domingo, 29 de septiembre de 2013

Peronismo y estalinismo "realmente existentes"


(De una conversa con Juan Dal Maso, donde como pasa habitualmente las ideas más importantes las aportó él, salió esta "respuesta" al Blog de Abel)


En uno de sus últimos post, el bloguero peronista Abel Fernández, reconoció que peronismo y estalinismo son algo así como primos hermanos. Si la confesión fue bajo los efectos de una traición del inconsciente o producto de un ataque de sinceridad brutal es una cuestión secundaria.
Para explicar a qué se refiere cuando habla de "peronismo realmente existente", lo compara con el "estalinismo con rostro humano", surgido bajo el comando de Leonid Brézhnev, un estalinismo lampedusiano del cambiar algo para que nada cambie.
Digamos que el género próximo es que ambos son aparatos de contención y prevención del peligro de rebeliones o de potenciales revoluciones y por ende los unifica un cierto espíritu policial y de control burocrático y conservador.
Hasta ahí la comparación puede se válida, pero no hasta donde la lleva Abel F. que incluye una maquiavélica (en el buen sentido del término) realpolitik que ambos compartirían y que Brézhnev aplicó en su momento y el "peronismo realmente existente" aplicaría hoy.
Porque la diferencia es que la URSS era una gran potencia con poder real para una realpolitik que era más compleja, en cambio el peronismo (siempre siguiendo la comparación desproporcionada que introduce Abel F.) hoy es un aparato que terminó convertido en administrador de la pobreza (generada). Porque incluso las bases que le daban fuerza al primer peronismo: el gigante invertebrado y la cercanía de las conquistas sociales; el lado malo del William Wilson peronista, es decir el menemismo, se encargó de liquidarlas. Puede decirse que el "poder de fuego" del peronismo realmente existente está basado más en el control policial que en una hegemonía fuerte, perdida allá lejos y hace tiempo.
Brézhnev era defensivo pero conservaba una fuerza distinta, usufructuando todavía en aquel tiempo el impresionante desarrollo que el cambio de las relaciones sociales habían permitido en la URSS, pese a la anarquía burocrática.
En cambio los gobernas, intendentes y demás están en una posición muchísimo más débil, sino ¿por qué no impusieron antes su famoso realismo político y dependieron durante toda esta década de NK y CFK?
Brézhnev no necesitaba de Fidel, más bien les molestaba sobremanera a los rusos que otros locos (barbudos o no) andaran haciendo revoluciones inesperadas e impuestas, cuando “las condiciones objetivas no estaban dadas” y además violaban la “gran estrategia” del socialismo en una sola región, que tanto buenos servicios brindaba a la burocracia del Kremlin y sus satélites. Aunque una vez hecha la macana, vieran como usarlos e incluirlos en su órbita, con la siempre buena predisposición de los "estalinistas nacionales", que a lo sumo tenían diferencias culturales con su “madre patria”, pero no de programa o estrategia. Dicho epigramáticamente, ni los precisaban, ni los deseaban, aunque después los utilizaban.
En cambio el estalino-peronismo realmente existente, los feudales, mazorqueros y culatas actuales, no deseaban a los kirchneristas ni mucho menos, pero los precisaban, o mejor dicho, precisaron de sus transformismo (o transfuguismo) centroizquiedista para salir de la hecatombe del 2001 y ahora se la vienen a dar de capos de la realpolitik.
Lo interesante que es que el “poder real” del peronismo realmente existente, ni en sus bases materiales, ni como movimiento político está unificado. Tiene una fuerza relativa para empezar a marcarle la cancha y hasta la agenda al kirchnerismo, pero todavía no la suficiente para afirmar que puede garantizar la famosa continuidad con cambios. 
Conclusión: no solo no se sabe donde está la Unión Soviética, sino tampoco quién hará de Brézhnev o por lo menos de Gorvachov.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

La "traición Frondizi" y el psicoanálisis (para el "progresismo" K)


El amigo Juan Duarte nos envió este fragmento del libro de Plotkin con una anécdota sobre Viñas y la "traición Frondizi". Nos pareció útil para nuestros denodados esfuerzos para hacer entrar en razón a los "progresistas" que apoyan al kirchnerismo. Si no entran los argumentos ideológicos, históricos o políticos, puede ser que recapaciten con las posibles consecuencias piscológicas de su "no lugar". Bueno, después de todo los Viñas tenían vuelo, e Ismael Viñas alucinó la muy porteña escena de volar nada más y nada menos que sobre la Plaza Mayo.
Los decadentes progresistas K pueden terminar creyendo que se los devora alguna diabólica máquina de "Tecnópolis" o peor aún que se los desayuna Granados una mañana con el café con leche. 

"Para algunos miembros de la generación de Contorno, los desencantos políticos derivaron en consecuencias más serias. Ismael Viñas sufrió un episodio psicótico luego de entrevistarse con Frondizi. Poco tiempo después buscó un tratamiento psicoanalítico en la clínica del Dr. Alberto Fontana. "Fui a un encuentro con Frondizi en la Casa Rosada. Me estaba mintiendo o yo sabía que me mentía. Cuando salí del encuentro tuve un episodio psicótico. Me vi a mi mismo volando sobre la Plaza de Mayo."
Por su puesto que sería una lectura demasiado simplista interpretar las alucinaciones de Viñas como una consecuencia unívoca y directa de su encuentro con Frondizi. De hecho, el mismo reconoce que en ese momento estaba atravesando una época difícil en su vida personal. De todos modos resulta significativo destacar que durante mi entrevista telefónica con el, cuando le pregunté qué lo había llevado al psicoanálisis, lo primero que le vino a la mente fue la "traición Frondizi"
"Freud en las pampas", Mariano Ben Plotkin. Sudamericana 2003

PD: para el número 4 de Ideas de Izquierda, Ariane Díaz prepara una historia de Contorno.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Muy bueno, exclusivo lo nuevo de Capusotto!

Desde los buenos viejos tiempos de "De la cabeza" y "Cha Cha Cha", admiro a Diego Capusotto. Pero el genio no para de superarse en su humor tan particular. Acá logró encontrar a estos dos personajes e hizo esta genialidad. No puedo parar de reírme. Gracias Diego, sos un grosso...


jueves, 12 de septiembre de 2013

Karl Marx y del debate de la "inseguridad"

Karl Marx sobre el profundo debate desatado por los filósofos progresistas del kirchnerismo como Insaurralde, Scioli y Curto.



Karl Marx, Elogio del crimen



Este es uno de los muchos artículos que Marx publicó entre 1840 y 1860 en la prensa de Londres y Nueva York, después de terminar su doctorado en Jena, cuando participaba activamente en política, vivía en Londres y trabajaba en El capital. 


El filósofo produce ideas, el poeta poemas, el cura sermones, el profesor compendios, etc. El delincuente produce delitos. Fijémonos un poco más de cerca en la conexión que existe entre esta última rama de producción y el conjunto de la sociedad, y ello nos ayudará a sobreponernos a muchos prejuicios. El delincuente no produce solamente delitos: produce, además, el derecho penal y, con ello, al mismo tiempo, al profesor encargado de sustentar cursos sobre esta materia y, además, el inevitable compendio en que este mismo profesor lanza al mercado sus lecciones como una “mercancía”. Lo cual contribuye a incrementar la riqueza nacional, aparte de la fruición privada que, se nos hace ver, un testigo competente, el señor profesor Roscher, el manuscrito del compendio produce a su propio autor.
El delincuente produce, asimismo, toda la policía y la administración de justicia penal: esbirros, jueces, verdugos, jurados, etc., y, a su vez, todas estas diferentes ramas de industria que representan otras tantas categorías de la división social del trabajo; desarrollan diferentes capacidades del espíritu humano, crean nuevas necesidades y nuevos modos de satisfacerlas. Solamente la tortura ha dado pie a los más ingeniosos inventos mecánicos y ocupa, en la producción de sus instrumentos, a gran número de honrados artesanos.
El delincuente produce una impresión, unas veces moral, otras veces trágica, según los casos, prestando con ello un “servicio” al movimiento de los sentimientos morales y estéticos del público. No sólo produce manuales de derecho penal, códigos penales y, por lo tanto, legisladores que se ocupan de los delitos y las penas; produce también arte, literatura, novelas e incluso tragedias, como lo demuestran no sólo La culpa de Müllner o Los bandidos de Schiller, sino incluso el Edipo de Sófocles y Ricardo III de Shakespeare. El delincuente rompe la monotonía y el palomo cotidiano de la vida burguesa. La preserva así del estancamiento y, provoca esa tensión y ese desasosiego sin los que hasta el acicate de la competencia se embotaría. Impulsa con ello las fuerzas productivas. El crimen descarga el mercado del trabajo de una parte de la superpoblación sobrante, reduciendo así la competencia entre los trabajadores y poniendo coto hasta cierto punto a la baja del salario, y, al mismo tiempo, la lucha contra la delincuencia absorbe a otra parte de la misma población. Por todas estas razones, el delincuente actúa como una de esas “compensaciones” naturales que contribuyen a restablecer el equilibrio adecuado y abren toda una perspectiva de ramas útiles de trabajo.
Podríamos poner de relieve hasta en sus últimos detalles el modo como el delincuente influye en el desarrollo de la productividad. Los cerrajeros jamás habrían podido alcanzar su actual perfección si no hubiese ladrones. Y la fabricación de billetes de banco no habría llegado nunca a su actual refinamiento a no ser por los falsificadores de moneda. El microscopio no habría encontrado acceso a los negocios comerciales corrientes (véase Babbage) si no le hubiera abierto el camino el fraude comercial. Y la química práctica debiera estarle tan agradecida a las adulteraciones de mercancías y al intento de descubrirlas como al honrado celo por aumentar la productividad.
El delito, con los nuevos recursos que cada día se descubren para atentar contra la propiedad, obliga a descubrir a cada paso nuevos medios de defensa y se revela, así, tan productivo como las huelgas, en lo tocante a la invención de máquinas. Y, abandonando ahora el campo del delito privado, ¿acaso, sin los delitos nacionales, habría llegado a crearse nunca el mercado mundial? Más aún, ¿existirían siquiera naciones? ¿Y no es el árbol del pecado, al mismo tiempo, y desde Adán, el árbol del conocimiento? ya Mandeville, en Fable of the Bees (1705) había demostrado la productividad de todos los posibles oficios, etc., poniendo de manifiesto en general la tendencia de esta argumentación:
“Lo que en este mundo llamamos el mal, tanto el moral como el natural, es el gran principio que nos convierte en criaturas sociales, la base firme, la vida y el puntal de todas las industrias y ocupaciones, sin excepción; aquí reside el verdadero origen de todas las artes y ciencias y, a partir del momento en que el mal cesara, la sociedad decaería necesariamente, si es que no perece completamente”.
Lo que ocurre es que Mandeville era, naturalmente, mucho más, infinitamente más audaz y más honrado que los apologistas filisteos de la sociedad burguesa.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Peronismo, "sheriffs", héroes y traidores


La "batalla cultural" se convirtió en guerra sucia conurbana o en un combate armado contra la juventud. La "vuelta de la política" terminó en el regreso de los muertos vivos del punterismo territorial que marcan la agenda de la campaña electoral, custodiados por patovicas con hambre de palos y balas. La herencia de la década ganada se corona con un retorno de un duhaldismo recargado.
Cuando se nacionaliza y se lleva al extremo el municipalismo se acerca a alguna forma de menemismo, por eso el kirchnerismo para competir mimetizado con Massa, pone como jefe de campaña a un menemista. Y cuando se territorializa se fusiona y se confunde con la Bonaerense. El pejotismo puro y duro (como partido-que-maneja-el-aparato-del-estado), sale a escena con sus brazo armados, para aplicar su "garantismo": garantizar el orden, la paz y la administración, cuando pueden comenzar a vivirse las consencuencias de un fin de ciclo lento y "simulado", pero difícilmente reversible. El "intendente-sheriff" por abajo, es la contracara de la "moderación" massista por arriba y su irrupción, expresión de que la táctica de "copiar al adversario" es insuficiente para ganarle a Massa y por ende se busca hacer un "vuelco dramático" por el lado de la "lucha contra la delincuencia".
Cuánto de interna real (rebelión de los mazorqueros contra el "chamuyo de los derechos humanos") o de circo armado (instalar a Insaurralde a partir de la polémica a lo "titanes en el ring", lo cual no es muy inteligente porque refuerza la idea de que el gobierno es un lío, mientras Massa es un tipo moderado) tienen las diferencias que aparecen hoy entre los "ultra K" por un lado y Scioli, Insaurralde y aparato bonaerense por el otro; no es tan importante como la propia existencia del "debate". Muestra en potencia la "solución final" del peronismo para la crisis social "territorial" (y también frente a la amenaza de "insurgencia obrera"). 
El discurso del kirchnerismo es desplazado del centro de la escena y toman su lugar los poderes fácticos que ellos ayudaron a mantener y a reproducir. 
Los primeros signos de "autonomía" comenzaron con la burocracia sindical, que era expresión distorsionada de la relación tirante del gobierno con el nuevo movimiento obrero, hoy en tensa "calma", siempre en zona de riesgo.
Luego de la derrota fueron los gobernadores que abrieron sus brazos al "traidor" de Scioli y comenzaron a darle forma a nueva "liga" de los feudales; no hay que olvidar que en las PASO sufrieron derrotas en sus provincias de la mano del kirchnerismo.
Y ahora los mazorqueros levantan vuelo entusiasmados por el discurso habilitante que viene desde el centro mismo del progresismo impotente y derrotado.
De acuerdo a los ritmos de la economía o a los resultados de octubre, los tiempos de los acontecimientos políticos acelerarán o enlentecerán las tendencias en curso. 
Como en el cuento de Borges este drama también "transcurre en un país oprimido y tenaz". El traidor (Scioli y el pejotismo) se convirtió en héroe. Cuándo volverá nuevamente a convertirse en traidor, es sólo una cuestión de tiempo.
Esta derechización no hará, por otro lado, más que multiplicar las responsabilidades del Frente de Izquierda, que debe prepararse para estos acontecimientos y levatar la estrategia unidad de la clase trabajadora con los pobres de las grandes barriadas, contra el aparato punteril-policial-sindical que nunca se fue.
Fernando Rosso y Juan Dal Maso

sábado, 7 de septiembre de 2013

Vicente Fernández le canta a La Mella

"Por no medir los PASOS que tomaba..."
"...y al fin te la cobraron..."


viernes, 6 de septiembre de 2013

Borges, Perón, la herencia y la apuesta


A partir del texto de David Viñas sobre Borges y Perón, Juan Dal Maso escribió un interesante post sobre el primero como "intelectual tradicional" y el segundo como "intelectual orgánico", símbolos ambos de una Argentina hoy inexistente. 
Y en cierta medida es lo que decía Viñas en ese breve ensayo sobre la infinitud de las combinaciones de un pensamiento burgués finito; combinaciones que ya estaban agotadas para él, en la Argentina de comienzos de los años 80s. del siglo pasado.
Y tenía razón, a los sumo lo que se vivió desde aquel tiempo a esta parte es un refrito de combinaciones agotadas. Dice Viñas "Sucede que el verticalismo al que me refería –tanto el de Perón como el de Borges– acarrea, tanto en los liberales-elitistas como en los nacionalistas-populistas, una adhesión exenta de crítica, incondicional en la mayoría de los casos; eclesiástica, diría. Y con ella todo lo que suponen el star system y el star cult: filisteísmo, identificación y proyección inmovilizadoras, autosatisfacción, incondicionalidad. Herencia a lo sumo, no apuesta".
Y efectivamente tanto las tradiciones liberal-elitista (con La Nación como tribuna de doctrina), como la tradición nacional-populista, parasitan, a lo sumo, una herencia, de la que toman la mayoría de sus vicios y ninguna de sus virtudes. Pero no hay apuesta a renovación alguna.
Y otra cuestión interesante que plantea Viñas, es que esa "batalla cultural" argentina fue siempre una lucha entre fracciones de las clases medias que, en última instancia, discutían como "mandar" mejor al otro, si con el látigo o la espada, o con los cantos de sirena de las concesiones y los distintos lenguajes populistas o progresistas.
La Nación hace una editorial con cada una de las peores frases "políticas" de Borges, sin tener a nadie que se acerque a su mejor literatura (que puede tener una lectura "política" mucho más interesante). Y la "cultura kirchnerista" pretende reconciliar (o más bien amontonar) a todas las tendencias políticas y culturales que atravesaron la historia del peronismo y sus regiones fronterizas. Desde Cámpora y Oesterheld, pasando el sciolimenemismo y hasta los Alberto Villar de nuestros días. Todos "teorizados" por Carta Abierta con refritos de Jauretche en la particular lectura duhaldista de "Animal" Fernández.
Y el kirchnerismo también hoy discute más la herencia que la apuesta, sin siquiera la "honorabilidad" de la huida en la cañonera paraguaya, sino observando impotente su muerte y transfiguración consensual y democrática: del kirchnerismo a alguna variante de sciolismo.
La decadencia de la Argentina burguesa no da un Perón, sino a Cristina (o a lo sumo a Néstor), como tampoco da un Borges, sino a Marcos Aguinis. Es lo que hay.
Las dos grandes tradiciones culturales "elitistas" a su modo, sobrevivieron después y en parte gracias a la dictadura y al neoliberalismo, y no hacen más que repetirse, con la mala calidad que caracteriza a las segundas (o las terceras) partes.
A lo viejo que no termina de morir, hay que derrotarlo con lo nuevo que de alguna manera tiene un nuevo comienzo en la Argentina, en Latinoamérica y en el mundo. Y que también tiene su herencia, pero que debe tener mucho más de apuesta. Una apuesta a que la batalla cultural y política, deje de ser una lucha de clases medias y logre que las masas tomen en sus manos el gobierno de sus propios destinos.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Ideas de Izquierda número 3, saliendo del horno

Ideas de Izquierda número 3, saliendo del horno, monitoreada por Juan y Ariane. Si Joey Ramones (que no murió, como Luca y Morrison, y es más, tiene una imprenta en el sur del conurbano), cumple su promesa, mañana está en el IPS y el lunes en los kioscos.



miércoles, 4 de septiembre de 2013

La política en las calles. Ahora Colombia




Crisis de Hegemonía


Alguna vez Líbano, Siria y Egipto temblaban cuando Washington hablaba. Ahora se ríen. No sólo tiene que ver con lo que pasó con los estadistas del pasado. Nadie se creyó que Cameron fuera Churchill ni que ese hombre tonto en la Casa Blanca fuera Roosevelt, si bien Putin es un Stalin aceptable. Se trata más de una cuestión de credibilidad; nadie en Medio Oriente toma ya en serio a Estados Unidos.

martes, 3 de septiembre de 2013

El 38


Ya sale! Ideas de Izquierda N° 3 (tapa y editorial)


EDITORIAL

De la lectura de las elecciones primarias del 11 de agosto (PASO) se destacan dos hechos clave: la dura derrota del gobierno a manos de otro sector del peronismo, encolumnado detrás de Sergio Massa en la provincia de Buenos Aires, y la histórica elección que realizó el Frente de Izquierda y de los Trabajadores, que obtuvo casi un millón de votos en todo el país, quedando con posibilidades de consagrar diputados nacionales y legisladores en varias provincias. Estas elecciones confirmaron la etapa de decadencia que atraviesa el kirchnerismo y pusieron en evidencia la división del peronismo, en un período en el que el “modelo” encuentra sus límites, aunque no se expresen (todavía) bajo la forma de una crisis catastrófica de la economía.

En este tercer número de Ideas de Izquierda, Christian Castillo analiza el panorama político nacional luego de las PASO y los desafíos que se le plantean a la izquierda, y las respuestas de contragolpe del gobierno luego de la derrota, como la suba transitoria del mínimo no imponible del impuesto al salario, o la escandalosa represión que se produjo en Neuquén cuando la mayoría de los legisladores convalidaba la entrega del petróleo y el gas no convencional a la multinacional Chevron. Paula Varela y Adriana Collado realizan un análisis comparativo con otros momentos de la historia reciente donde se combinaron los elementos que caracterizan la situación actual: “fin de ciclo” y ascenso electoral de la izquierda, factores que estuvieron presentes a finales tanto del gobierno alfonsinista como de la Alianza, que fue una especie de “etapa superior” del menemismo; así como las similitudes y diferencias tanto de los elementos políticos objetivos de la situación como de las estrategias políticas de la izquierda. Completan el tema de tapa de este número, opiniones de intelectuales como Alejandro Schneider y Daniel Link. Como parte de la sección nacional, Esteban Mercatante realiza una completa radiografía de la preminencia del capital imperialista en la economía argentina, sostenida sin cambios en los años “nacionales y populares”.

El dossier de este número está dedicado a una la crisis capitalista internacional. Paula Bach analiza la discordancia de los tiempos en la dinámica de la crisis en las distintas regiones del mundo y ensaya un posible diagnóstico de la misma. Entrevistamos también al destacado economista Anwar Shaik, quien ofrece una lectura de las causas y consecuencias de la crisis, e incorporamos una contribución de Claudio Katz que describe las teorías que intentan explicarla.

La crisis está entre una de las causas centrales de los procesos de lucha de clases que cruzan lo que se conoció como la “Primavera Árabe”. En un momento en el que muchos señalan que la “primavera” podría transformarse en “invierno”, Claudia Cinatti da un panorama del complejo proceso de la región y los probables escenarios, en el marco del posible ataque imperialista sobre Siria. Completando la sección internacional, Noam Chomsky opina sobre la situación en los países árabes y la política exterior e interna de los Estados Unidos.

También el debate de ideas se despliega en este número a nivel internacional y regional a través de artículos que recorren cuestiones históricas sobre las que es necesario seguir reflexionando. En la sección abierta a las polémicas, Roberto Gargarella debate con las definiciones del libro de los politólogos norteamericanos Steven Levistsky y Kenneth Roberts, que recopila trabajos que tratan sobre “el regreso de la izquierda” en Latinoamérica en la última década. Intervienen en este contrapunto Matías Maiello y Fernando Rosso, con una lectura sobre las tendencias fundamentales, de clase, que determinaron los cambios políticos de la última década en el continente, su manifestación distorsionada en los regímenes políticos, así como apuntan qué tipo “izquierda” es necesaria, en un momento en que varios de estos los gobiernos llamados “posneoliberales” están en declive.

Por su parte, el intelectual marxista francés, Emmanuel Barot –que en este número se suma al Consejo Editorial de la revista– nos da un panorama de la intelectualidad de izquierda en Francia de Marx en el escenario intelectual y cultural francés. A su vez, Hernán Camarero critica la “biografía” de Robert Service, reconocida mundialmente por sus tergiversaciones históricas y teóricas y sus ataques al revolucionario ruso León Trotsky, de cuyo asesinato en México se cumplió otro aniversario el 20 de agosto. La cuestión del Estado y la hegemonía en el pensamiento de Lenin cruzó el itinerario de los debates marxistas en el siglo XX. Juan Dal Maso y Fernando Rosso, reflexionan sobre esta cuestión y polemizan con una lectura unilateral de la “autonomía de la política” que realizara el reconocido intelectual marxista francés Daniel Bensaïd.

Juan Hernández, a propósito de la entrevista a Daniel James publicada en el número 2 de Ideas de Izquierda, reflexiona sobre la historia, la política y la memoria a partir de una mirada de la obra del historiador inglés.

En la sección dedicada al panorama cultural, entrevistamos a Manuel Callau, actor y director de la puesta en Buenos Aires de la obra Marx en el Soho de Howard Zinn, que reafirma la vigencia del pensamiento de Marx y las resonancias de la obra en escenario cultural argentino.

Fernando Aiziczon analiza los aportes y las limitaciones de la escuela de los denominados “Estudios culturales”, a partir de la lectura del clásico de Richard Hoggart La cultura obrera en la sociedad de masas, considerado uno de los textos fundantes de esta perspectiva de análisis y que recientemente fue reeditado en nuestro país.

En el primer número de esta revista planteamos precisamente que en pleno fin de ciclo de la experiencia kirchnerista y frente a una oposición republicana estéril, hacían falta ideas de izquierda. La elección realizada por el FIT, tanto como el escenario que abrieron las PASO y los posteriores sucesos de la política nacional, muestran que algunas de esas ideas comienzan a tomar carnadura en sectores obreros, juveniles y de la intelectualidad. Queda el desafío de transformar esa influencia en una poderosa fuerza militante e Ideas de Izquierda se propone aportar desde la reflexión y el debate a esa tarea.