdad Obrera, en el marco de la crisis internacional y de un muy probable menor crecimiento de la economía argentina, los superávits “gemelos” fiscal y comercial, pilares del “modelo” K, están seriamente cuestionados. Las provincias son el eslabón débil dentro del esquema fiscal argentino. De hecho tomadas de conjunto, su último resultado fiscal correspondiente al año 2011, cerró con un déficit de más de 10 mil millones de pesos. La dependencia de los gobiernos provinciales del envío de fondos nacionales, en tiempos de “sintonía fina” -el eufemismo con el que Cristina Kirchner bautizó al ajuste, torna crítica la situación de varias provincias.

El recorte al que los trabajadores pusieron un freno en Santa Cruz; los despidos en Rio Negro, diagramados por el fallecido Soria, en el marco del pase a disponibilidad de 20 mil estatales; el atraso y pago desdoblado de salarios de los municipales y el intento de despidos de 195 trabajadores de la empresa estatal de recolección de residuos Crese, por parte de Mestre en Córdoba, son una muestra de los planes de los gobiernos nacionales y provinciales, en tiempos de crisis. En esta última provincia, los trabajadores que realizan la limpieza en las dependencias estatales están de paro por salarios adeudados de diciembre y enero; y en los hospitales el conflicto con médicos, enfermeras y empleados estatales, ya va por el sexto mes. En la provincia de Santa Fe, apenas aprobado el presupuesto 2012, el gobierno y la oposición tomaron una medida de emergencia, tomando “prestado” fondos de este presupuesto, para pagar sueldos y aguinaldos que no llegaron a cubrirse con el presupuesto 2011. Las provincias acumulan deudas y rojos en sus Cajas de Jubilaciones, por falta de envío de los fondos nacionales para cubrir los déficits.

El “bonapartismo fiscal”, permitido por el control de la mayoría de la recaudación en manos del gobierno nacional, pasó de ser el instrumento de presión para lograr la adhesión política de los gobiernos provinciales, a convertirse en herramienta de “tercerización del ajuste”. Para evitar el déficit de las cuentas fiscales nacionales y sostener la “caja” propia, el gobierno no envía los fondos o reprograma las deudas de las provincias como hizo a fines del año pasado, con la condición de que, monitoreados por funcionarios del gobierno nacional, “revisen” sus gastos, es decir, ajusten.

Con las Cajas de Jubilaciones que todavía están en manos de las provincias (13 de 24) y con regímenes de jubilación y salarios por arriba de los jubilados nacionales, sucede lo mismo: el gobierno “nacional y popular” exige que “armonicen” sus cajas de acuerdo a las pautas de la nación, es decir que aumenten la edad jubilatoria y cambien la ecuación para los cálculos de los haberes jubilatorios. Lisa y llanamente, peores condiciones y haberes más bajos para los jubilados. El plan de Santa Cruz, que pretendió aumentar en 10 años la edad jubilatoria, obedecía a estos requerimientos del gobierno nacional, por eso, son verosímiles las versiones que señalan que el plan fue elaborado por funcionarios de Cristina, con el aval de La Cámpora y que sólo después de la represión se dieron vuelta y dejaron “sólo” al gobernador Peralta.

Por eso, el gobierno de Cristina es directamente responsable de los ajustes que implementan los gobernadores, aunque pretenda desligarse de la responsabilidad política.

Pero hay otro acuerdo más profundo que tienen los gobiernos provinciales, sean kirchneristas “puros”, recién convertidos, peronistas u opositores, con el gobierno nacional. Y es que en su gran mayoría sostienen subsidios a los empresarios, planes de “promoción industrial” que significan no cobro de impuestos y otras “facilidades” a los capitalistas. Ante el deterioro de las finanzas del Estado la única respuesta que tienen es ir contra el salario, las condiciones de trabajo de los estatales y los jubilados. En esta orientación no tienen nada que envidiarle a los planes aplicados en la tan (discursivamente) denostada década del 90 y que hoy se llevan adelante en Europa.

martes, 10 de enero de 2012

Córdoba y la apariencia de las dos velocidades

Publicado en Rebelión.org




Al día siguiente de que De la Sota anunciara la instalación en Córdoba de una planta de la panificadora Bimbo, que crearía 400 puestos de trabajo directo y otros tantos indirectos, la ciudad capital vio virtualmente paralizados sus servicios, por el paro de los municipales.
En esta misma semana se conoció que la industria automotriz marcó un nuevo récord en producción y ventas, con un aporte de las empresas radicadas en la provincia, por arriba del promedio nacional. En simultáneo un sector de los trabajadores de la salud trasladaba la protesta al clásico festival de Jesús María, en reclamo de aumentos salariales. Un conflicto que lleva meses, con altas y bajas y que fue telón de fondo de las campañas electorales.
Al paro preventivo del gremio de la UEPC (docentes), a finales del ciclo lectivo pasado, le siguió el cruce de los dirigentes del gremio con el gobernador, que supeditó la próxima negociación paritaria al envío de los fondos nacionales que viene reclamando sin éxito la provincia a la Casa Rosada.
Las dos velocidades de la economía privada y las finanzas del estado (ambas a la baja), es lo que muestra la apariencia de los números y los hechos. Y tiene cierta base de realidad. (seguir leyendo)

sábado, 7 de enero de 2012

Martínez Estrada y su "Radiografía de la Pampa"

(Sin pretensiones de "análisis o crítica literaria", posteamos un comentario a propósito de la lectura de este libro)


Terminamos de leer "Radiografía de la Pampa" de Ezquiel Martínez Estrada (tarde, aunque siempre es mejor que nunca). Considerado uno de los padres de la ensayística argentina, parte de una generación de notables narradores, como el mismo Lugones, Horacio Quiroga o Luis Franco. 
Pretendida continuación del Facundo, "Radiografía..." sentencia que hasta la más ciudad de las ciudades argentinas, es decir Buenos Aires, no puede escapar a la "cárcel" que es la pampa. Desde su visión telúrica, la soledad de las grandes extensiones es un gran determinante de la historia y la formación de la conciencia nacional y su cultura. Quizá más correcto sea decir, de las conciencias y de los seres prototípicos geoculturalmente determinados que engendra este lugar en el mundo.
América es un pueblo sin historia, nada es orgánico en América. Desde allí, EME llega  a afirmar que hasta la propia Argentina es un país ficcional. Donde los instrumetos de moderna civilización (con el clásico ejemplo de los ferrocarriles) se insertan en un país poco armonioso en su desarrollo, con distintos estadios de conciencia y de cultura.
Hay algo de Trotsky en Martínez Estrada, además de la buena escritura. No pudimos dejar de remontarnos a la teoría del desarrollo desigual y combinado, que marcó las posibilidades de la Revolución Rusa, así como, luego de la derrota de la revolución alemana y mundial, también sus tragedias posteriores. Pero donde Trotsky veía una nueva peculiaridad explosiva de promesas revolucionarias y un nuevo rol para el proletariado, Martínez Estrada ve una yuxtaposición trágica e inorgánica de capas culturales que atrofian el desarrollo nacional.
También está presente la denuncia sarmientina, retomada en algunos trabajos de Franco y finalmente por Milcíades Peña, sobre el haraganismo de las oligarquías "con olor a bosta", asentadas sobre la riqueza infinita de la pampa. Retoma al último Sarmiento que encontró más barbarie en la civilización, que en lo que siempre creyó que fue la barbarie, porque en última instancia, dice EME "civilización y barbarie eran una misma cosa". Casi la misma síntesis benjaminiana de que "No hay ningún documento de cultura que no sea a la vez documento de barbarie...."
"Napoleón fue un capítulo entero de la historia de Francia y Ayohuma un mal día en la vida de Belgrano". Esta sentencia de EME, marca su lectura de la (no) historia nacional o de su insignificancia, lejos de los grandes hechos y hombres que hacen Historia universal.
Desde cierta óptica política que no compartimos, Martínez Estrada se muestra como un gran conocedor de los tipos sociales y culturales que pueblan esa formación social que fue y es Argentina. 
Golpeado duramente por el "hecho peronista", al que despreció (elgunos dicen que se "enfermó de peronismo", con una enfermedad psicosomática que lo postró durante esos años), bregó por una literatura que describa no solo las bellezas de la vida, sino esencialmente sus lados oscuros y sufrientes, una literatura de lo despreciable. Muy necesaria y en última instancia la única verdadera. 
Desde ese escepticismo pasional, entendible en el ambiente social de la década infame, describe los "tipos ideales" de la sociedad argentina. 
Del guapo al guarango, pasando por el compadre, fue describiendo al hombre que dejaba la pampa para acercarse a la ciudad. La oposición y el resentimiento plebeyo y campesino de la calle Boedo, un "barrio de frontera", contra Florida, el disfraz de Buenos Aires. La calle adonde hay que ir disfrazado de lo que no se es, a ver frentes y vidrieras que a la vez son el disfraces de las mismas casas. Florida, el lugar donde se encuentra siempre la fiesta, en el día hábil.
Su incursión en la "cuestión sexual", encerrada y normativizada por la religión impuesta, las leyes y la policía, por la sociedad expulsada de lo que debería ser su normal desarrollo libre (en tanto humano), hacia los lupanares y las prohibiciones. Los orígenes del chisme como producto de una no sociabilidad, o de una sociabilidad "de ataque", propia de un amontonamiento ciudadano que hasta hoy vive en gran parte de los barrios del conurbano.
Alguna de las perlas de este ensayo, ese género que nace con la politización de la literatura. Supo penetrar en la historia y en la vida argentinas de su época y describir sus contornos. No hay un análisis, digamos, estrictamente marxista en "Radiografía...", pero sí una gran sensibilidad artística y humana. Y es este humanismo el que EME reivindica de Marx, sobrevalorando quizá el rol de la educación y la "culturación" de las masas, por sobre la estrategia política, para su liberación. Aunque con esenciales aspectos de verdad en el rol de la cultura y la educación a servicio del dominador bajo el "sistema capitalista del embrutecimiento".
Altamente recomendable y un eslabón necesario en el gran texto de la historia y la compleja realidad de la Argentina.