viernes, 28 de febrero de 2014

De tradiciones e hilos de continuidad




De este número de New Left Review en español se puede descargar la entrevista que la revista le hizo a Adolfo Gilly. Apenas algunas mínimas anécdotas de la historia de una pequeña parte de una tradición mucho más vasta (la de quienes lucharon en nombre de la Cuarta Internacional después que la muerte de Trotsky) que todavía está por contarse. En cierta medida trágica, por los sinuosos caminos que recorrió un siglo a la vez heroico y terrible, cargado de derrotas y fenómenos aberrantes. De los "revolucionarios sin revolución", o de revoluciones desplazadas y excepcionales. Protagonistas de la degeneración de un movimiento rodeado por un capitalismo que luego de la crisis y la guerra recuperaba parcialmente dinamismo y un estalinismo que paradójicamente salía triunfador cuando cometía su traición mayor.
Pero necesaria para las nuevas generaciones que buscan descifrar hilos de continuidad que puedan explicar sus combates en el presente. Rescatamos un fragmento: 


"Siempre hubo dos elementos en su seno (el de la Cuarta Internacional - FR). Uno concentrado en la revolución en Europa y el otro en el mundo colonial. Ambos sueños pertenecían a Trotsky y ambos cohabitaban en la Cuarta Internacional, aunque siempre existió tensión entre ellos. Ernest Mandel y Michel Pablo representaban esas dos concepciones. Mandel que se había formado en el mundo manufacturero y minero de Bélgica, estaba convencido de que el vector de la revolución sería el proletariado industrial. Pablo, cuyo verdadero nombre era Michalis Raptis, había nacido en Alejandría y había crecido en Grecia, un país que contaba con una tradición de larga lucha por la independencia nacional; durante de las décadas de 1950 y 1960 contempló el enorme levantamiento de los movimientos por la independencia en el mundo colonial. Ernest se animaba cuando hablaba de la revolución alemana, de Rosa Luxemburg y demás; mientras que Pablo se regocijaba cuando contaba historias de la Revolución argelina o de la guerra de la liberación en Grecia, en ese sentido, era una especie de conspirador balcánico. Se produjeron innumerables desacuerdos entre ellos, porque tenían sueños verdaderamente diferentes, pero siempre mantuvieron unas relaciones personales cálidas. En 1995 estuve en Grecia para entrevistar a Pablo, quien me llamó una tarde para decirme que Mandel había muerto; entonces grabó una serie de recuerdos muy emotivos de Ernest, con quien había discutido una y otra vez. Este tipo de calidez es algo de lo que carecen los partidos socialdemócratas, porque son en cierta medida demasiado seculares"

LA ENTREVISTA COMPLETA ACÁ

y acá, algo sobre los trotskystas en la guerra de Argelia.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Petróleo y política: una soberana entrega


Fernando Rosso
frossocba@gmail.com

“No queremos atacarlo porque no queremos hacerle el juego a los gorilas. No queremos defenderlo porque no lo merece en lo más mínimo. Ante el gran fraude nacional que ha perpetrado, preferimos callar.”
Eso declaraba un artículo de la revista Presencia frente la “traición Frondizi”. Así se conoció el brusco viraje que llevó adelante su gobierno en materia de política petrolera en julio de 1958. 
En 1954 Frondizi había escrito “Petróleo y política”, un libro considerado una “profesión de fe antiimperialista”, donde pugnaba por la defensa de la producción nacional y contra la entrega a las multinacionales. Cuatro años más tarde lanza la llamada “batalla por el petróleo y por el autoabastecimiento” y firma 13 contratos con la Banca Loeb (representada por Henry Holland), Pan American Oil (subsidiaria de la Standard Oil), Tennessee, Esso, Shell y otras. 
León Rozitchner repudiaba desde las páginas de la revista Contorno, el grito mudo del articulista de Presencia, porque el silencio ocultaba una realidad de la que todos esperan ganar, con el solo hecho de no aclararla. En 1962, David Viñas, otro de los animadores de Contorno, convertía la catarsis en una novela que llevaba como título una exigencia: Dar la cara. Recordemos que los contornistas habían depositado esperanzas en el gobierno de Frondizi.

Hasta la última gota

El gobierno de Cristina Fernández acordó una indemnización a la española REPSOL por las acciones que la empresa tenía en YPF y fueron expropiadas en 2012. 
“Que no vengan a decir que estamos sacando algo que era suyo, cuando han exprimido hasta la última gota”, afirmaba belicoso en el Senado de la nación, el ahora ministro de Economía, Axel Kicillof.
El monto a indemnizar por las acciones “expropiadas” es de 5 mil millones de dólares y se realizará a través de tres bonos con diferentes vencimientos de acá al 2033. Pero además, si al momento de la operación para el cobro en efectivo, los bonos se desvalorizaron por debajo de ese monto, el gobierno puede (y debe) poner a disposición otros mil millones de dólares en bonos. Los españoles deben cobrar como sea y en metálico, el valor acordado. Si REPSOL se quedara con los bonos hasta el final de la los vencimientos, sumando los intereses, terminará cobrando alrededor de los 10 mil millones de dólares. Así se convirtieron en los “expropiados” más beneficiados de la historia. Impusieron garantías contra la desvalorización del nuevo endeudamiento, el estado argentino defenderá el valor de los bonos en manos de REPSOL frente a las inclemencias del mercado financiero y tienen la oportunidad de acercarse a lo reclamado, sumando los intereses. La frutilla del postre: REPSOL mantiene el 12% de las acciones de YPF.
Una “expropiación” que un año y medio después se parece mucho a una compra a precio de mercado. Y una hipoteca por 20 años del estado nacional ante los que habían exprimido “hasta la última gota”.
"Esto acaba con un tiempo de desencuentros", dijo tiernamente Antonio Brufau, el CEO de la compañía, confirmando que hizo el negocio del siglo.

Carnaval

“El convenio Chevron YPF va a permitir un carnaval y un boom de actividad petrolera”, afirmaba también Kicillof un año después de la “patriada”, al momento de firmarse el acuerdo con la multinacional norteamericana para la explotación de los yacimientos de petróleo y gas no convencional de Vaca Muerta.
Chevron impuso varias condiciones: aumentar el precio del gas en boca de pozo (que se triplicó) e YPF lidera el ranking de los aumentos "no cuidados", destrabó el embargo por los daños ambientales ocasionados por la empresa en el Amazonas ecuatoriano, valuados en 19 mil millones de dólares; las empresas pueden exportar el 20% sin retenciones y con libre disponibilidad del 100% de las divisas para enviar a la casa matriz (si tuvieran que venderlo en el mercado interno, el Estado les garantiza el precio como si lo hubieran exportado). Todo bajo jurisdicción de los tribunales de EEUU y Francia. Suena como un chiste de mal gusto que el decreto 1277 del 2011 que expropiaba las acciones, se denominase “Nuevo Régimen de Soberanía Hidrocarburífera”.
El actual acuerdo con REPSOL busca dar garantías a otros inversores, además de intentar normalizar la situación financiera, frente a los organismos de crédito internacionales en un momento de delicada situación por las consecuencias de la falta de dólares (cualquier parecido con el léxico noventista no es pura casualidad). 
La idea es que el “carnaval” no sea solo privativo de Chevron.

Dar la cara

Pero la “traición Cristina” comprimida en el tiempo va mucho más allá de la cuestión petrolera. Incluye las intenciones de pagarle al Club de Paris, reordenar las estadísticas nacionales de acuerdo las condiciones del FMI, una devaluación que favoreció a los exportadores y a los empresarios en general y el techo a los salarios, empezando por el de los docentes.
Ante esta situación, la última asamblea de Carta Abierta (los contornistas de hoy), pese a que lloró sobre la leche derramada de la devaluación y se pronunció en contra de la miseria que se les ofrece a la docencia (22%); plantó como bandera la necesidad de… un llamado a la “unidad nacional”. Y Alfredo Zaiat, calificó como “deuda buena” a la hipoteca con los saqueadores del REPSOL. 
La creatividad conceptual del progresismo contemporáneo para defender lo indefendible, es verdaderamente admirable. Al “ajuste con sensibilidad social” que había inventado Horacio Verbitsky semanas atrás, Zaiat el agrega la “deuda buena”.
Frente a esto, el silencio propuesto por el articulista de Presencia se vuelve casi digno y el llamado a “Dar la cara” de Viñas se transforma en un manifiesto de extrema izquierda. 


(Los datos fueron extraídos de dossier “Petroleó y política. De la nacionalización a Chevron”, publicado en la revista Ideas de Izquierda nro. 2 de agosto del 2013)

lunes, 24 de febrero de 2014

Kirchnerismo: el porvenir de una ilusión


Hace poco un comentarista político afirmaba que Daniel Scioli era “Cristina menos relato”, esto equivale a decir que Cristina desde hace tiempo que se viene “sciolizando” aceleradamente, no ya con el derrumbado sueño de una continuidad política en el gobierno, sino con la esperanza de un final ordenado.

Con la misma lógica podríamos decir que Massa es “Scioli menos Cristina”, es todo lo que a Scioli le gustaría ser y decir si no mantuviese su alianza con el Frente para la Victoria, en pos de intentar capturar esa porción de votos “kirchneristas puros” en caída, que lo consagren en el 2015. Es la imperceptible diferencia entre un habitante del lujoso complejo de Nordelta y un propietario de una casa, con helipuerto y todo, en Villa La Ñata; separados apenas por unos pocos kilómetros de distancia. Pertenecientes al mismo universo social, político y cultural, formados en la cuna del menemismo, aportaron su perfil (bajo) al peronismo que debió “centroizquierdizarse” en la última década, por imposición de las circunstancias, pero hoy quieren ser protagonistas de la nueva etapa.
Es el menú de opciones, en las coaliciones políticas tradicionales con ciertas posibilidades, que deja como legado la década frustrada.
Scioli encontró un relato hecho a la medida de su nuevo no lugar. Dijo al volver de un viaje por los EE.UU. que había que “Dejar atrás los extremos, ni populismo ni liberalismo”. Esta sería la receta para una “Argentina universal”. Cualunquismo vacío típico de “Daniel”, con fuerza, fe y esperanza; pero que cobra fuerte sentido político en estos momentos de virajes.
La competencia de iguales entre el Scioli y Massa (encuentre, si puede, las siete diferencias), como las alternativas políticas más viables del universo peronista, demuestra una regla que tiene la fuerza de una ley histórica: el reformismo es el camino más corto para el fortalecimiento de la derecha. O, dicho epigramáticamente, el mal menor es la vía más rápida hacia el mal mayor.
Y esto, en cierta medida, es un proceso que tiene características continentales, donde Venezuela y Argentina no son más que las expresiones agudas.
Los avances de la llamada “Alianza del Pacífico”, una coalición político-comercial con los principios del viejo “ALCA” e integrada por Colombia, México, Perú y Chile; y la crisis que está produciendo en el seno del MERCOSUR, son una manifestación a nivel geo-político de los límites de los “progresismos” y los gobiernos pos-neoliberales. Se puede haber mandado “al carajo” al ALCA en Mar del Plata, pero no se derrotan sus intenciones sin avanzar sobre las bases materiales que le dan sustento. La continuidad del dominio de los monopolios internacionales y del capital financiero, pese a ciertas regulaciones de un estatismo maltrecho, son garantía de fracaso y de nuevas avanzadas apenas se presenta la oportunidad.
En política interna se manifiesta la misma lógica, y la crisis reciente en la Argentina que culminó en la brusca devaluación mostró de manera transparente esta dinámica. Pese al relato soberanista y de autonomía, una decena de monopolios cerealeros aliados a la “patria chacarera”, llevaron adelante un chantaje con los recursos del país, para multiplicar sus ganancias en cuestión de días.
Esto es así por el simple hecho de que se los dejó ser (y crecer). Allí radica un verdadero “empoderamiento”, con esa especie de monopolio privado del comercio exterior, y no en los impotentes controles de precios que llevan adelante las agrupaciones kirchneristas para llenar el libreto desilachado de 678.
Y esto puede generalizarse a cualquier rama de la economía, desde las grandes empresas del complejo metalmecánico, una de las que mayor déficit comercial aporta -justamente por su nula apuesta a la “industria nacional”-, hasta los bancos o los grandes monopolios alimenticios.
Ahí yacen las fuerzas sociales que aprovecharon los negocios de la década ganada, y actúan hoy para apuntalar un nuevo personal político más “idóneo” en momentos de crisis, agradeciendo al kirchnerismo por los servicios prestados y tratando de exprimirlo lo más posible.
Por ahora, en nuestro país nadie quiere jugar el rol de un Leopoldo López (el líder de la derecha dura venezolana), pero sí, tanto Scioli por adentro, como Massa desde afuera, se postulan para convertirse en un “Capriles triunfante” (el jefe de la línea “blanda”).
La última medida de la nueva ortodoxia, la reprivatización de los ferrocarriles, tuvo el dudoso honor de ser saludada por una nota editorial del diario La Nación, porque pese a los reproches del caso “la sustitución de dogmatismo e irrealidad por un aparente realismo constituye un hecho positivo” (La Nación, 18/2). Hace unos años, un intelectual kirchnerista explicaba cuál era su método y su brújula para ubicarse en política: “miro lo que dice el diario La Nación y hago exactamente todo lo contrario”. Suponemos que estará protestando en la vereda de enfrente del ministro Randazzo, otro con aspiraciones presidenciales, pero que juega en la B nacional de la coalición oficial. Tiene tantas posibilidades de ser presidente en 2015, como Aldosivi de jugar el próximo torneo de la Liberadores.
El vuelco hacia un ajuste ortodoxo, corre a la derecha todo el escenario político del país burgués. Scioli da nacimiento a su relato “ni-ni” y Massa sale a apoyar a la oposición “escuálida” venezolana.
Si en los primeros años de “giro a la izquierda”, el kirchnerismo habilitaba una transversalidad de centroizquierda e ilusionaba a gran parte del arco progresista; ahora habilita alianzas que llegan a su derecha y través de Scioli hasta el mismísimo De la Sota.
Postales de época y toda una confirmación de que la trascendencia a un nuevo movimiento histórico siempre fue una ilusión sin porvenir.

lunes, 17 de febrero de 2014

El peronismo en una nueva encrucijada histórica

Perón parte al exilio
Si se posa la mirada en el largo plazo y más allá de los avatares de la coyuntura, surge el interrogante en torno a si la aguda crisis que atraviesa el kirchnerismo es uno de los últimos episodios de la decadencia del peronismo o simplemente otra etapa de su permanencia. Y, en consecuencia, luego del hundimiento del radicalismo en el 2001, la apertura de un periodo de fuerte crisis de representación de las grandes coaliciones políticas tradicionales.

jueves, 13 de febrero de 2014

El partido y la lucha por recuperar los sindicatos (hoy el post lo hace el Tercer Congreso de la Internacional Comunista)



Los cuatro primeros congresos de la Internacional Comunista dejaron una serie de lineamientos tácticos y estratégicos, aún no superados, para la lucha revolucionaria de la clase obrera. Entre ellos, la necesidad fundamental (no excluyente), pero fundamental de la lucha por recuperar los sindicatos, como una de las vías predilectas en las sociedades capitalistas modernas, de hacerse un camino hacia las masas, para pelear por la dirección efectiva de la clase obrera. Acá algunos extractos de los documentos del Tercer Congreso de de Junio de 1921 (las negritas son nuestras)


PARTIDO Y SECTA: "Desde el primer momento de su fundación, la Internacional Comunista se planteó como objetivo, claramente y sin equívocos, no la formación de pequeñas sectas comunistas que intentasen ejercer su influencia sobre las masas obreras únicamente mediante la agitación y la propaganda, sino la participación en la lucha de las masas obreras, guiando esta lucha en el sentido comunista y constituyendo en el proceso del combate grandes partidos comunistas revolucionarios".

RECUPERAR LOS SINDICATOS (I): "Ya durante su primer año de existencia, la Internacional Comunista repudió las tendencias sectarias ordenando a los partidos afiliados, por más pequeños que fuesen, que colaboraran en los sindicatos, participasen en ellos a fin de vencer a su burocracia reaccionaria desde dentro y de transformarlos en organizaciones revolucionarias de las masas proletarias, instrumentos de combate. Desde su primer año de existencia, la Internacional Comunista prescribió a los partidos comunistas que no se cerraran en círculos de propaganda sino que pusieran a disposición de la formación y la organización del proletariado todas las posibilidades que la constitución del estado burgués está obligada a brindarles: libertad de prensa, libertad de reunión y de asociación y las instituciones parlamentarias burguesas, por más lamentables que sean, para hacer de ellas armas, tribunas, plazas de armas del comunismo. En su 2º Congreso, la Internacional Comunista, en sus resoluciones sobre la cuestión sindical y sobre la utilización del parlamentarismo, repudió abiertamente todas las tendencias sectarias."



RECUPERAR LOS SINDICATOS II (ALEMANIA): "El comunismo alemán, gracias a la táctica de la Internacional Comunista (acción revolucionaria en los sindicatos, carta abierta, etcétera), de una simple tendencia política como era en los combates de enero y marzo de 1919, se ha transformado en un gran partido de masas revolucionarias. Ha adquirido tal influencia en los sindicatos que la burocracia sindical se ha visto forzada a excluir a numerosos comunistas de los sindicatos por temor a la influencia revolucionaria de su acción sindical y culparlos de los perjuicios de la escisión"

RECUPERAR LOS SINDICATOS III (POLONIA): "En Polonia, el Partido Comunista, gracias sobre todo a su trabajo de zapa en los sindicatos, pudo no solamente entrar en contacto con las masas sino también convertirse en su país en guía de la lucha, pese a las persecuciones monstruosas que obligan a las organizaciones comunistas a una existencia absolutamente clandestina".

RECUPERAR LOS SINDICATOS IV (INGLATERRA): "En esas condiciones, la acción de los comunistas en el seno de los sindicatos adquiere una importancia decisiva. Ninguna crítica del partido, proveniente de afuera, podría ni siquiera en una mínima medida ejercer sobre las masas una influencia similar a la que puede ser ejercida por el trabajo cotidiano y constante de las células comunistas en los sindicatos, mediante un trabajo tendiente a desenmascarar y a desacreditar a los traidores y a los burgueses del tradeunionismo, que en Inglaterra más aún que en cualquier otro país, constituyen el juguete político del capital". 

RECUPERAR LOS SINDICATOS V (ITALIA): "Esto sucederá mientras el Partido Comunista de Italia combata sin descanso y sin debilidades la política oportunista del serratismo y de ese modo tenga la posibilidad de seguir ligado a las masas del proletariado en los sindicatos, en las huelgas, en las luchas con las organizaciones contrarrevolucionarias de los fascistas, de unificar los movimientos de esas masas y de transformar en combates cuidadosamente preparados sus acciones espontáneas." 

RECUPERAR LOS SINDICATOS VI: "Reforzar la unión del partido con las masas significa, ante todo, vincularlo más estrechamente a los sindicatos. El objetivo no consiste de ningún modo en que los sindicatos estén sometidos mecánica y exteriormente al partido y renuncien a la autonomía que deriva necesariamente del carácter de su acción, sino en que los elementos verdaderamente revolucionarios reunidos en el Partido Comunista impriman, en el marco mismo de los sindicatos, una tendencia que responda a los intereses comunes del proletariado en lucha por la conquista del poder."

COMBATES VITALES. "Los partidos comunistas sólo pueden desarrollarse en la lucha, incluso los más pequeños de los partidos comunistas no deben limitarse a la simple propaganda y a la agitación. Deben constituir, en todas las organizaciones de masas del proletariado, la vanguardia que demuestre a las masas atrasadas, vacilantes, cómo hay que llevar a cabo la lucha, formulando para ello objetivos concretos de combate, incitándolas a luchar para reclamar la satisfacción de sus necesidades vitales, y que de ese modo le revele la traición de todos los partidos no comunistas. Sólo a condición de saber colocarse al frente del proletariado en todos los combates y de provocar esos combates, los partidos comunistas pueden ganar efectivamente a las grandes masas proletarias para la lucha por la dictadura." 


REIVINDICACIONES PARCIALES. "Toda objeción contra el planteamiento de reivindicaciones parciales de este tipo, toda acusación de reformismo bajo pretexto de estas luchas parciales, derivan de esa misma incapacidad de comprender las condiciones reales de la acción revolucionaria que ya se manifestó en la oposición de ciertos grupos comunistas a la participación en los sindicatos y a la utilización del parlamentarismo. No se trata de predicar siempre al proletariado los objetivos finales sino de hacer progresar una lucha concreta que es la única que puede conducirlo a luchar por esos objetivos finales. Hasta qué punto las objeciones contra las reivindicaciones parciales están desprovistas de fundamento y son extrañas a las exigencias de la vida revolucionaria se derivan sobre todo del hecho de que incluso las pequeñas organizaciones fundadas por los comunistas llamados de izquierda, como asilos de la pura doctrina, se han visto obligadas a plantear reivindicaciones parciales cuando han querido tratar de arrastrar a la lucha a masas obreras más numerosas que las que le rodean o cuando quieren tomar parte en las luchas de las grandes masas populares para poder ejercer su influencia sobre ellas " 

DESOCUPADOS Y SINDICATOS. Mientras que los capitalistas aprovechan al ejército cada vez más numeroso de los parados para ejercer una presión sobre el trabajo organizado tendiente a una reducción de los salarios y los socialdemócratas, los independientes y los jefes oficiales de los sindicatos se apartan cobardemente de ellos, considerándolos simplemente como sujetos a la beneficencia gubernamental y sindical y los caracterizan políticamente como un lumpenproletariado, los comunistas deben tomar conciencia claramente de que en las condiciones actuales el ejército de los desocupados constituye un factor revolucionario de gran valor. La dirección de este ejército debe ser tomada por los comunistas. Mediante la presión ejercida por los parados sobre los sindicatos, los comunistas deben apresurar la renovación de estos últimos y en primer lugar su liberación de la influencia de los jefes traidores. El Partido Comunista, al unir a los desocupados a la vanguardia del proletariado en la lucha por la revolución socialista, alejará a los elementos más revolucionarios e impacientes de los parados de actos desesperados aislados y capacitará a toda la masa para apoyar en condiciones favorables el ataque comenzado por un grupo de proletarios, para desarrollar este conflicto más allá de los límites dados, y convertirlo en el punto de partida de una decidida ofensiva. En una palabra, trasformará a toda esta masa, y de un ejército de reserva de la industria hará un ejército activo de la revolución."



domingo, 9 de febrero de 2014

El retorno de un clásico: cristinismo y movimiento obrero


El primer acto empezó en octubre del 2010 con el cruce público entre Moyano y Cristina en el estadio de River. Fue alrededor de cuan trabajador/a debía ser el próximo presidente de la Argentina. Sonaba paródico, una integrante de la enriquecida casta política argentina disputando el “título” de trabajador/a con un miembro de la casta sindical que hace años que dejó su puesto de trabajo para convertirse en un burócrata profesional. Inconscientemente era una confesión. No podemos decir con orgullo que somos lo que somos, no podemos reivindicar nuestro estatus actual, debemos hacer por todos los medios “como sí” fuéramos trabajadores.

viernes, 7 de febrero de 2014

Argentina 2014 ¿Nuevamente crisis orgánica?


¿Llegó el momento de volver a hablar de "crisis orgánica"? Habría que pensarlo mejor, pero en principio puede afirmarse que hay varios elementos en ese sentido. Recapitulando, las "crisis orgánica" que tuvo su expresión en el 2001 combinó la salida de la convertibilidad con el estallido del bipartidismo UCR-PJ al hundirse el partido radical (todavía hoy en proceso de dudosa "recuperación"). Recordemos la conocida cita de Gramsci (según Ansaldi, "el genio de la lámpara”):

miércoles, 5 de febrero de 2014

Bonus Track: Córdoba ¿se mueve?


Nuestro post anterior terminaba afirmando que los actores fundamentales de Córdoba -el movimiento obrero y estudiantil-, todavía no eran protagonistas del escenario social y político. Aunque, como a nivel nacional, la votación al FIT haya expresado el giro de fracciones de la clase obrera y los estudiantes hacia la izquierda. En parte, por esa ausencia, la lucha de clases tomaba contornos difusos bajo la forma de estallidos sociales que se disparaban a causa de motines policiales, que eran a su vez manifestación de una crisis económica general y de una debilidad política del régimen.
En ese marco, salió a la luz la convocatoria a una movilización para el 14 de febrero (día de amor y de espanto) de la CGT-Regional Córdoba (que responde a De la Sota) y que logró traccionar a dos gremios importantes de la CGT "Nacional y Popular" (kirchnerista): Luz y Fuerza y Municipales.  
La movilización no es contra nadie y es a favor del "salario y el empleo". Hacer abstracción de los responsables políticos permite mantener el equilibrio. 
¿Por qué Córdoba hace punta con la salida conjunta de los gremios más importantes, siendo que en la dirigencia nacional prima la "cordura" y la "moderación", es decir inmovilismo cómplice, frente al mayor ataque que recibe el movimiento obrero en una década?
No es una "mayor conciencia de clase" de la burocracia sindical de Córdoba, sino una mayor conciencia de su función política.
El "partido sindical", histórico protagonista en la vida provincial, es consciente de la debilidad del régimen político que describíamos en el post anterior, que es más aguda en la ciudad capital donde se concentra el grueso del movimiento obrero. Su salida es preventiva y de anticipación, en una provincia donde los estallidos "polares" son la forma tradicional de la lucha de clases.
Como parte de lo que se conoce como el "interior", Córdoba es lo suficientemente atrasada como para tener una cultura política con fuertes ribetes "feudales" y lo suficientemente moderna (lo que quiere decir, con un importante movimiento obrero y estudiantil), como para no dejarse contener fácilmente en momentos de crisis. De ahí el protagonismo histórico del "partido sindical", en el marco de una debilidad de su estructuras y de su cultura política (que para colmo, no tuvo peronismo en sentido tradicional). Por más que les duela a muchos, Agustín Tosco no fue más que el ala de "extrema izquierda" de ese "partido sindical". 
La izquierda, que logró un peso político importante, dignas batallas en el movimiento obrero industrial y minorías intensas en los gremios estatales; además de un fuerte peso en el movimiento estudiantil; tiene el desafío de convertirlo en fuerza social, reagrupando a la vanguardia y aprovechando esta salida obligada a calle de la burocracia sindical, para plantar las banderas de un polo alternativo. Que además puede utilizar las ventajas del desarrollo del sindicalismo combativo y clasista a nivel nacional.
Uno de los actores fundamentales, el movimiento obrero, empieza a salir a escena de la mano de dirigentes que quieren limitar al máximo su protagonismo. Es al mismo tiempo una paradoja y una oportunidad.

martes, 4 de febrero de 2014

¿Quo Vadis José Manuel?



Fernando Rosso

@RossoFer


“Voy hacia Roma para ser crucificado de nuevo”, podría contestar De la Sota para explicar metafóricamente su presente político, usando la frase que Pedro (“avergonzado de su actitud”) le habría dicho a Cristo cuando fue interceptado escapando cobardemente de Roma; según la mitología cristiana.
Es que la política burguesa tiene esos giros bruscos que siguen el ritmo violento de los cambios de situación a los que nos tiene acostumbrados la Argentina contenciosa. Eso convierte a los tranfuguismos en más sorprendentes y a la vez patéticos. Los que hasta ayer nomás eran fervientes opositores radicalizados, se transforman en tímidos semi-oficialistas mansos y domesticados. 
Y esto no es privativo del “cordobesismo rabioso”, devenido en un sciolismo consensual y casi kirchnerista. El “borocotismo” es un deporte nacional y los principales protagonistas políticos lo practican casi con placer: Sergio Massa, la estrella opositora, kirchnerista de los orígenes; la inefable Lilita Carrió que habla peste hoy, del flamante aliado con el que se va a abrazar mañana, Luis Juez un aficionado a la charlatanería impune. Y esto sólo para nombrar algunos y no hablar del “bajo clero” de la política tradicional argentina, donde los cambios de bando se producen cotidianamente y en cantidades industriales. 
Una de las virtudes del Frente de Izquierda, incluso para aquellos que no comparten de conjunto su perspectiva general, es la coherencia entre el discurso y el acto.
Pero aunque parezcan absolutamente autónomos, estos movimientos de la política tienen una determinación social y son manifestación de una relación de fuerzas.
En su discurso de inauguración de las sesiones de la legislatura, De la Sota se vio obligado a responder a los cuestionamientos sociales que expresaron el motín y los saqueos del 3 y 4 de diciembre pasado: una combinación entre un reclamo de la corporación uniformada y una irrupción social de la Córdoba profunda. Tanto el empoderamiento de unos, como la marginación y “gethificación” de otros, son obras también del delasotismo (como de los gobiernos anteriores). El cuestionamiento que siguió a la policía, implicada en el impulso inicial a los saqueos, ponía también en cuestión el “felices pascuas” con que De la Sota inició la ola de capitulaciones provinciales y nacionales ante el chantaje de los brazos armados del estado. El otro tema al que tuvo que dar respuesta fue al rechazo social a la instalación de la planta de Monsanto, que viene generando una persistente -aunque no masiva-, movilización de organizaciones populares y ambientalistas.
Todos estos movimientos son emergentes de la debilidad política del delasotismo que, como el kirchnerismo, transita su fin de ciclo, sin que ningún partido o coalición tradicional se presente con fuerza para convertirlo en “pato rengo”.
No hubo referencia y mucho menos crítica en el discurso de De la Sota a la histórica devaluación que llevó adelante el gobierno nacional y que manifiesta una grave crisis del “modelo”. Cuando todo indicaba que podía sonar la hora de la espada del “cordobesismo”, De la Sota da un giro que es de hecho un acercamiento al kirchnerismo.

Y esto tiene su origen en una debilidad política que los motines, saqueos y las movilizaciones sociales no hicieron más que manifestar crudamente.

El declive es evidente, no sólo del delasotismo, sino del conjunto del régimen político y ya se había expresado en la elección de octubre pasado. Los números dijeron mucho de la crisis de la política burguesa de la Docta. La lista oficialista, Unión por Córdoba, ganó tan sólo con el 26,54% de los votos en toda la provincia, la segunda (UCR) obtuvo el 22%, el FPV y el PRO salen tercero y cuarto respectivamente con el 15 y 14%, quinto se ubicó el FIT con el 7.48%. Y en la capital, donde se concentra la mayoría de los trabajadores y el movimiento estudiantil, la ecuación se invierte y se debilita aún más: la UCR gana con el 20.7%, lo sigue el PRO con el 16.62%, tercero sale UPC con el 15% y cuarto el FPV con el 14%. Aquí el FIT obtiene 12.24%, a dos puntos del FPV y a 8 del "ganador". Si no hay “crisis de hegemonía”, por lo menos existe una significativa distancia entre representantes y representados. 
El monto y la forma de aprobación (con un concejal trucho y represión) del aumento del boleto de transporte urbano, hace su aporte al desprestigio general, en este caso de la fracción de la UCR comandada por el mestrismo.
La misma elección (incluyendo la votación al FIT), y hechos sociales masivos como la “marcha de la gorra”, mostraban que el “cordobesismo” estaba desfasado de la relación de fuerzas.
La centralización de los recursos estatales y la devaluación que aumentó instantáneamente la abultada deuda de la provincia, hicieron el resto. El encuentro con Scioli fue el último acto protocolar de la capitulación. En ese juego de la “continuidad con cambios”, De la Sota le sirve a Scioli para mostrar “autonomía” y Scioli le sirve a De la Sota como puente hacia el gobierno nacional, para obtener los recursos que le permitan administrar su propia decadencia. Y como “premio consuelo”, ganar un lugar en la alianza entre el Frente la Victoria y el PJ, junto a Capitanich, Urribarri y varios más de la renacida liga de gobernadores.
Este “giro a la iz quierda” del delasotismo para enfrentar su fin de ciclo, promete ser tan exitoso como el “giro a la derecha” del kirchnerismo para amoldarse al suyo. 
La historia vuelve a poner a Córdoba ante la posibilidad y el desafío de cambiar radicalmente su rumbo, ante la debilidad “espantosa” de sus fuerzas políticas tradicionales. 
Inmediatamente después de los motines y saqueos de diciembre pasado, en una interesante lectura de los hechos, el antropólogo Pablo Seman afirmaba que “La Córdoba dividida y desigualada a la fuerza ha mostrado por un segundo la arquitectura y el dolor generalmente enmudecidos de su constitución social”.
Es cierto, pero una parte de su “constitución social”, sus actores clásicos y fundamentales: el movimiento obrero y el movimiento estudiantil, que supieron protagonizar los hitos que son el orgullo de la provincia y que han recuperado fuerza en los últimos años, todavía no han dicho ni la primera, ni la última palabra. Ni en la arena caliente del conflicto social, ni en el panorama crítico del escenario político. Esa es la apuesta, todavía con final abierto. 
Mientras tanto, ese proyecto efímero bautizado como “cordobesismo”, simplemente, QEPD.

domingo, 2 de febrero de 2014

Competitividad y salarios, un falso dilema


La discusión sobre la competitividad de la economía argentina está en el centro del debate económico y político, en el marco de la violenta devaluación que digitó el gobierno que llevó el precio del dólar a alrededor de los 8 pesos. Incluso uno de los argumentos del gobierno fue que la devaluación fue necesaria para recuperar competitividad.
El debate se desarrolla con más intensidad y una importante carga ideológica cuando está por abrirse una nueva ronda de paritarias. Puede afirmarse que el debate mismo ya es parte constitutiva de la negociación, en tanto pretende instalar en el sentido común y en la conciencia colectiva la concepción de que la falta de competitividad es responsabilidad de la llamada “puja distributiva”, y en consecuencia de los trabajadores que reclaman salarios “excesivos”. Ya desde el vamos la disputa es desigual. La información sobre los ingresos y salarios de los trabajadores es pública y transparente. Todo el mundo sabe que la mitad de los trabajadores gana menos de los $4.000, que cerca del 80% de los jubilados vive (si puede) con $ 2.477; y cuando se larga la ronda de paritarias, periodistas, abogados, investigadores y opinólogos de todo tipo y color, discuten en torno a si el salario básico de la maestra, el trabajador de la UOM o el camionero es “justo” y si corresponde o no determinado porcentaje de aumento. La contrapartida de esta publicidad absoluta es el secreto en la información sobre las ganancias y utilidades empresarias, que incluso llega a institucionalizarse y legalizarse bajo la forma del “secreto comercial”. El derecho a ese secreto del que gozan unos, en contraposición a la obligación indignante a la publicidad en torno a las necesidades mínimas en la vida privada de los otros, reafirma el carácter desigual de esta sociedad.