sábado, 30 de noviembre de 2013

Exclusivo: últimas "revelaciones" de Capitanich (de Luzbel a Gramsci)

Luego de que acá nos informara sobre la hoja de ruta de su gestión al mando de la JGM. Ahora explica el origen de todos nuestros males. Parece que este Luzbel, cuyo nombre de guerra es Satán, era medio "tumbero", porque tanto con Lutero, como a AG, la tranza fue en la cárcel.
El "Se entiende, es tentador..." es genial!



Dijimos que Luzbel, en el inicio de la creación, al rebelarse ante Dios, se convirtió en Satán y fue arrojado del paraíso junto a los demás ángeles rebeldes que subvirtieron por primera vez el orden creado. Satanás fue, al negarse a obedecer a Dios, el primer subversivo de la Creación. Este mismo espíritu de subversión saltaría el cerco del paraíso para hacer caer a Adán y Eva. Entraría después en el mismo corazón del sagrado colegio apostólico y se ganaría a Judas. San Agustín denunció este combate en el siglo IV en sus “Dos ciudades” y San Ignacio en el siglo XVI en su batalla de las “Dos banderas”. 

Satanás acrecentó su ofensiva en el siglo XVI invadiendo la celda y el corazón del fraile agustino Martín Lutero, quien se levantó contra Roma y fundó su Iglesia protestante, “protestando” y partiendo la conciencia europea en dos. La Iglesia como madre vio partir hacia el error y la herejía a la tercera parte de sus hijos... la inigualable España defendió ella sola la integridad de la Fe católica frente a la herejía con una ametralladora de santos, lo que le valió el honor de ser llamada el “El brazo derecho de la Cristiandad”, y contrarrestó la pérdida de millones de almas evangelizando a veinte naciones que hoy, gracias a ella, rezamos en español.

Esta herida y división que se abrió en la conciencia europea permitiría la entrada de errores y filosofías enemigas de Cristo y de su Iglesia, que atacarían el mandato de Dios al hombre: “Me amarás con tu mente”, no sólo desde afuera, sino desde dentro. Dios (desde el Génesis), y la Iglesia recordarían al hombre que era “polvo” y que en el “polvo” se convertiría. El liberalismo comenzaría a susurrarle al oído que era un “dios” y que no debía tener, por lo tanto, leyes superiores a sus placeres y a sus intereses... ganaría Satán lógicamente, con esta mentira, millones de adeptos. Se entiende, es tentador...

La masonería introduciría sus “Caballos de Troya” contra el orden social cristiano infiltrándose camuflada y secretamente en las leyes, la política, las Fuerzas armadas, la economía, las finanzas, la justicia, los sindicatos, la prensa, el cine, la televisión y especialmente en la educación, porque El tesoro que todo enemigo de Dios ambiciona es la juventud y hasta la infancia. Clemente XII, Benedicto XIV, Pío VII, VIII y IX, León XII y Gregorio XVI la condenaron, y León XII denunció a esta serpiente que nos envuelve “en su abrazo cariñoso” para luego estrangularnos como la que nos inyectó “el mortal veneno que circula por todas las venas de la sociedad”.

El socialismo y el marxismo serían más tarde los instrumentos visibles más brutales de Satán. El último definido por la Iglesia como “intrínsecamente perverso, prometiéndole al hombre el paraíso en la tierra, pero privándolo de todos sus derechos naturales, hasta… el de creer en Dios. Como el hombre no quiso aceptarlo “libremente”, hubo que asesinar en el siglo XX a 100.000.000 de personas para explicárselo. 

Pero el marxismo engendraría en el mismo siglo a su hijo más perverso, por lo sutil: a Antonio Gramsci, quien ideó la estrategia para “tomar” al occidente cristiano. Y con Gramsci, Satán daría la vuelta de tuerca final en esta revolución anticristiana que intenta, desde el Génesis, robarle a Dios el alma inmortal del hombre. Antonio Gramsci (uno de los fundadores del Partido Comunista Italiano) como Marx y Lenín, buscó la toma del poder total. Satanás le susurró al oído una estrategia menos violenta que la de aquellos en la soledad de su cárcel mussoliniana. Le inspiró sustituir el ataque por “el asedio”. 

(La verdadera fuente ACÁ)


martes, 26 de noviembre de 2013

El nuevo gobierno, el nuevo escenario y la izquierda



La “patria analítica” ya dijo bastante sobre los cambios en el gabinete del gobierno nacional y sus efectos sobre la coyuntura. Más complejo es pensar en qué medida se dio un cambio cualitativo en el carácter del gobierno y cuáles son las tendencias y relaciones fuerzas en el escenario político a mediano plazo.

El destino de muerto vivo y “avatar”

Desde una mirada a largo plazo, el encumbramiento de Jorge Capitanich, con los poderes de un “Primer Ministro”, coronan el largo proceso de domesticación autoimpuesta del kirchnerismo, en tanto movimiento con pretendidas credenciales “progresistas”. Axel Kicillof al mando de economía es un “premio consuelo” a “Las Cámporas”, que usufructúan algún exagerado pasado izquierdista, que agitan las corporaciones mediáticas opositoras y que parece bastante lejano al presente pragmático que muestra el nuevo ministro, antiguo colaborador del mismo Capitanich en la “década infame”. 

Es el "retroceso en pantuflas" de la “batalla cultural”, donde la reforma del Código Civil y Comercial, con las últimas modificaciones hechas a la medida de la Iglesia es un episodio más de la modificación “a derecha” del relato. El giro “bergogliano” de CFK fue otro hito que anunciaba este rumbo. La búsqueda de un endeudamiento, ahora “soberano y heterodoxo” hizo su aporte al restauracionismo. Antes, estuvo el vuelco hacia el pejotismo que ahora se convirtió en coalición que comparte el poder (¿alguien se acuerda de la “transversalidad” y la “concertación plural” o de la deseada “trasncendencia”? Teléfono para Nicolás Prividera).

Cuando afirmábamos “sciolismo o barbarie”, era más en el sentido conceptual que de las personas, en este caso “coquismo” no difiere mucho de sciolismo. Cristina “le pone un freno” a las pretensiones de un gobernador de la provincia de Buenos Aires, ex – menemista y conservador, amante de la "seguridad" y de la bonaerense; poniéndole enfrente un trepador pejostista del norte, militante católico antiabortista, ministro y amigo de Duhalde y del devaluador Remes Lenicov. Eso sí, todo este derroche de progresismo es para “combatir a la derecha” que por supuesto expresa Massa. 

La realidad es que el gobierno tomó la agenda del ganador de las elecciones de la provincia de Buenos Aires y dejó más a la “intemperie” a los que depositaron sus aspiraciones progresistas en el “proyecto”.

Para el Frente de Izquierda esta ubicación política sigue abonando sus posibilidades y su ascendencia sobre todo entre la juventud y en los movimientos que luchan por derechos democráticos y que simplemente repudiaron y nunca quisieron reconciliarse con aquellos a los que les gritaron “que se vayan todos” y que hoy vuelven de la mano del gobierno que se había presentado como una “superación”. Tendrá posibilidades de seguir “cosechando” la siembra de la sobreproducción de relato, exigido por la función restauracionista (y el cambio de clima internacional). Mientras lo real es el alineamiento con el pejotismo (en el que siempre se apoyó, pero ubicándolo en segundo plano), el acuerdo con la Iglesia y el “pragmatismo” económico. El pre-acuerdo para pagarle a Repsol tira abajo la épica de la “ultraizquierdada” de la semi-nacionalización.

El giro pejotista y la administración de la crisis

En lo inmediato, los movimientos tácticos favorecieron a la vuelta del protagonismo del gobierno. Pero a diferencia de los que se regodean afirmando que “Cristina volvió a demostrar que está al mando y en el poder” como si nada pasara; la paradoja es que esta vez Cristina gana protagonismo porque cede poder político.

Si las etapas del kirchnerismo pasaron un momento “coalicional” inicial (con distintas alianzas que fueron del pejotismo a los trasversales), luego por una etapa “bonapartista” (que tuvo se cenit en el 54% y se dio el lujo hasta de expulsar al “movimiento obrero organizado”); hoy vuelve por necesidad a una fase de coalición con mayor protagonismo de una fracción del pejotismo (el de la liga de gobernadores), que se impone por la necesidad de administrar una crisis persistente del “modelo”.

Es una especie de “comité de crisis”, directamente proporcional al deterioro no catastrófico de la economía.

Robarle todas las banderas a Massa, que todavía tiene dos largos años por delante para mantenerse con expectativas, si bien “matan” al kirchnerismo histórico, le dan estabilidad en lo inmediato al gobierno. Logra coyuntural “hegemonía” a costa de rifar todo su relato (todos alabaron los cambios, desde Verbitsky hasta Duhalde). La alianza con una fracción de uno de los factores de poder, el PJA NEA-NOA, aporta a esa estabilización, a la vez que recalienta la interna. Con el poder jibarizado que mantiene (proporcional a la suma de debilidades del resto), Cristina “bonapartea” también en el seno del peronismo haciendo jugar a unos contra otros: el peronismo de los gobernadores del NOA-NEA contra el peronismo de la provincia de Buenos Aires, al que su propio peso impulsa permanentemente a sobrepasar los límites permitidos de “autonomía”.

El éxito táctico inmediato es la dilución del triunfo de Massa y el retroceso en los casilleros para convertirse en el “Capriles natural” que concentrara a toda la oposición, en la nueva esperanza blanca. El nuevo Papa Francisco, se convirtió también en un factor activo en la interna peronista y no precisamente a favor de Massa, por ahora está con un objetivo más estratégico, recibiendo a burócratas sindicales a los que les reclama la “unidad del movimiento obrero”. Esto en el discurso del Papa que está tratando de sacar de la “crisis orgánica” a la Iglesia (con métodos "nestoristas") quiere decir que se debe terminar con la anarquía en los sindicatos y volver a tener el control más férreo en momentos en que se entra en zona de turbulencias. La gravitación del Papa, tanto sobre el país en general, como sobre la interna del peronismo en particular, habrá que tenerla en cuenta en el equilibrio de poder político.

De conjunto, aunque los movimientos tácticos fortalezcan coyunturalmente al gobierno, la división y un peronismo sin liderazgo (hecho que siempre puede traer consigo minis o grandes crisis), debilita al “partido de la contención” por excelencia. Sumado a la dispersión opositora no peronista, también una suma de provincianismos o municipalismos sin liderazgo nacional; aporta irresponsablemente desde el punto de vista burgués, al protagonismo y visibilidad del Frente de Izquierda, luego de su elección histórica. Hecho que tendrá que saber aprovechar desde el parlamento y las legislaturas para ganar mayor ascendencia entre los trabajadores y la juventud. 

Los ritmos del ajuste, la industria y la cuestión obrera

La “restricción externa” y la inflación, producto de que hubo una década de crecimiento económico, pero no de "desarrollo", está provocando la caída de reservas en se acercan a los 30 mil millones de dólares. Verbitsky vuelve a descubrir la pólvora y denuncia “contundentemente”, algo que se viene comprobando a lo largo de toda la historia: la burguesía nacional no existe y la industria argentina está subordinada al capital imperialista, incluso durante los años “nacionales y populares”. El diagnóstico es bastante preciso, las propuestas de cambiar hacia la producción nacional, suenan más a expresión de deseo que a realidad. Nadie puede explicar por qué si no se hizo en los mejores años, se haría ahora con la economía deteriorada. A esto se suman los riesgos de la “desmorenización” de los precios.

Como reconoce hasta Artemio López, desde el 2008 está “amesetada” o estancada la generación de empleo industrial y esto está en la base de la “informalidad laboral”, que incluso volvió a crecer desde ese momento.

Arnaldo Bocco explicó acá (en un programa que no es precisamente opositor) que el gran problema, ligado a la cuestión del empleo, es la “competitividad” de la economía y como no podía ser de otra manera la relacionó con los salarios. El dilema es que la cuestión de la devaluación muestra un problema que es que en “algunos sectores de punta de la economía, la retribución salarial medida en dólares está entre los cinco, o incluso tres primeros países del mundo”.

La cuestión salarial puede no ser un problema grave en las grandes empresas imperialistas (como por ejemplo las grandes automotrices), donde los salarios pueden representar un 7% del costo del producto, pero en “las autopartistas oscila entre el 15 y el 50%”. Y confiesa que no hubo “morenos”, ni “cristinas” que puedan parar la “hegemonía” de las terminales sobre las autopartes. De los cerca de 920 mil autos que van a fabricarse este año, solo 90 mil tienen motores de fabricación nacional, el resto son importados. Por supuesto que Bocco también recitó su credo que dice que “el gobierno está tratando este problema y viendo en reuniones como se logra que parte de esa producción de autopartes se compre acá, para terminar con el poder “hegemónico” de las terminales, que el país tiene capacidad”…y amén.

Pero, tenemos la leve sospecha de que contra las estas utopías, la solución “pragmática” del “gobierno-Capitanich”, será el impulso al cepo a los salarios. No por nada, hasta Caló dijo que las paritarias del año que viene van a ser las más difíciles de los últimos años.

Las negociaciones de Lorenzino y el acuerdo con Chevrón van en el sentido de un nuevo ciclo de endeudamiento, que evite que siga el drenaje de reservas y el riesgo devaluatorio, así como un ajuste fiscal brutal. Sin embargo, el “marxista” Kicillof volvió a retomar el programa de sintonía fina. Y la menor recaudación fiscal, impulsa a la “tercerización del ajuste” vía impuestos en las provincias

El escenario es de administración de un ajuste, la discusión es sobre los ritmos y los métodos. El “cepo” a los salarios, es una tarea tan necesaria para el gobierno, como difícil en el marco de la división del sindicalismo peronista (cuestión que marcan desde Wanfield hasta el Papa).

Los diálogos de Capitanich, convocando a empresarios y dirigentes sindicales, tienen todos los buenos modales, pero están vacíos de contenido.

Para el clasismo, esa división es un hándicap, porque la unidad de la burocracia sindical, no es lo mismo que la unidad del movimiento obrero.

El FIT y las opciones estratégicas

En cuanto al FIT, al profundizar el gobierno su ubicación hacia la derecha y con la centroizquierda en crisis, se mantienen las buenas perspectivas políticas, tanto desde el punto de vista de quienes comenzaron a bregar por constituir una izquierda "popular" con base electoral que haga "agitación política", como de quienes pretendemos utilizar la visibilidad y el peso conquistado por para luchar por recuperar los sindicatos y plantear un programa de unidad de la clase obrera y hegemonía proletaria.

Si no hay lucha de clases más aguda en lo inmediato (cuestión que está más abierta), el FIT va a oscilar entre las dos orientaciones y lo que se abre es una lucha política sobre cuál estrategia es la que tiene que primar, si las tendencias a la constitución de una izquierda "electoral" y o si por la mala situación de la burocracia y el desarrollo del trabajo en el movimiento obrero, los elementos a la constitución de "partido" en las fábricas donde los obreros apoyan al FIT, cobran fuerza organizada.

Juan Dal Maso/Fernando Rosso

viernes, 22 de noviembre de 2013

El FIT, Trotsky y las "posiciones estratégicas"



Memoria y balance: "Apartado de los trabajadores, el partido no puede hacerse más fuerte, porque la arena más importante de la actividad de los trabajadores es la fábrica.
Pero -contestarán ustedes- en Alemania están los miles de desocupados. No lo menospreciaba. Pero, ¿que conclusión se puede sacar de ello? ¿Descuidar enteramente a los trabajadores ocupados y poner todas las esperanzas en los desocupados? Esa sería una táctica puramente anarquista. Naturalmente, los desocupados constituyen un poderoso factor revolucionario, particularmente en Alemania. Pero no como un ejército proletario independiente, sino más bien como el ala izquierda de ese ejército. El núcleo fundamental de los obreros se encontrará siempre en las fábricas. Es por esto que el problema de los consejos de fábrica continúa presente con toda su agudeza.
Es más, incluso para los desocupados no es en absoluto indiferente qué ocurre en las empresas y en el proceso de producción en su conjunto. Los desocupados deben ser incluidos sin reservas en el control de la producción. Hay que encontrar las formas organizativas para ello. Resultarán de la misma lucha práctica. Naturalmente, todo esto no tendrá lugar en el marco de las leyes existentes. Pero hay que encontrar formas que abarquen tanto a los desocupados como a los que tienen empleo. La debilidad y la pasividad propias no pueden ser justificadas por referencia a la existencia de desocupados." (León Trotsky, "Los consejos de fábrica y el control obrero de la producción", septiembre de 1931)

Autopercepción: "En la cuestión sindical, la dirección comunista ha embrollado definitivamente al partido. El curso general del “tercer período” iba encaminado a la creación de sindicatos paralelos. Se partía de la hipótesis de que el movimiento de masas desbordaría a las viejas organizaciones, y que los órganos de la RGO (Oposición Sindical Revolucionaria) se convertirían en los comités de iniciativa para la lucha económica. Para realizar este plan no faltaba más que un pequeño detalle: el movimiento de masas. Durante las crecidas de primavera, el agua arrastra un gran número de empalizadas. Intentemos arrancar la empalizada, decidió Lozovsky, quizá así brotarán las aguas de primavera" (León Trotsky, "La estrategia de las huelgas", enero de 1932)

Posiciones estratégicas: "Dada la debilidad del Partido Comunista en las empresas y los sindicatos, su crecimiento numérico no resuelve nada. En una nación conmovida por la crisis, minada por sus contradicciones, un partido de extrema izquierda puede encontrar decenas de millares de nuevos partidarios, especialmente si todo el aparato del partido, metido en una carrera "competitiva", está exclusivamente vuelto hacia el reclutamiento individual. Lo decisivo son las relaciones entre el partido y la clase. Un obrero comunista elegido para un comité de fábrica o la dirección de su sindicato, tiene más importancia que millares de nuevos miembros, reclutados aquí y allá, que entran hoy en el partido para dejarlo mañana" (Idem) 

jueves, 21 de noviembre de 2013

El FIT, "movimiento popular" o hegemonía obrera


El debate sobre la experiencia de un sector de la clase trabajadora argentina con el peronismo ha ido creciendo al calor de la emergencia del FIT y sus buenos resultados electorales. Y si bienalertamos contra las tendencias mediante las cuales el régimen intenta "integrar" a las expresiones antisistema, también planteamos que el modo más efectivo de combatirlas es utilizando el peso político logrado en función de la conquista de posiciones estratégicas, para ganar influencia real y creciente en la amplia vanguardia obrera; ya que la buena elección del FIT expresa a una franja de trabajadores que se inclinaron hacia la izquierda clasista (SEGUIR LEYENDO ACÁ)

miércoles, 20 de noviembre de 2013

"Coqui" Capitanich y Liliana Teresita Negre de Alonso, profundizando el proyecto...



"Lo que haya que hacer hagamoslo rápido", le dijo bíblicamente Pichetto a Cobos, al final de la larga noche de la 125. Siguiendo ese principio, hoy aceptaron en tiempo récord de parte de Liliana Teresita, la modificación del código, para el enojo de Juliana Di Tulio y la alegría de mundo occidental y cristiano. Parece que la "etapa religiosa" de la que hablaba metafóricamente Gerardo Fernández, se vuelve literal. Volvió Cristina al gobierno y ¿Francisco al poder?. Qué dirá el perro Verbitsky el domingo de este "regreso de la política"...



El "efecto Francisco" llegó al Código Civil

Entre los 180 cambios que introdujo al proyecto, el bloque del Frente para la Victoria modificó el artículo 19, que ahora establece que la vida humana comienza "con la concepción" y no ya "en el seno materno", incluso en las técnicas de reproducción asistida. La protección de los embriones no implantados quedó fuera del Código y estará sujeta a una futura ley. También se quitaron de la iniciativa la fecundación post mortem y el alquiler de vientre. El oficialismo firmó el dictamen, que se debatirá en una semana en el Senado.


Los cambios que introdujo el bloque oficialista fueron detallados por el titular de la bancada, Miguel Angel Pichetto. El artículo 19 del proyecto redactado por el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, y la jueza Elena Highton de Nolasco establecía que “la existencia de la persona humana comienza con la concepción en el seno materno. En el caso de técnicas de reproducción humana asistida, comienza con la implantación del embrión en la mujer, sin perjuicio de lo que prevea la ley especial para la protección del embrión no implantado".

Ahora, a pedido de la senadora puntana ultracatólica Liliana Negre de Alonso se eliminó la frase "en el seno materno" y se quitó lo referido específicamente a las técnicas de fertilización artificial, por lo que cada embrión no implantado debería ser considerado como persona. "La existencia de la persona humana comienza con la concepción", dice ahora el breve artículo 19.

El jefe del bloque de diputados de la UCR, Ricardo Gil Lavedra, expresó su rechazo al cambio de "último momento" del oficialismo para establecer el inicio de la vida desde la concepción y alertó que "están asestando un golpe mortal a las técnicas de fecundación". La diputada radical María Luisa Storani también rechazó la modificación, que podría ir contra la posibilidad de legislar el aborto. Además, criticó que del proyecto se haya quitado la fecundación post mortem y la gestación por sustitución (alquiler de vientre).

Pichetto aseguró que la fecundación asistida está incluida en el nuevo Código y dejó abierta la puerta para introducir nuevos cambios al proyecto hasta que llegue al recinto el 27 de noviembre. El jefe de la bancada oficialista en la Cámara alta, Miguel Pichetto, valoró el "arduo trabajo" para la elaboración de la nueva reglamentación y rechazó las críticas de la oposición, que no acompañó por considerar que no reunió "el consenso político necesario".

El senador rionegrino enumeró algunos de los cambios introducidos por el oficialismo al proyecto original como "el fortalecimiento de los derechos de los pueblos originarios; la delegación de la protección del embrión en una ley especial, la eliminación de la gestación por sustitución, de la fecundación post-mortem y de la función social de la propiedad".

"No nos vamos a comprar este debate que es construido falsamente", advirtió en respuesta a las críticas opositoras y consideró que "con las normas de la Constitución y la propia letra del Código se mantiene el derecho a la propiedad como derecho inalienable", pero aclaró que "también existe posibilidad de la función social cuando el Estado lo considere". Informó que se agrega en el nuevo Código "la imprescriptibilidad para las acciones civiles derivadas de los delitos de lesa humanidad", y "se elimina el vínculo afectivo para la adopción y se estipula el plazo de 90 días para determinar la situación de adoptabilidad del niño".

En el final de la reunión, Pichetto afirmó que "no hay nada tallado en la piedra que no pueda debatirse, todo puede modificarse y todo es perfectible". Asumió el compromiso de seguir conversando hasta el 27 de noviembre, pero pidió firmar el dictamen para cumplir con la formalidad.




lunes, 18 de noviembre de 2013

"Coqui" Capitanich, profundizando el proyecto

Ya lo habíamos posteado, hace casi dos años, pero vale la pena el resposteo con el cambio de gabinete....


jueves, 14 de noviembre de 2013

Sindicatos y delegados (o representación y representatividad)



Leyendo este trabajo sobre la representación sindical, que ya había sido citado por Alfredo Zaiat en sus aspectos positivos, volcamos algunas conclusiones que creemos interesantes:

1) La cifra que hasta hace poco era sólo del 12% (ahora es del 14%) y enumeraba los establecimientos privados que tenían representación gremial en planta (delegados), era distorsiva, porque un dato importante es que casi el 40% de los trabajadores registrados en el sector privado tienen delegados (por su presencia en las grandes fábricas o empresas que concentran más trabajadores). Un dato simple, pero que muestra que hay más representación de base en el total de los trabajadores de lo que dice la cifra del 14% de establecimientos. Además de que en las "posiciones estratégicas" hay, en los términos del estudio, una "representación gremial consolidada", o mayor organización.

2) Como había afirmado Zaiat, estos números son superiores a los que se registran en otros países de América Latina, en términos de representación gremial en planta ("anomalía argentina")

3) Destacan como casos paradigmáticos que impusieron la vuelta a los estudios de la representación en la base, los casos de "Kraft" y "subte", uno de los exponentes de llamado "sindicalismo de base" y el otro del sindicalismo clasista.

4) Realiza una diferencia conceptual entre representación y representatividad, donde la primera es otorgada por el Estado (desde arriba) y la segunda por los trabajadores (desde abajo). Y afirma que tiene que haber alguna relación o diferentes relaciones en los distintos momentos entre una y otra; justamente ese es el debate. 
Un debate "imposible" para hacerlo en sí (abstractamente), porque el Estado aliado a las patronales otorga a la burocracia sindical -junto a la "representación"-, poderes de policía, de coerción y de coacción sobre la las bases, como para "regimentar" e imponer una falsa -o por lo menos muy distorsionada- representatividad que sería completamente otra si rigiese y estuviera garantizada la democracia sindical, la libertad de tendencias y la independencia del Estado. Por eso son nulas de toda nulidad esas encuestas de los "cientistas" defensores (conscientes o no) de la burocracia sindical, que salen a "confirmar" que si hubiera elecciones hoy, según sus resultados, muchos dirigentes sindicales ganarían cómodamente. Efectivamente, si se mantienen constantes todos los otros elementos (empoderamiento absoluto y monopolio otorgado por el Estado a los dirigentes actuales), el trabajador de base a la hora de responder lo hace como una "opción bajo presión".

5) Citamos:  "En todos los casos, existiría tal burocratización en mayor o menor grado. El problema es, entonces, determinar en qué grado esto ocurre: cuanto más amplia es la representación (en tanto número de representados) mayor será la diferencia entre la identidad de la organización y la de cada uno de los miembros del colectivo representados debido a la mayor burocratización del sindicato.
Expuestos estos puntos en términos de representación e identidad, Battistini (2010) afirma que en Argentina el otorgamiento de la personería gremial a algunos sindicatos y la interdicción a la posibilidad que otros ejerzan, en sentido pleno, la función representativa, así como la prerrogativa generada por dicha potestad institucional de la extensión de los beneficios de la negociación colectiva y con ello de la representación del conjunto de los incluidos en ella, potencia el distanciamiento". (destacados nuestros)
Traducido al marxismo: cuánto más "burguesa" es la representación y las formas de elección, alejadas de las bases, sin revocabilidad ni control, más semejante al funcionariado de la democracia liberal y el estado capitalista; más burocrática e institucionalizada se torna la representación. Cuánto más se acerca a la democracia proletaria (y en ese sentido las comisiones internas o cuerpos de delegados, aunque burócraticos, se asemejan más) es más combatible la burocratización o se puede aspirar a una representatividad más real. 
Y ligado a lo anterior, la regimentación estatal que otorga el "monopolio" ("interdicción" quiere decir veto o prohibición, a otros) de las negociaciones, los beneficios sociales y materiales etc., a la burocracia sindical, construye la burocratización que es funcional al control y contención del Estado sobre el movimiento obrero.
Cambiar la representación por una representatividad de nuevo tipo es imposible sin echar a la burocracia sindical y transformar los métodos de representación de los sindicatos (un ejemplo es el Sindicato Ceramista de Neuquén) y romper los lazos burocratizantes con el Estado. Muy otra sería la dinámica entre representación y representatividad y sobre todo muy distinta la potencialidad de la organización para la lucha de clases. No sería lo que en la jerga se conoce como "relación permanente de 180° de oposición", pero tampoco la identificación total; mediada por la institucionalización actual, que muchos predican. 

* Ilustración de REP tomada del artículo de Alfredo Zaiat, linkeado arriba

martes, 12 de noviembre de 2013

El FIT, los sindicatos, el programa y la estrategia




    "Sindicatos, cooperativas y diputados son la estrategia de Juan B. Justo. No veo que el FIT sea algo distinto a eso", afirma un compañero "anónimo" en un comentario a este sugerente post de Juan Dal Maso, a propósito del peligro del "juanbejustismo", versión siglo XXI. A su vez, respondía a otro comentario del compañero Luis Artana, que completaba la reflexión planteando que el antídoto contra el "juanbejustismo" es la lucha por recuperar los sindicatos, unir las filas de la clase obrera y sentar las bases para que ésta se convierta en hegemónica.

Hablando de la tendencia a la estatización de los sindicatos en la época de decadencia del capitalismo (en su fase imperialista), Trotsky afirmaba (en este caso para Gran Bretaña): "(...) la burocracia sindical se ha convertido definitivamente en parte del aparato político, económico y gubernamental del capitalismo." Y de este hecho sacaba como conclusión "A partir de ese momento, la tarea más importante del partido revolucionario pasó a ser la liberación de los obreros de la influencia reaccionaria de la burocracia sindical"En otra parte ("Los sindicatos en la época de la decadencia imperialista"), Trotsky afirma: "De todo lo anterior se desprende claramente que, a pesar de la degeneración progresiva de los sindicatos y de sus vínculos cada vez más estrechos con el Estado imperialista, el trabajo en los sindicatos no ha perdido para nada su importancia, sino que la mantiene y en cierta medida hasta es aún más importante que nunca para todo partido revolucionario". La traducción de otra edición impresa culmina de manera levemente diferente y dice: "se vuelve (la lucha en los sindicatos, NdR) en cierto sentido, revolucionaria". El espíritu es el mismo.

La tendencia general a la estatización de los sindicatos continuó durante todo el siglo XX y los regímenes "bonapartistas sui generis" (los nacionalismo burgueses), en las semicolonias, tuvieron como condición de su propia existencia la estatización de los sindicatos. Las fuerzas sociales y de clase que se enfrentan en el terreno nacional de las semicolonias o los mal llamados países atrasados - el capital imperialista, la clase obrera y las débiles burguesías nacionales- tienden a negar la democracia en general (por lo tanto, tienden al bonapartismo o al semi-bonapartismo), y la democracia sindical y obrera en particular.


De esto se desprenden algunas conclusiones:

1) No es lo mismo la lucha por conquistar los sindicatos hoy, lo que implica el combate por echar a la burocracia sindical peronista, que en la época de Juan B. Justo. La estatización llevada adelante por Perón, como forma de contención de la fuerte clase obrera que toma forma "industrial" y "moderna" de masas en los 30, convirtió a la burocracia sindical y a los sindicatos en general, en la "columna vertebral" no ya del movimiento peronista, sino de todo el régimen burgués. Ésta fue una conquista del capital sobre la clase obrera (lograr la dependencia del estado) que usufructuaron todos los gobiernos burgueses, hasta hoy.

2) Tampoco es igual (aunque se asemeja más) a los tiempos en el que Partido Comunista (los años 30s, del siglo pasado) cumplió un rol fundacional de sindicatos industriales, ya que hoy existen los sindicatos, pero están estatizados y tienen una burocracia con poder material (aunque hoy estén más débiles políticamente). Aquellas posiciones ganadas por el PC fueron desperdiciadas por la orientación política que tuvo el stalinismo criollo, que facilitó la tarea del peronismo.

3) La democracia "ciudadana" argentina, que basó su estabilidad durante las últimas décadas en los retrocesos y derrotas de la clase obrera (sin dejar de tender hacia alguna forma de semi-bonapartismo), puede permitirse inclusive, parlamentarios que se reivindican revolucionarios. Al mismo tiempo, su misma existencia, manifiesta la crisis de las representaciones burguesas y del peronismo mismo, por un lado, y por otro, la tendencia hacia la izquierda de franjas de la clase obrera. Sin embargo, la conquista de la "democracia obrera" implica un combate muchísimo más duro y por eso tal consigna (la "democracia obrera") va ligada íntimamente a la expulsión de la burocracia sindical, y abre el camino a la liberación de las fuerzas centrales de la clase obrera, a la transformación de los sindicatos en organismos de combate y por lo tanto a la unidad (la burocracia garantiza la división), y al desarrollo de comités de fábricas, el control obrero etc.
No por nada, entre las "ampliaciones de derechos" que concedió (o se le arrancó) el kirchnerismo, entre sus "democratizaciones" pasivisantes, nunca estuvo la "democracia sindical", ni siquiera una mínima medida de otorgarle la personería a la "inofensiva" CTA. Los fallos contra el "totalitarismo sindical" fueron arrancados a la justicia, cuando le era ya imposible sostener argumentalmente tremendo régimen, desde el punto de vista de su democracia. Y no siempre fueron cumplidos por las empresas, a quienes la burocracia ayudaba a "incumplir".

4) Las comisiones internas y cuerpos de delegados, que fueron el eslabón débil del sistema sindical argentino (y manifestaron las tendencias a la autonomía, a tal punto que no fueron incluidas en la legislación laboral peronista), son posiciones conquistadas por la izquierda y el FIT (esencialmente por el PTS y sus agrupaciones); y son necesarias pero no suficientes para desarrollar la fuerza de clase obrera y ponerla en escena, si no están puesta en función de recuperar las grandes organizaciones de masas (los sindicatos).



5) La discusión planteada es menos sobre la letra del programa (el FIT acordó un programa y una agitación masiva esencialmente correcta, en los limitados marcos de los spots), que sobre el carácter transitorio concreto que tienen cada demanda y el programa de conjunto; y sobre todo, sobre la estrategia para avanzar en organizar la fuerza que pueda imponer ese programa o sienta en su autopercepción que vale la pena lanzarse al combate por él.

6) Ejemplo concreto: si se recuperan algunos sindicatos importantes, lo que en sí mismo es toda una tarea programática "organizativa" de características revolucionarias y que lleva a inicios de guerra civil en el seno del movimiento obrero; si de los pone a la ofensiva por el programa de ocho horas de trabajo, salario igual a la canasta familiar, el fin de la precarización (todos contratados y tercerizados a planta permanente) y de la flexibilización, cambia toda la situación nacional.

Son demandas que en la media histórica pueden considerarse "mínimas" pero que tienen, en el capitalismo semi-colonial argentino concreto de hoy, un carácter mucho más transicional como programa, por el simple hecho que sobre la negación de aquellas está basado el "éxito" del modelo y, en gran parte, la estructura constitutiva del capitalismo mundial pos-restauración. Son demandas que pueden adoptar la forma de proyectos de ley de los parlamentarios del FIT, pero apoyados por los sindicatos "recuperados" y discutidas lo más ampliamente posible en las bases del movimiento obrero. Indiscutiblemente, esto abriría una etapa cualitativamente distinta en la lucha de clases, con dinámica permanentista que a su vez obligaría, lógicamente, a una aplicación dinámica del programa de transición.



7) La forma concreta que adopten, en una etapa de mayor ofensiva y de lucha de clases, las tendencias a la autoorganización obrera - ya sea retomando el último ensayo de coordinadoras en base a comisiones internas y cuerpo delegados o por la recuperación efectiva de sindicatos, o una combinación de ambas- es una cuestión abierta a los resultados de los combates futuros. 

8) Las batallas por el programa y esta estrategia en el movimiento obrero y la juventud, formarán los cuadros del partido que hay que construir y para el que los avances del FIT están abriendo el camino.

***

   En síntesis, el "juanbejustismo", como todo reformismo de avances por reformas graduales es imposible y utópico; o mejor dicho, puede "volver" como adaptación parlamentaria que evade el combate por la dirección efectiva de las masas para el desarrollo de su combatividad. Difícilmente esto último se logre, si no es a través de la dirección efectiva de la clase obrera y por lo tanto de la recuperación de sus organizaciones. Tarea de la hora para la que es necesario que la vanguardia esté organizada en partido (de combate). 
   Por lo tanto: "cooperativas", puede ser, "diputados", puede ser... Sindicatos, independientes del estado y con democracia obrera, eso no se logra con los métodos del "juanbejustismo", sino con los del marxismo revolucionario, es decir, del trotskysmo.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Córdoba: postales la década fraguada




Llegamos a Córdoba en plena consumación del fraude contra el Frente de Izquierda. La "década ganada", pasada por el tamiz delasotista, ya sea en su versión "menchevique" (el schiarettismo, que fue todo lo kirchnerista posible, sin dejar de ser delasotismo), o en su vertiente pura y dura bajo las órdenes de "José Manuel"; dejó sus marcas en el paisaje urbano.
Un engendro con forma de panal de abejas que se levanta al costado de la vías y al que llaman "nuevo centro cívico", donde funciona la nueva Casa de Gobierno. Un faro en una ciudad donde el "mar" más cercano está en la Laguna de Mar Chiquita. Una fuente incrustada en la intersección de dos de las calles más circuladas del microcentro (Av. Vélez Sarfield y Boulevar San Juan), frente a la Casa Radical y al Patio Olmos, que tiene como único objetivo entorpecer aún más el caótico tránsito (¿que dirían los creativos de Hortensia de este "contradalmaciazo"?). Un shopping, el "Paseo del Buen Pastor", con aguas danzantes, en lo que fue desde antes de la dictadura una cárcel de mujeres, donde se encerraba a detenidas políticas. El "paseo de compras", según la placa, es en "homenaje a todas las mujeres" (cuac) 
Postales de la "cultura urbana" del delasotismo que también tiene su fin de ciclo y que pueden ser tomadas con humor o desinterés en tiempos de "paz", pero pueden sumar al efecto acumulativo en el declive, por lo bizarro e inútil.

¿Hegemonía?
Y el declive es evidente, no sólo del delasotismo, sino del conjunto del régimen político (acá y acá, Eduardo C. escribe algunas cosas al respecto).
Los números de la elección dicen mucho de la crisis de la política burguesa de la Docta. La lista oficial (Unión por Córdoba, delasotista) gana tan sólo con el 26,54% de los votos, la segunda (UCR) obtiene el 22%, el FPV y el PRO salen tercero y cuarto respectivamente con el 15 y 14%, quinto se ubicó el FIT con el 7.48%. 
Para comparar con alunas otras provincias: en la CABA el ganador (PRO) lo hace con el 34.46% de los votos en la categoría de diputados, en senadores con Michetti logra el 39.25%; en Santa Fe el Frente Progresista gana con el 42,3% de los votos; en Mendoza la UCR con el 47,72%, en Neuquén el MPN (que está en crisis y dividido) gana con el 40%, en Jujuy el Frente Jujeño triunfa con el 40,16%. 
En la provincia de Buenos Aires, el "derrotado" Martin Insaurralde saca 6 puntos más que la lista de De la Sota (32,18%), pero la diferencia es que el ganador, Massa, saca casi el 44%.
Esto último es importante porque incluso en aquellas provincias donde hay derrotas oficialistas, las alternativas obtienen una suma considerable de votos. Aunque desde el punto de vista nacional, hay una debilidad del conjunto de las coaliciones burguesas para poner en pie un liderazgo para la sucesión de CFK (ya sea dentro como fuera del peronismo), desde el punto de vista de los regímenes locales, en la mayoría de las provincias entre los partidos o alianzas más importantes, suman desde el 65 hasta casi el 80% de los votos. 
En Córdoba, los dos partidos y coaliciones (ejem...) "hegemónicas" (UPC y UCR) apenas arañan entre las dos sumadas el 50% de los sufragios. Y en la capital, donde se concentra la mayoría de los trabajadores y el gran movimiento estudiantil, la ecuación se invierte y se debilita aún más: la UCR gana con el 20.7%, lo sigue el PRO con el 16.62%, tercero sale UPC con el 15% y cuarto el FPV con el 14%; aquí el FIT obtiene 12.24%, a dos puntos del FPV y a 8 del "ganador".
Tanto el PRO como el FPV están basados más en las figuras, que en una construcción o peso orgánicos: "la coneja" Baldasi en el caso de los chetos amarillos y Carolina Scotto por el kirchnerismo. 
Scotto logró romper el techo del 10% que tenía el kirchnerismo en Córdoba en los últimos tiempos, pero ese logro está más basado en el prestigio de su figura que en el apoyo al "proyecto" o en una construcción orgánica. Es un kirchnerismo tardío (en un marco de un fin de ciclo del proyecto nacionalmente) ligth y descafeindado. Luis Juez, que concentraba en su figura mediática un poco de los dos, puede decirles a ambos: "yo ya estuve ahí y con mucho más votos", hoy su lista se redujo a su mínima expresión, 5.7%.
Birlarle la banca al Frente de Izquierda, para dársela a un Mestre (el hermano del intendente e hijo del legendario "Chancho", es quien se queda con la novena banca), es importante en el marco de esta suma de debilidades. Mestre sueña el sueño de los "neo-municipalistas" (que tienen a Massa a la cabeza) y que producto de los cambios estructurales de la Argentina de los últimos tiempos y las distintas combinaciones que el régimen hizo para mantener la "gobernanza" (uno de los que "empoderó" a los intendentes fue el propio Néstor Kirchner, para puentear a los gobernadores), tienen un nuevo protagonismo. Habría que avisarle que para tremendas aspiraciones tendría que tener un poco más que el 20%, además de fijarse el "detalle" de si los colectivos que compra tienen, como mínimo, rampas para los discapacitados.
En estas debilidades está en parte la base de la simpatía de la campaña del Frente de Izquierda de la que muchos voceros (y a la vez creadores) de la opinión pública se están haciendo eco. 

Las causas y las oportunidades
Las recientes elecciones nacionales demostraron, según algunos análisis, una "homogeinización" mayor del país. Elecciones como las que hizo el FIT en Mendoza o  la del PO en Salta, demostraron la relativización del "feudalismo" de las provincias argentinas. Es que desarrollo desigual y combinado no es sinónimo de estancamiento absoluto y la "administración" burguesa, no solo de la economía sino de las sociedades, obliga a ciertas "modernizaciones" hechas a la manera del capital y bajo el imperio de sus necesidades.
Así como la conservadora Salta o la conservadora Mendoza, no lo son en términos absolutos, tampoco lo es la conservadora Córdoba.
El feudalismo delasotista, un intento de vuelta el menemismo pre-2001 es disfuncional a los tiempos que corren (por lo menos si no cambia la relación de fuerzas). Su versión radical, el mestrismo, no es una gran alternativa, digamos. 
Si hay crecimiento económico, se puede boludear inaugurando faros sin mar y otras bizarreadas. 
Cuando, como también a nivel nacional, se empiezan a complicar las cosas (Córdoba vive esencialmente de la soja y del complejo metalmecánico), el humor social puede empezar a traducirse en la "esferca" política.
El escándalo de la "narcopolicía", que se convirtió en "narcopolítica", de unas fuerzas de seguridad que ya tenían la fama de ser las garantes del paraíso de la trata, hizo su aporte al desgaste general.
Ahora la denuncia y campaña contra el fraude, que se suma en la memoria colectiva al del año 2007, donde también la "democracia" fue blindada bajo siete llaves y por supuesto, no se abrieron las urnas (lo que demuestra, pasado el tiempo, lo correcto de acompañar el reclamo masivo que ponía en cuestión la falsa democracia).
En el año del 2010, el movimiento estudiantil ya había irrumpido con la "excusa" de una ley, para manifestar su descontento general contra el conservadurismo pro-eclesiástico y el autoritarismo.
Otros "fraudes" que tomaron notoriedad pública, gracias a las peleas de "minorías intensas" del movimiento obrero (Volskwagen o más recientemente Cargo-Ranault), y hasta cumplieron un rol en la caída del Ministro de Trabajo y jefe del SMATA, Omar Dragún; aportaron al desprestigio general.
Pese a todo esto, otro dato relevante que surge de la lectura de lo números es el bajo porcentaje de votos en blanco o nulos, o sea que el malestar es "político" (con lo bueno y lo malo) con las coaliciones burguesas y no todavía anti-sistema. Quizá porque todavía una ausente es la lucha de clases, que en Córdoba tiene la costumbre de manifestarse sin mucho aviso previo (ver acá y acá)
¿Cuánto de "efecto acumulativo" de bronca y malestar muestran los números de esta elección y cuánto tardarán en irrumpir de manera más abierta?
Como sea, la debilidad de la representación de las coaliciones burguesas le otorgan otra valoración a la representación política del Frente de Izquierda (en Córdoba Capital está muy cerca de todos) que se encuentra ante una oportunidad histórica. La elección también histórica y la relación de fuerzas que conquistó a nivel nacional (con tres bancas y legisladores) son otra ventaja para explotar esta situación y avanzar en el objetivo central: abrirse paso en las organizaciones del movimiento obrero y estudiantil.   
  

lunes, 4 de noviembre de 2013

Perón y Trotsky, entre la sangre y el tiempo


“Las revoluciones se hacen con tiempo o con sangre: si se hacen con sangre, se ahorra tiempo; si se hacen con tiempo, se ahorra sangre” (Juan Domingo Perón, 1970)

"La guerra civil en Alemania revista un carácter cada vez más encarnizado, la potencia aparente de la antigua organización socialdemócrata del partido y de los sindicatos, lejos de facilitar el tránsito pacífico y "humanitario" al socialismo -lo que resultaría de la teoría actual de Kautsky-, ha sido, por el contrario, una de las principales causas de la prolongación de la lucha y de su encarnizamiento creciente. A medida que la socialdemocracia se ha hecho inerte y conservadora, el proletariado traicionado por ella, ha tenido que gastar fuerzas, sangre y vida, en sus ataques perseverantes contra la sociedad burguesa para forjarse, en el curso de la lucha, una organización capaz de conducirle a la victoria definitiva, el complot de los generales alemanes, su éxito momentáneo y sus sangrientas consecuencias han revelado de nuevo a qué ruin e insignificante mascarada se reduce lo que se llama la democracia (...)" (León Trotsky, "Terrorismo y comunismo", 1920)

En suma, parece que "solo la organización (revolucionaria) vence al tiempo"...y ahorra sangre.