sábado, 31 de mayo de 2014

Triunfo en Gestamp! Declaraciones de Roberto Amador al salir del puente grúa


Roberto Amador, al salir del puente grúa de Gestamp: “Logramos un gran triunfo, conquistamos la conciliación obligatoria con todos los despedidos adentro”

(Escobar, 31/5/14) Roberto Amador, uno de los 9 trabajadores que permanecieron por más de 4 días en el puente grúa de la empresa Gestamp en reclamo por su reincorporación, declaró que “logramos un gran triunfo porque con nuestra lucha obligamos al Ministerio de Trabajo de la Provincia a decretar la conciliación obligatoria con todos los despedidos en nuestros puestos de trabajo por 15 días hábiles. Es lo que el SMATA se venía negando a pedir desde que la empresa nos despidió en forma totalmente injusta y discriminatoria y comenzamos nuestra pelea”.
Agregó que “le demostramos a la empresa, al SMATA y al gobierno provincial y nacional, que la lucha de los trabajadores puede vencer a todos los que pretenden que la crisis la paguemos los trabajadores. Nos vamos a movilizar el lunes para asegurarnos que la empresa cumpla la resolución del Ministerio”.
Finalizó señalando que “agradecemos a la enorme red de solidaridad y apoyo que tuvimos, con decenas de organizaciones de trabajadores, organismos y personalidades de derechos humanos, diputados provinciales y nacionales, trabajadores y estudiantes de toda la zona y todo el país, que nos hicieron el aguante afuera de la fábrica, dándonos ánimo y denunciando el trato inhumano que recibimos cuando no nos querían dar de comer o cuando nos cortaron la luz. El triunfo es de todos. Quiero hace una mención especial a las comisiones internas de Kraft, Donnelley, Pepsico, Lear, Printpack, Unilever, del SUTEBA Tigre y a todos los luchadores obreros del Encuentro Sindical Combativo de la Zona Norte y a mis compañeros y compañeras del PTS que, junto a otras organizaciones, garantizaron los piquetes día y noche durante estos largos 4 días que estuvimos aquí, en el punte grúa. A todos los trabajadores y luchadores, les decimos que no bajen los brazos, que se puede parar la prepotencia patronal y las entregadas de los burócratas sindicales”.

viernes, 30 de mayo de 2014

Declaración de ex detenidos/desaparecidos de Ford por los obreros de Gestamp



Los ex detenidos/desaparecidos de Ford repudiamos las declaraciones del SMATA y apoyamos a los trabajadores de GESTAMP

Los Ex Detenidos Desaparecidos de la Ford repudiamos las declaraciones del SMATA publicadas en una solicitada del día de hoy, donde llama a terminar con la "anarquía" y de manera descarada atacan a los trabajadores despedidos de Gestamp que se encuentran peleando legítimamente por sus puestos de trabajo .
Expresiones y acusaciones como estas ya fueron utilizadas por los dirigentes del SMATA en los `70, alentando la represión a quienes peleamos por los derechos y las necesidades de los trabajadores. El final ya es conocido. Nosotros terminamos detenidos desaparecidos dentro del "quincho" del campo de deportes de la Ford, Centro clandestino de Detención que montaron la empresa y las FF.AA junto a las fuerzas de seguridad dentro de la propia Planta.
Por esto Directivos de la Ford van a ir a juicio oral este 8 de julio donde se ventilarán las responsabilidades de los responsables de estos hechos aberrantes y de quienes nos entregaron a los militares. El SMATA no solo que no nos defendió, sino que también nos entregó.
Seguimos luchando porque somos trabajadores, y apoyamos la lucha de los compañeros de Gestamp.
Repudiamos estas declaraciones y exigimos al gobierno nacional y provincial que no utilicen la represión para "resolver" el conflicto donde los trabajadores están defendiendo el sustento de sus familias


Asociación de Ex Trabajadores Detenidos/Desaparecidos de Ford


Contacto: 
Carlos Propato 155-386-7763

ORGANISMOS DE DDHH DENUNCIAN TRATO INHUMANO Y VEJACIONES A LOS TRABAJADORES DESPEDIDOS DE LA AUTOPARTISTA GESTAMP


Victimas de la Dictadura Militar en Argentina, ex detenidos desaparecidos y Organismos de Derechos Humanos, denunciamos el trato inhumano y las vejaciones que vienen sufriendo los trabajadores despedidos de Gestamp a quienes la empresa no permite que reciban alimentos y líquidos para ingerir por encontrarse dentro de la Planta reclamando por su puesto de trabajo y por el sustento de sus familias para no caer en la desocupación. Accionar que cuenta con la colaboración de la Policía Bonaerense que se encuentra ocupando la fábrica. 
En momentos en que existen mas de 15.000 suspensiones en la industria automotriz sin que el Sindicato SMATA haya tomado ninguna medida de reclamo a las empresas, ayer se conocieron 330 nuevas suspensiones en la Empresa Lear, sumado a los despidos que empiezan a aparecer en las autopartistas como Kromberg, a quien la justicia ordenó el viernes pasado reincorporar a dos trabajadoras despedidas por considerar que “el Derecho al empleo es un Derecho Humano Fundamental”.
Repudiamos este aberrante accionar y reclamamos al Ministerio de Trabajo de la Nación, que hasta el momento no ha tomado medidas concretas para defender la fuente de trabajo, que intervenga en el conflicto para frenar los despidos masivos en Gestamp, por lo que también los Organismos de Derechos Humanos haremos formalmente una presentación en ese Ministerio.

Primeras firmas:

Adolfo Perez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, SERPAJ - Servicio Paz y Justicia
Elia Espen, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora
Mirtha Baravalle, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora
Enrique Cachito Fukman, Asociación Ex Detenidos Desaparecidos
Graciela Rosemblum, Liga Argentina por los Derechos del Hombre
Victoria Moyano, Nieta Restituida por Abuelas de Plaza de Mayo
Alejandrina Barry, Andrea Robles, Pablo Silvestri Hijos de desaparecidos
Jorge Sobrado, ex Detenido Desaparecido
Juan Contrisciani, Hijo de desaparecidos
Gloria Pagés, hermana de desaparecidos
Comisión Campo de Mayo
Ex Detenidos - Desaparecidos FORD
Margarita Noia, Secretaria de DDHH CTA Capital
Oscar "Chiche" Hernández, testigo causas lesa humanidad, San Nicolas- VC

Midnight in Paris y el laberinto argentino



Fernando Rosso
@RossoFer

El acuerdo del gobierno con el Club de París estaba inscripto como una posibilidad en el devenir de los acontecimientos y de las últimas medidas económicas. 
Si se cotejan las últimas resoluciones, como la devaluación de enero (y las mini-devaluaciones administradas), el aumento de las tasas que llevó al enfriamiento de la economía para contener la inflación y disminuir el déficit comercial, el quite de subsidios y tarifazos (para frenar la salida de dólares vía déficit energético), el techo a los salarios que perderán entre 5 o 10 puntos por la inflación y el acuerdo con Chevrón (para tomar las mas relevantes); esta aceptación del plan de pagos por parte de los países que integran el Club, parece absolutamente normal. La “concesión” que se hace al relato kirchnerista, acordando la no auditoría del FMI, se devela simplemente como un gesto simbólico, precisamente por las condiciones aceptadas voluntariamente y porque las decisiones de política económica doméstica se vienen llevando adelante como si el FMI estuviera instalado en el Ministerio de Economía. 
Las consecuencias inmediatas no implicarán una ola masiva de inversiones sobre el país, sino más bien el moderado objetivo de una apertura a posibles préstamos (que tampoco ingresarán en lo inmediato) que ayuden a no entrar nuevamente en zona de turbulencias. Habrá intentos de conseguir divisas para contrarrestar las tendencias recesivas de la economía. Moderar la “restricción externa” actual, en pos de una nueva hipoteca futura.
Por eso el apasionamiento exultante del kirchnerismo muestra el bajo nivel de aspiraciones en el que cayó y el grado de subordinación y dependencia hacia el capital financiero. Reedita en su etapa superior, una peculiar “épica” de la moderación y la ortodoxia. Un nacionalismo del pago al contado. Borges decía, en un famoso texto, que cierto “nacionalismo” en la literatura era tan importado como el repudiado universalismo; y que la literatura nacional era heredera de toda la cultura occidental. Este refinado análisis de la configuración literaria, cambia cuando se traslada a la economía política, donde la defensa de los intereses nacionales frente a poderes imperiales (presentados como globalizantes y universales) es necesaria como parte de la lucha por la liberación social. Pero este particular “nacionalismo” kirchnerista es verdaderamente una mercancía barata y de importación: hecho a la medida de los acreedores que no ven afectados sus intereses, y “conceden” una licencia para la poética y el discurseo de los pagadores seriales. Después de todo -se consolarán los kirchneristas épicos-, "si en el Corán no hay camellos", por qué tendrá que haber coincidencias entre nuestro discurso y nuestra práctica.
Un diario informa que todo el arco político, menos la izquierda radicalizada, aprobó el acuerdo, desde el PRO, hasta el socialismo santafecino. También las “entidades empresarias”, -las oficialistas y las no tanto- festejaron la patriada de Kicillof (un blog k, religioso hasta la médula, lo calificó imprudentemente como el “kicillofazo en Paris”); y personajes como Rogelio Frigerio o Domingo Cavallo lo consideran un gran paso adelante. 
Se liquida uno de los últimos principios de orientación política al que se aferraba el kirchnerismo duro: “veo donde se ubica el diario La Nación y me pongo de la vereda de enfrente”. Es justamente ese diario el que hoy festeja este “gran salto adelante”, y uno de sus editorialistas es quien afirma que es un paso “tardío pero en la dirección correcta". ¿Alguien dijo, ejem… “juego a la derecha”? 
El linkeo de Pagni de un artículo nuestro sobre Carta Abierta, mereció una montaña de reclamos de la fracción estalinista del kirchnerismo (los formados en la escuela de cuadros del “moscovismo” de Conti, y del “maoísmo” de Zanini), porque la crítica era “aprovechada por la derecha”. ¿Será que con una táctica de “entrismo” le están birlando al "izquierdista" Oviedo a la Tribuna de Doctrina, para sumarlo al proyecto nacional y popular? Como el zorro que “pierde el pelo, pero no las mañas”, los estalinistas pierden la ideología (si alguna vez tuvieron alguna), pero no los métodos.  

Las PASO, la campaña y el régimen
Con esta peculiar nueva “épica” de fin de ciclo, cuya utopía mayor se redujo a evitar la catástrofe y administrar una transición bien ajustada y ordenada, el gobierno y la oposición están en temprana campaña electoral.
Si las PASO cambiarán la racionalidad de la política, como afirmó un analista recientemente, es una cosa que está por verse, en principio cambió cierta lógica de las campañas electorales y de la rosca de la política burguesa. La situación actual combina varios factores: el fin de ciclo político del kirchnerismo (por la imposibilidad de reelección de Cristina), la posibilidad de las PASO para dirimir las candidaturas y un agotamiento económico, que la eventualidad de créditos puede enlentecer, pero no revertir.
La estrategia de retirada del gobierno empieza por limitar el despliegue de Scioli con dos objetivos: que no se convierta en candidato “natural” y por lo tanto deje a Cristina en situación de “pato rengo”; y además poder imponerle condiciones, con una especie de maltrecha “teoría del cerco” al revés y a futuro. Imaginan, -como un posible escenario si hay que resignarse al ex - motonauta-, un gobierno Scioli rodeado y condicionado por un vice, un gobernador de la provincia de Buenos Aires y otros gobernadores que mantengan fidelidad, un fuerte bloque en diputados, funcionarios en cargos judiciales, imposición de ministros etc.
La largada de Randazzo, Domínguez, Rossi, Uribarri, A. Fernández et al, tiene este objetivo marketinero de mantener en la escena y con el título de “presidenciables” a referentes que el único mérito que tienen es no poseer poder propio y depender de la conducción de Cristina. El “tipo ideal” original de esta estrategia era Boudou, cuya carencia de poder y atributos propios tendía al absoluto, en relación inversamente proporcional a la acumulación de causas judiciales.  
En ese marco, la posibilidad de Randazzo como gobernador de la provincia de Buenos Aires, es una de las opciones. La más “audaz” es la concentración en un candidato que efectivamente compita con Scioli, como una muestra de que no todo el apoyo electoral que pueda tener el FPV-PJ pertenece a Scioli, aunque el riesgo es que se haga evidente que efectivamente es la mayoría, y que el cristinismo “puro” se acerque a la competencia con el FIT. Si se miran las encuestas hoy (descontando el porcentaje que tienen de “operaciones”), la intención de votos de aquellos que apoyan a la coalición oficial, aumenta de manera proporcional a la “sciolización” (es decir, a la des-kirchnerización) del candidato. Randazzo, saliendo a apretar primero a los trabajadores ferroviarios y después a pibes que hacen dibujos en los trenes. El problema es que cuánto más se desliza hacia allí, corre riesgo de chocarse en la “franja de Massa” (que comparte con Scioli) y para eso ya está el original. Los candidatos del cartaabiertismo, como Rossi o Uribarri, no mueven el amperímetro, lo que demuestra el default de la “batalla cultural”, esencialmente porque la “batalla material”, ya está perdida hace rato y por goleada, con la expropiación de todo el programa económico y político de la oposición de derecha por parte del gobierno, que se coronó en París con el “nacionalismo importado de pagadores seriales”.  
El interrogante que surge inmediatamente es si podrá el kirchnerismo mantener su corriente política fuera del poder y del gobierno o si se impondrá la misma lógica de hierro que siempre primó en el peronismo: aquella que pública y diplomáticamente se presenta como “el que gana conduce y el que pierde acompaña”, y que en la cruda arena de la política fáctica se traduce a: “al que gana se subordinan todos y el que pierde se jode”.
En la oposición, Massa encabeza las encuestas, aunque todavía no tiene definido el armado territorial y nacional, es decir referentes locales que hacen también a la capacidad de aglutinar votos, sobre todo en elecciones ejecutivas. El massismo aspira a que si “el zabeca de Tigre” no consigue sparring, la elección se “lea” y se arme la lista de ganadores de la “foto”, de acuerdo a los candidatos y no a la suma de las coaliciones. Pero queda un año, sin haber logrado “garrochismos” mayores, ni extensión nacional.
Macri tiene el mismo problema, pero con unos cuántos votos menos y la fauna del Faunen, también tiene que definir sus candidatos (Cobos se lanzó y el único que fue a verlo fue "Pino" Solanas) y tiene un problema nada más y nada menos que en la provincia de Buenos Aires, el tiempo pasa y no se resuelve. La traducción de la estrategia triunfante del UNEN en CABA el año pasado, no es mecánica a una elección nacional y ejecutiva. Además, están seriamente reñidos con la coherencia. Ante el acuerdo de París, el radical Sanz declaró “es una buena noticia, un gesto en el camino correcto, para que la Argentina retome la normalidad”; mientras que “Pino” Solanas en simultáneo afirmaba “está violando la constitución y el Código Civil que prohíbe negociar acuerdos que surjan de actos ilícitos”.
Dos datos políticos de todo el cambalache. Hasta ahora en las encuestas ninguno, ni el mejor ubicado, supera el 30% ¿fortalecerán las PASO a los ganadores o migrarán a una dispersión posterior de los votos? Y todas las alternativas posibles se deslizan hacia la derecha, con la excepción, haciendo mucha fuerza, por el cierto perfil que pretenden endosarle, de Binner, por su pertenencia eh... “socialista”.
Una arquitectura electoral no resuelve necesariamente las debilidades de un régimen que tiene su fundamento en las contradicciones sociales. Las tendencias al bonapartismo, que se manifiestan en el presidencialismo argentino, y en el “caudillismo” del peronismo (que muchas veces es partido y régimen), tienen sus raíces en las relaciones de fuerzas de las clases fundamentales. Por lo tanto el aporte histórico (si es que eso es posible) del mecanismo de las PASO a una armonización del régimen político, aún no ha pasado la prueba.

Kirchnerismo y clases (u otra clase de kirchnerismo)
Como afirmamos más arriba, el ajuste no se detiene por la posibilidad de algunos dólares de endeudamiento nuevo por el acuerdo de París, su continuidad fue la condición de posibilidad del mismo y es necesario para que se hagan efectivos los préstamos o inversiones.
En ese marco, la nueva base social de clases en la que el kirchnerismo pretende apoyarse para  administrar su retirada hacia el 2015 se reduce al gran empresariado, los bancos y la oligarquía (a los que les dio la devaluación y el ajuste), ahora el capital financiero internacional (con los que “normaliza”); y, por otro lado, a los sectores más pobres, a los que apuntaron las últimas limitadas medidas (aumento de las AUH, ley pro-patronal para el “blanqueo” etc.).
El resto, la gran masa de trabajadores sindicalizados son, bajo el prisma del frepasismo kirchnerista, parte de la clase media angurrienta, que ya tuvo demasiado y que es hora de que “redistribuya su riqueza”. La situación impone que a los poderosos no se le puede sacar, por lo tanto hasta acá llegó la redistribución de la riqueza, ahora empieza la redistrubución de la pobreza.
Pero la Argentina no es Venezuela (donde de todos modos el “modelo” tampoco está funcionando de maravillas) y se puede gobernar con los sindicatos, incluso sin los sindicatos, pero no contra los sindicatos. Y cuando hablamos de sindicatos, nos referimos a la clase obrera, no a la casta que usurpa sus organizaciones. Si pretenden imponer otra hegemonía deberán derrotar estratégicamente (como Menem, como Thatcher o Reagan) al movimiento obrero. Pese a los esfuerzos del fallecido Laclau, la hegemonía no puede articularse alrededor de un significante vacío a llenar por cualquier alianza. El movimiento obrero siempre fue un imponderable, un obstáculo epistemológico para el kirchnerismo, especialmente en su etapa cristinista. Por lo tanto, la “catástrofe” (si no viene en lo inmediato por el estallido de la economía), puede emerger "sorpresivamente" por el lado del movimiento obrero. Si hasta ahora no se desarrolla esa potencialidad es por el esfuerzo en la administración de la contención que hace la burocracia sindical. Pero cuando aparecen los 20N o los 10A, el kirchnerismo queda pedaleando en el aire, preguntando que pasó y ofuscándose con Moyano, por el desprecio de los obreros.

Las gestas que anuncia Gestamp y la izquierda radical
Sin embargo, la gesta de los despedidos de Gestamp, por lo que ya hizo (paralizó a varias terminales, obligó al gobernador y al jefe de ministros a reunirse de urgencia), es sintomática por lo que anuncia, más allá de su resultado en condiciones difíciles (que está en momentos decisivos).
En los intersticios y las grietas todavía abiertas de un régimen político que implosionó en el 2001, se recuperó “bonapartistamente”, es decir, sin recuperarse del todo; se desarrolló electoralmente el Frente de Izquierda en todo el país, con expresiones amplias en provincias como Mendoza o Salta, acompañando la experiencia política con el mismo. Y la suma de debilidades que todavía son las alternativas del fin de ciclo, le imponen la urgencia de salir a postularse también en ese terreno.
Pero también en los eslabones débiles de la cadena de contención de la burocracia sindical (dividida como nunca históricamente, un aporte involuntario del kirchnerismo a la izquierda radical), toma posiciones y “trincheras”, para el sindicalismo combativo y donde al inicio de la crisis surgen enérgicas resistencias (la nombrada Gestamp, la autopartista Valeo de Córdoba, que también llegó a paralizar a las terminales o la alimenticia Calsa en la zona sur del GBA, son solo ejemplos relevantes). Los dueños del país y sus representantes políticos, deberían ser conscientes que enfrentan en esta ocasión no a una izquierda reformista (como la desarrollada en los sesenta y setenta, incluyendo al "reformismo armado"), ni a las debilidades con las que llegó a los fines de ciclo alfonsinista o menemista (por razones diversas de relaciones de fuerzas “objetivas” y prácticas políticas propias), sino a una izquierda con la disposición al combate, bajo una perspectiva hegemónica, la ambición y los métodos para buscar hacerse del mando.

La infame y macartista solicitada de SMATA

En la tradición de su histórico Secretario General, el colaborador serial José Rodríguez, la conducción de uno de los gremios más afines al gobierno, saca esta solicitada contra trabajadores de su propio sindicato (los obreros de Gestamp), que están defendiendo sus puestos de trabajo. "Dios", "Nación", "Racionalidad" y llamado a la "Justicia" (mientras se critica a los legisladores de la izquierda que se solidarizan con los despedidos), en boca de estos patoteros serviciales de las multinacionales, no puede significar más que un llamado a la represión y a la legitimación del uso de la patota.


Ricardo Pignanelli (Sec. General de SMATA) y CFK

Pignanelli y Boudou

COMUNICADO DE PRENSA LOS LEGISLADORES DEL PTS EN EL FIT

Con la cobertura de firmas de algunas comisiones internas metalmecánicas, la directiva del Smata publica hoy una costosísima solicitada en la que increíblemente no exigen la inmediata reincorporación de los sesenta y nueve despedidos de la empresa Gestamp ni el cese de las más de quince mil suspensiones que sufren los trabajadores de la rama en todo el país, sino que, por el contrario, es un llamado abierto a que se utilice la represión estatal o a habilitar la violencia de las patotas para derrotar a sus afiliados que hoy luchan por sus derechos más elementales, como lo hacen los compañeros de la multinacional española Gestamp.

Esta solicitada, en vez de hacer blanco en las patronales -la mayoría extranjeras-, nos imputa a los legisladores de la izquierda la responsabilidad de la parálisis de algunas terminales automotrices, obviando que este fue uno de los sectores empresariales que durante toda la década "la hizo en pala", como más de una vez afirmó la presidenta Cristina Fernández, y hoy, una vez más, aspira a que sean los trabajadores los que paguen con sus empleos una baja de sus ventas.

Esta solicitada propatronal y macartista es publicada a pocas semanas del inicio de un juicio histórico contra tres directivos de la Ford acusados de haber facilitado datos para el secuestro de veinticuatro obreros de la automotriz en 1976 y permitido que los represores montaran un centro clandestino de detención dentro de la fábrica, en la localidad bonaerense de Pacheco. No nos extraña. En 2003 el histórico secretario general del Smata, José Rodríguez, fue expulsado de su puesto de vicepresidente en el Comité Ejecutivo de la Federación Internacional de los Trabajadores Metalúrgicos (Fitim) en Ginebra acusado de haber participado en la represión contra trabajadores en la Mercedes Benz argentina durante los años 70. Antes de la dictadura y en tiempos de la Triple A, denunció en una carta al entonces ministro de Justicia a la comisión interna independiente de la planta “prohijada por la subversión” y al paro de cuatro mil obreros como “típico acto de la guerrilla de la fábrica”. Según documentos del archivo de la Fitim, Rodríguez y el entonces ministro de Trabajo, Carlos Ruckauf, pidieron el despido de más de ciento quince obreros de la Mercedes Benz, entre ellos quince trabajadores que después del golpe militar fueron secuestrados y desaparecieron.

El Frente de Izquierda obtuvo más de 1.200.000 votos en octubre pasado. Fuimos elegidos al Congreso nacional, legislaturas provinciales y concejos deliberantes para fortalecer la lucha de los trabajadores y de la juventud, como dijimos en la campaña. Estuvimos, estamos y estaremos junto a los trabajadores que pelean por sus derechos y su libertad. Junto a madres de Plaza de Mayo, hijos de desaparecidos y nietos recuperados, organismos de derechos humanos y decenas de comisiones internas y centros de estudiantes nos hicimos presentes en la planta de Gestamp para solidarizarnos con los trabajadores y exigir su reincorporación. Y lo volveremos a hacer cuantas veces sea necesario.

Rechazamos todo tipo de represión contra los trabajadores que luchan. A instancias nuestras, diputados de nueve bloques del Congreso nacional manifestaron su preocupación por los despidos en Gestamp, y en la Legislatura Bonaerense se votó -por unanimidad- una declaración de preocupación y de rechazo a los despidos. Otros tantos legisladores nacionales y provinciales lo hicieron por las suspensiones masivas recibidas por los trabajadores de la autopartista Lear, suspensiones ilegales realizadas por esa patronal norteamericana con el aval del Smata.

Exigimos la reincorporación inmediata de los sesenta y nueve despedidos de Gestamp y el cese de las suspensiones. Ese es nuestro deber y no vamos a cesar en nuestra actividad de lucha solidaria con la causa de la clase obrera.

Hacemos responsables a las autoridades nacionales y provinciales de cualquier hecho de violencia contra los trabajadores y la izquierda y rechazamos la criminalización de la protesta.

Mariano Ferreyra: ¡presente!

Christian Castillo (diputado de la provincia de Buenos Aires), 
Nicolás del Caño (diputado nacional por Mendoza)
PTS/Frente de Izquierda

Contacto: 
Christian Castillo: (011) 15 5881 9565 | @chipicastillo |www.facebook.com/ChristianCastillo.PTS
Despacho en Legislatura bonaerense: (0221) 429 7100, internos 3521 y 3522
Nicolás del Caño: (011) 15 2309 1046 / (0261) 470 6345 | @NicolasDelCano |www.facebook.com/NicolasDelCano.PTS

domingo, 25 de mayo de 2014

El futuro llegó, hace rato (a propósito de Carta Abierta)


Fernando Rosso*
@RossoFer

-Sencillo y raro -dijo Dupin.
-Justamente. Pero tampoco es completamente eso. A decir verdad, todos estamos bastante confundidos, ya que la cosa es sencillísima y, sin embargo, nos deja perplejos.
La carta robada. Edgar Allan Poe

El asunto es demasiado evidente, pese a la perplejidad que parece apoderarse de los miembros del colectivo de intelectuales kirchneristas. La propuesta de Carta Abierta número 16 que ya circula de manera semi-pública en las redes sociales y lleva por título “Encrucijadas del futuro”, desnuda, en primer lugar, la funcionalidad de la crítica dentro de la estrategia oficial. Si Zola con su “J´acusse” disparado por el emblemático caso Dreyfus funda la tradición del intelectual comprometido que pone a la crítica denuncialista en el centro del enfrentamiento contra las injusticias de gobiernos o estados; el último documento y las declaraciones públicas reafirman una tradición -muy propia del progresismo argentino-, de domesticación de la crítica a los juegos mezquinos de la pequeña política. Si la crítica se realiza sobre los hechos consumados pierde su razón de ser y se convierte en adorno o maquillaje berreta, en compromiso servicial con el orden y el poder.
El kirchnerismo decidió que su estrategia es la retirada, y su táctica electoral la presentación de varios candidatos para competir en la interna del FPV-PJ. Si el objetivo es el sueño utópico de conquistar un candidato que pueda superar a Daniel Scioli o el de posicionar, -dentro de la nueva racionalidad política que imponen las PASO-, a varios referentes que luego terminarán bajándose a puestos menores (gobernaciones o bancas legislativas); es secundario para el caso que nos ocupa. La cuestión es que los cartaabiertistas salieron a la escena pública a revelar las aberraciones del sciolismo después de conocida esta decisión política (¿y por orden del oficialismo?) y a descubrir un hecho tan evidente, como que Daniel... es Scioli (como Mauricio… era Macri). El gobernador menemista que creció como figura bajo el cobijo de la coalición oficial, que fue “custodiado” por los referentes de La Cámpora -incorporados el PJ-, en la última reunión de Unidos y Organizados en La Matanza, que hasta ahora usufructuó el silencio cómplice de los “críticos”; se convirtió bajo el imperio de una táctica electoral en el eje del mal, en el depositario de todos los peligros y en la continuidad imposible. Hasta ayer nomás era un gobernador leal, merecedor solo de algunos susurros y comentarios elípticos en los estrechos muros de la Biblioteca Nacional. Ricardo Forster había afirmado que se ganó el derecho a participar de la interna y Eduardo Jozami, el más radical contra el gobernador de la provincia de Buenos Aires en la asamblea de Carta Abierta en la que se dio a conocer su oposición total a la candidatura de Scioli, decía hace un año: “no hablo de Scioli, ahora apoyamos el mismo candidato en la provincia de Buenos Aires”. El “mismo candidato” que apoyaban -Scioli y Jozami-,  era Martin Insaurralde, que estaba haciendo una campaña de claro tinte sciolista y por ende massista, y hoy coquetea con el ex intendente de Tigre con serio riesgo de “garrochazo”.
Encadenado dentro de una política general, el último documento de Carta Abierta y sus declaraciones públicas se evidencian como absolutamente funcionales a la derecha que engendró la propia coalición oficialista. Y en un mismo movimiento buscan dos objetivos: darle visibilidad política a la interna del PJ-FPV de la cual sólo puede salir beneficiado el nuevo demonio Scioli y salvar la discutible alma bella de los críticos, mediante el apoyo a un candidato que se le oponga, pero que tiene prácticamente nulas posibilidades de éxito. Con esto repiten un movimiento que llevaron adelante en los últimos 30 años: acompañar, como ala izquierda legitimadora, hasta las puertas o incluso hasta adentro mismo de la Casa Rosada a dirigentes conservadores, para luego romper a último momento o en las horas tempranas porque “se dan cuenta” de que efectivamente se hace realidad la crónica de una traición anunciada. El kircnerismo les brindó la apariencia de que esta vez no iba a ser así, que podían apostar al final feliz, por las medidas de pasivización que se vio obligado a tomar condicionado por la relación de fuerzas, la crisis y la convulsión social pos-2001, y favorecido por la devaluación duhaldista y el marco de la economía mundial. Pero ahora se encuentran otra vez en la encrucijada cuidadosamente construida, y espantados por los frankensteins que ellos mismos ayudaron a engendrar. Se borran los límites difusos entre la “inocencia” y el cinismo del tropezar mil veces con la misma piedra, o el resignarse conscientemente a su función de dudosa honorabilidad. Total el que sufre las consecuencias es “el otro” o los miles de otros para los que la “patria” es una realidad mucho más cruda que la comodidad del funcionariado estatal o el último refugio de la siempre democrática academia, desde donde ejercer la crítica sin mayores riesgos.
Y esto nos lleva a la segunda cuestión que hace al contenido del último documento de Carta Abierta. Involuntariamente saldan “por la negativa” dos debates, que en realidad es uno solo, y que giró en la última década en torno a si ciertas medidas que tomaba el gobierno eran producto de una voluntad política, de una firme decisión basada en el convencimiento de enfrentar a las corporaciones; o si por el contrario fueron sencillamente impuestas por las circunstancias con el único objetivo de restaurar el orden y la autoridad, que todo país “sciolistamente” normal merece. E íntimamente relacionado con esto, si para esta función se vio favorecido de un viento de cola de la economía mundial en general y la latinoamericana en particular o si fue el producto de una voluntad de cambio profundo de los condicionantes económicos y estructurales dependientes del país.  
La devaluación fue forzada, obligada, impuesta y la inflación, necesaria, sentencia el documento. “Cualquier análisis serio debe partir de reconocer que las perspectivas de la economía argentina se hacen gradualmente más inciertas como consecuencia de la incidencia de la crisis económico-financiera internacional, las restricciones de la demanda externa y, en particular, las expectativas de un crecimiento limitado  del Brasil, nuestro principal socio comercial (…)”.
La situación llevó a devaluar la moneda. Como aquella trágica crisis que “causó dos nuevas muertes”, la situación llevó a tomar una medida que causó de un plumazo cientos de miles de nuevos pobres. No hay culpables o responsables, el gobierno no tiene nada que ver, fue la dictadura de la situación.
Se describen  también en el documento las carencias estructurales de la economía argentina, la extranjerización y el control del aparato productivo por agentes empresarios con limitada disposición a invertir y escaso interés por fortalecer un proceso de desarrollo tecnológico autónomo. Pero nadie reclame por esto al kirchnerismo, hay que golpearle las puertas a la situación.
Y el dilema no lleva a la exigencia de tomar medidas inmediatas que vayan en el sentido de afectar estos intereses poderosos y a beneficiar a las mayorías populares (expropiar las cerealeras, nacionalizar la banca o las empresas se servicios públicos, aplicar el control obrero, expropiar a la angurrienta oligarquía, imponer impuestos progresivos, estatizar realmente los recursos naturales). Eso no es posible porque la situación lleva, obliga, fuerza, impone, limita. Lo único que la soberana situación permite, autoriza, aprueba es… abrir un debate, sobre una abstracción tan grande como “la centralidad del Estado -incluyendo su involucramiento productivo- para un proyecto de desarrollo nacional que al mismo tiempo concentre el máximo de los atributos en cuanto a ampliación de derechos, distribución de la renta, nuevos planteos de incorporación social y medidas auto protectoras del vivir común”. ¿Dónde está el límite de los atributos máximos? ¿Cuál es la profundidad del involucramiento en el terreno productivo? ¿Cuál es la frontera de la ampliación de derechos? ¿Cuáles son las medidas concretas protectoras del vivir común? Lógicamente no se definen, no se especifican, se dejan al arbitrio de lo tácito, justamente porque los límites son los que impone, obliga, fuerza, la situación -reina y señora-, que ya sabemos adónde te lleva: a la devaluación, al ajuste y a la necesaria inflación. Y más aún, tenemos que estar agradecidos de que el gobierno mantuvo el control de la coyuntura aplicando medidas que por supuesto no deseaba, pero debía llevar adelante porque sino “perdería el control de la coyuntura, en un escenario de fuerte presión de las demandas salariales, creciente alza de los precios internos y de la cotización del dólar. En ese contexto, el gobierno de Cristina Kirchner  se vería obligado a transitar un sendero de ajustes sucesivos y recurrir sin condiciones al crédito internacional (…)”. La crítica servicial no solo justifica los ajustes actuales, sino que aterroriza y justifica otros posibles y probables ajustes peores, y no duda en afirmar que su gobierno no se resistirá en lo más mínimo a llevarlos adelante, simplemente porque se vería obligado. ¿Acaso Menem no se vio obligado? Con esta lógica que bordea el absurdo, la diferencia entre los distintos modelos de ajustadores se reduce a matices casi psicológicos, entre aquellos que disfrutan y gozan del ajuste y los que lo hacen por obligación. Pero como el hambre que viene comiendo, el deseo de ajustar viene, nomás ajustando.
Otras perlas del documento merecen mención, como el horror ante el discurso y política de seguridad y guerra contra el delito de Scioli, mientras aceptan la práctica de Berni que iguala manifestantes que cortan calles a delincuentes que no merecen ni el beneficio de la duda. O el obstáculo epistemológico, similar al del prefecto de París del que se ríe el Dupin de Poe, que los lleva a ni registrar lo que se mostró delante de sus narices como un hecho más evidente que la carta robada: la intervención del movimiento obrero en el paro del 10 de abril.
La conclusión es que el gobierno no solo ahora, sino siempre, fue un simple ejecutor de las medidas que imponía la situación y cuando obligado por unas circunstancias y favorecido por otras otorgó determinadas concesiones, lo hizo aprovechando los vientos favorables de la situación económico-financiera internacional, las expansión de la demanda externa y, en particular, las expectativas de un crecimiento no limitado del Brasil, nuestro principal socio comercial.
Es decir, el reconocimiento actual del viento de frente, es una confesión del usufructo del anterior viento de cola.
No es el futuro el que está en la encrucijada, es el pasado que impone un balance, donde la única verdad de esta realidad es que Carta Abierta fue el ala  progre funcional que acompañó e hizo su aporte crítico al nacimiento y desarrollo del sciolismo. Y avaló con la construcción de un discurso legitimador, la adaptación a las condiciones de la dictadura de “la situación”.
El futuro llegó, hace rato… y  “quizá lo que los induce a error sea precisamente la sencillez del asunto (…) Quizá el misterio es un poco demasiado sencillo -dijo Dupin (…) Un poco demasiado evidente”.
Mayo 2014

*Partido de los Trabajadores Socialistas www.pts.org.ar / Redacción Revista “Ideas de Izquierda” http://ideasdeizquierda.org/

martes, 20 de mayo de 2014

El kirchnerismo y sus “hombres de confianza”

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Foto extraída del twiter del (ejem...) filósofo, Dante Palma

Fernando Rosso

@RossoFer

En la provincia de Mendoza existe un dicho popular -por lo menos en los ámbitos politizados-, que afirma que “si se rasca mucho a un radical, te sale un ganso”. Esto quiere decir que todo referente o dirigente radical esconde en su esencia, los valores y las ideas políticas del conservador y jurásico Partido Demócrata. El resto, la imagen de la superficie, es pura simulación para las campañas electorales.
El mismo aforismo podría aplicarse al kirchnerismo (y a gran parte de la casta política argentina), hay que tener cuidado con rascar mucho a un kirchnerista, porque lo más probable es que emerja un duhaldista o un menemista y hasta un “ruckaufista”.
Cierto kirchnerismo que venía de capa caída porque parecía no quedarle otro destino que la resignación de aceptar a Scioli como única continuidad posible, muestra un tímido entusiasmo porque comienzan a lanzarse “alternativas” de posibles competidores que despiertan la ilusión de desbancar al gobernador bonaerense en la interna del FPV-PJ. 
Entre ellos está Florencio Randazzo, que fue Jefe de Gabinete durante la gobernación de Eduardo Duhalde y luego fue funcionario de la provincia de Buenos Aires durante el gobierno de Felipe Solá. Recientemente su padrino político (Duhalde) que está militando por la unidad de Scioli y Massa, dijo que mantiene contactos con Randazzo, porque “sabe de sus convicciones”.
Sin embargo, la novedad más reciente fue el lanzamiento casi formal de Julián Domínguez, para postularse entre los presidenciables de la coalición oficialista. Domínguez, actual presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, puso en marcha días pasados en Mar del Plata, al Grupo San Martín (GSM), al que definió como “una construcción colectiva que aportará ideas para continuar el proyecto nacional”. La crónica periodística dice que del acto participaron unos 2 mil militantes y dirigentes, entre los que se contaron Diego Bossio, María Eugenia Bielsa, legisladores nacionales y provinciales, intendentes, empresarios, y referentes de movimientos sociales, del mundo académico y de la cultura. Entre otros, integran el GSM el juez federal Carlos Rozanski; el abogado constitucionalista Eduardo Barcesat; el vicepresidente del Banco Nación, Alejandro Acerbo; el decano de la Facultad de Ingeniería de la UNLP, Marcos Actis; el cantautor Ignacio Copani; la secretaria de Género de la CTA, Estela Díaz. 
La nota casi de color (opaco) la dio la presencia del (ejem…) filósofo Dante Palma, actual panelista de 678, quién compite con Orlando Barone por el protagónico del papel más patético en el moderno diario de Yrigoyen versión siglo XXI; y de Carlos Kunkel, uno de los autores de la recientemente fallida “ley antipiquetes”. 
Rasquemos un poco (no tanto) en la trayectoria de Julián Domínguez, la nueva esperanza blanca de cierto progresismo para competir con la “derecha” de Scioli. Algo así como un mal menor, dentro de otro mal menor.
En octubre de 1999, la Alianza ganaba las elecciones a nivel nacional y encumbraba al inefable Fernando De la Rua en la presidencia. La provincia de Buenos Aires, sin embargo, quedaba en manos del peronismo: Carlos Ruckauf y Felipe Solá, eran elegidos gobernador y vice. Poco antes de asumir y en el mismo acto en el que confirmaba que Aldo Rico sería su ministro de Seguridad y Raúl Othacehé ocuparía el Ministerio de la Gobernación; Ruckauf anunciaba que Julián Domínguez, su “hombre de confianza”, se haría cargo de la cartera de Obras Públicas (http://bit.ly/1mQhpqJ). La relación entre ambos venía desde mediados de los años 90, cuando trabajaron juntos en el Ministerio del Interior, bajo el gobierno de Menem.
En la campaña electoral para la gobernación, Ruckauf se había hecho famoso y pasó a la historia por sus propuestas para la llamada inseguridad, que dejarían a Massa y sus cámaras callejeras casi como un inofensivo garantista. “A los delincuentes hay que meterles bala (…) no hay que tener piedad (…) al policía que mata a un delincuente hay que condecorarlo, no procesarlo (…) al que delinque hay que darle por la cabeza, (…) la bala que mata a un ladrón es la bala de la sociedad”, había afirmado “el Hombre que rie”, como lo calificó en su libro sobre la biografía  de Ruckauf el periodista Hernán López Echague.
Yendo un poco más atrás en la historia de Ruckauf, la periodista alemana Gabriela Weber, quien investigó la desaparición de obreros y delegados en la planta de Mercedes Benz de Cañuelas y la complicidad del gremio SMATA, la dirección de la empresa y el entonces Ministro de Trabajo, Carlos Ruckauf, confirmó que éste había solicitado "la eliminación de los subversivos de la fábrica", cuando ocupaba esa cartera en 1975 bajo el gobierno de Isabel Perón.
El martes 5 de septiembre del 2000, el diario Hoy de La Plata, publica que su página ocho un artículo titulado “Domínguez salió en defensa de Ruckauf por las críticas vertidas desde la Nación” (http://bit.ly/RRwsVn) donde se informaba que esté funcionario que siempre estaba en la primera fila en la defensa de Ruckauf, protestaba porque se pretendía minar la confianza entre el presidente (De la Rúa) y el gobernador, que eran… “hombres de confianza”.
A comienzos de enero del 2002, Ruckauf renunciaba a la gobernación de Buenos Aires, en medio de crisis, protestas, atrasos en los pagos a los trabajadores estatales y patacones; y asumía Felipe Solá. El diario Clarín informaba que “Julián Domínguez, estrecho colaborador de Ruckauf, permanecería en Obras Públicas” (http://clar.in/1mRZpft). 
Su ascenso siguió en 2002 cuando asumió Eduardo Duhalde como presidente (Ruckauf fue canciller) y él obtuvo el cargo de vicejefe de Gabinete. En 2003, trabajó junto a José Pampuro en el Ministerio de Defensa.
Dentro de lo que ya es todo un prontuario más que un currículum vitae, tiene en su haber, lo que suponemos que a esta altura serán solo “delitos menores” para cualquier desmoralizado progresista K. Fue uno de los jefes de campaña de “Chiche” Duhalde cuando en 2005 enfrentó a Cristina en las elecciones legislativas. Y en 2009, luego de la derrota y la capitulación del gobierno frente a nada más y nada menos que la mismísima oligarquía, asumió la dirección del flamante Ministerio de Agricultura, con la presencia en pleno de la Mesa de Enlace de las patronales agrarias. No oculta su simpatía con “el campo”, especialmente y sobre todo, con sus dueños.
El hilo negro de toda esta trama que va desde la actuación de Rukcauf en los años previos a la dictadura, el manodurismo, hasta la ley antipiquetes de Kunkel y que tienen su punto de encuentro en el apoyo a Julián Domínguez, fue “teorizado” filosóficamente por el (ejem…) filósofo Dante Palma, cuando todavía no era famoso y antes de pasarse con “armas y bagajes” al progresismo nacional. En un artículo del portal “La Política Online” afirmaba: “En ocasión del conflicto por los despidos en Kraft, firmado por diversas agrupaciones de izquierda, aparecieron una serie de carteles en varias dependencias de la Universidad de Buenos Aires afirmando “Viva la huelga” (…) La confluencia (de las supuestas izquierdas y derechas NdR) no debe sorprender puesto que, una vez más, ambos sectores se benefician con la hipótesis del caos” (sic). Y en esta imperdible pieza de la filosofía política nacional, agregaba ya un poco más verborrágico y casi macrista “Por otro lado, ¿es posible que el pensamiento progresista y de izquierda tenga un desprecio tan profundo por el espacio público? Más específicamente: ¿es posible que no haya clases en el Buenos Aires porque 12 chicos fueron castigados por irse sin permiso o que se tomen las facultades en apoyo a la huelga de Kraft? ¿Los cientos de miles de personas que viajan en el subte todos los días pueden ser rehenes de la interna gremial?”.Finalmente remataba con una conclusión de alto nivel y de claro tinte kunkeliano: “¿Puede ser que 20 tarados se arroguen el derecho de apropiarse de una avenida, un puente o cualquier espacio perteneciente a todos, por cualquier razón?” (http://bit.ly/1lCSHG0). Hay que confesar que acá no hubo que rascar mucho para que salga el ganso, en el amplio sentido del término.
Las infelices coincidencias entre los participantes del Grupo San Martín de apoyo a Julián Domínguez no son producto de la casualidad, simplemente son... hombres de confianza.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Menemismo crepuscular en "the Scioli moment" (un homenaje a los 25 años)



En este día del aniversario de las Bodas de Plata del primer triunfo de Menem, aquel 14 de mayo de 1989, estuvimos hurgando con el amigo Juan Dal Maso en los archivos digitales de la Revista UNIDOS. Una publicación peronista de los años 80s., primero dirigida por Carlos “Chacho” Álvarez y después por Mario Wainfeld; en la que participaban entre otros, Arturo Armada, Nicolás Casullo, Claudio Lozano, Alcira Argumedo y muchos otros (incluso hasta Felipe Solá). 
Después de la crisis y la bruma del 2001, la sobreproducción de relato, los derechos humanos, el setentismo, Cámpora, el gobierno “montonero”; y la condena absoluta y unánime “a los 90s”, parece que “izquierdistas, progresistas, nacionales y populares”, somos todos.

Y justo en momentos en que el kirchnerismo, sus intelectuales y escribas se proponen entregarle el poder en la transición a Scioli, con el “rudo” Ranzdazzo, los zonceras de Anibal Fernández, el sojerismo de Julián Domínguez y el “federalismo” de Uribarri; haciendo el circo de la interna; es bueno recordar la lógica que los “nacionales y populares” tuvieron antes y después del triunfo de Menem. Hoy, como ayer, dicen (y si no lo dicen, lo piensan), Scioli será el “mal menor”, que como es obvio, siempre es el camino más rápido al mal mayor. O sea que repiten la "fe" (ver abajo) en el dogma de la resignación...y eso 25 años después!
Posteamos algunos extractos de artículos de Mario W., el cronista semanal de Kirchnerismo (poco) crítico, y una perlita del encuestador oficial, el camarrrada althuseriano-peronista, Artemio López 
(De la revista también participaba la “conciencia crítica” de Horacio González, de quien nos ocuparemos en otra ocasión)


En un artículo titulado, "Entre el riesgo y la esperanza" de poco más de un mes antes del triunfo de Menem, en el número 20, de abril de 1989, Mario Wainfeld decía (las negritas son nuestras):

Sin opciones, ante la estolidez del radicalismo, parece deseable y posible que el peronismo gane las elecciones. Aprobó sus "exámenes" democráticos. Procesó la interna más participativa y transparente habida en la Argentina desde 1983. Ventiló su conflicto interno en forma pacífica y democrática insospechada para muchos. Ungió al candidato más popular de los que hoy se postulan. Claro que esa victoria fue un shock y una derrota para la línea que más había hecho por la transparencia y participación en la interna y por la discusión dentro del peronismo.
Con contradicciones, con una pobre campaña, este peronismo que ungió limpiamente a un candidato democrático y popular es más que sus reales alternativas existentes, básicamente por ser el opositor dentro del bipartidismo. Es "el otro" que se opone al mal gobierno. Debe ganar –por lo menos– como castigo a la desastrosa gestión radical. Es el portavoz de la esperanza de los excluidos por la actual democracia de pasillo.
Las masas que votarán a Menem lo harán esperanzadas en las promesas de justicia social, revolución productiva, salariazo. El voto al peronismo no será un cheque en blanco sino un aval que pronto puede volverse boomerang electoral como ocurrió con el voto alfonsinista después del '83.
La victoria radical sería leída como ratificación de su desastrosa gestión; espaldarazo a Sourrouille, a Terragno, hasta a Reinaldo o Mazzorín. El voto peronista no se traduciría como impunidad de la mala gestión porque no lo fue la del actual peronismo. Al menos si se la compara con la del radicalismo.
El actual peronismo no es (ni de lejos) el que muchos soñamos y empujamos para conseguir. Pero lo que es le basta para ser mejor propuesta que la UCR.
Reconocerse minoritario no implica arriar banderas o abandonar el debate interno. Menem tiene la legitimidad y "los cavallos" el prestigio pero –si uno está en lo cierto y no hay ajuste popular– los prestigiosos economistas se deteriorarán cuando empiecen a gobernar y la legitimidad de Menem se verá en entredicho si su gobierno no satisface demandas populares. Lo que potencia a los sectores críticos del peronismo (p. ej. ubaldinismo, "25", Busti, Brunati, el MRP de Abdala–Alvarez) no es su posicionamiento actual sino la tozudez de la realidad que no permitirá ratificación popular del ajuste por derecha.
Los sectores más críticos del peronismo (sean sectores políticos, sean ubaldinismo y los "25") tienen ante sí la misión de no ser ni la JP del 73 que dijo a todo que "no" ni la Cordi de los 80 que dijo a todo que "sí". Su deber será apuntalar a su gobierno en la búsqueda de los aciertos pero también señalar errores, proponer alternativas, criticar, exigir cambios o hasta oponérsele si fuera menester. Es muy peliagudo ser oficialista y crítico a la vez sobre todo si (como sucederá en mayor o menor medida con todos los sectores del peronismo) se comparten espacios institucionales de poder. Se estará siempre entre la tentación del apoltronamiento y el riesgo de la ruptura. Difícil equilibrio será el de combinar el acceso y la permanencia en espacios institucionales (amados por la Cordi y desdeñados por la JP setentista) con la construcción de instancias que no dependan sólo de esos espacios y que mantengan vivos objetivos que trasciendan la construcción misma.
Ya dije, esos sectores cuentan (contamos) con un aliado invalorable: la obstinada realidad que cierra el camino del consenso a toda propuesta dependiente o injusta.Para acompañar a ese aliado tendrán que paliar déficits que no le son exclusivos, pues conciernen al peronismo todo y aún al famoso "campo popular": su dificultad para articular con compañeros afines y su falta de propuesta.
Acaso viole una convención del género si refiero al lector cuantas vueltas tuve que darle a esta nota. Hay momentos en que el privilegio y el placer de escribir se vuelven carga. Sucede cuando las incógnitas golean a las seguridades. Siempre hay algo de omnipotencia en quien escribe. Siempre hay alguna fe en lo que se dice. Cuando faltan, la escritura deviene tarea engorrosa, sufrida.


Un año después, en el número 21 de mayo de 1990, en un artículo titulado "Ni vergüenza de haber sido ni el dolor de ya no ser", el mismo Wainfeld cambiaba el tono y la forma de su resignación (las negritas son nuestras):

"Es distinto advertir que la Argentina estaba en julio del '89 frisando la desintegración que aceptar que la única solución era entregar (sin contraprestación ni control) el manejo de poder estatal a los responsables principales de esa desintegración. Es sensato detectar la existencia (y la hegemonía) de los grandes grupos económicos cuyos intereses son difíciles de contrariar. Pero registrar la existencia de tales intereses no puede implicar (como implicó) aceptar y endiosar sus tradiciones comportamientos antisociales, su voluntad especulativa, su desaprensión a la hora de pagar impuestos.
Es distinto el pragmatismo de saber que los peces grandes se comen a los chicos del cinismo de confiar a los peces grandes la salud, la educación y vivienda de los peces chicos (que los debe tener muy sin cuidado).
Es distinto sopesar la debilidad con que se asume el gobierno (consecuencia de una serie de desdichas históricas) que definir esa debilidad –tan luego– como el fin de la historia, la culminación deseable de la saga peronista. Eso y no otra cosa dijeron Menem y acólitos de la alianza con el liberalismo. No que fuera una debilidad contingente y forzada, una tabla de salvación transitoria. La definieron como un modelo magnífico; en su nombre rompieron alianzas, violaron promesas y cedieron graciosamente buena parte del poder que habían obtenido merced al voto.
No se trata ya que se acometió el ajuste. Se acometió con el programa (y la sensibilidad) de los otros (ajuste insensible! NdR). Por eso se pudo concebir y aprobar en días las leyes de Emergencia económica y de Reforma del estado y no se pudo aún hoy diseñar algún razonable plan de ayuda social. Se adujo sinceridad al reconocer a "los poderes reales". No se reconocieron todos (ya volveré sobre esto); apenas los del establishment.
Aún aceptando que debía asumirse un nuevo modelo económico (es demasiado aceptar) es innegable que tamaña decisión debía acompañarse con varias discusiones que fueron omitidas o silenciadas metódicamente: cómo se repartían los costos del ajuste; cuánto pagarían los que más tienen (en poder, en bienes y en responsabilidades de la generación de la crisis); qué políticas sociales harían más tolerable la etapa para los más sumergidos. Era necesario que el achicamiento del déficit fiscal no agravara injusticias preexistentes (y no sólo de este último factor); que la política tributaria fuese más equitativa que la vigente e impusiera mayor esfuerzo a los grandes contribuyentes. Nada de eso (pre) ocupa a buena parte de los integrantes de nuestro gobierno. Nada conmueven a los liberales de primera hora o a los conversos la justicia impositiva o el gasto social. Ni su mente ni su libido se estremecen con la justicia social.
Alertamos por años sobre el riesgo de una concertación en la que confluyeran en paridad trabajadores y empresarios; pecamos de pasmosa ingenuidad. No hubo –tan siquiera– esa pulseada despareja. El peronismo otorgó pleno poder a Bunge y Born mientras comisionaba a sus mejores hombres (Triaca–Barrionuevo) para desguazar la CGT. Le salió mal, claro, pero eso tiene que ver con la capacidad resistente del "otro peronismo"... 
(…) Reformar el estado es adecuarlo a nuevas funciones, a cuyo efecto despedir a los empleados cercanos a jubilarse y congelar las respectivas vacantes es tan funcional como despedir a los pelirrojos o a los hinchas de San Lorenzo (aunque en ambos casos serían menos). Ese criterio es ominosamente economicista: sólo pondera el costo salarial y omite todo análisis funcional. (¿despidos criteriosos? NdR)

Y un simpático y ejem...¿inocente? Artemio López, junto al bueno (para cualquier negocio) de Claudio Lozano, en un artículo titulado "Turco que me hiciste mal y sin embargo te quiero", luego de que Menem ganara la interna, en el número 19, de octubre de 1988 pedían "tiernamente": 
"El compañero Carlos Menem, quien para el imaginario político de una indiscutible mayoría del pueblo peronista, pudo colocarse POR FUERA de esa política evidente, tiene ahora abierta la posibilidad de transformarse en referencia central de una nueva práctica política (Pssss NdR), capaz de construir otro poder en nuestra sociedad. El poder hoy ausente de quienes en medio de esta ilusión política, cada día más evidente, no han sido ni son sino un detalle".


domingo, 11 de mayo de 2014

Congreso del PJ: Perón, la juventud y La Cámpora

                                                    Más de 900 representantes de todo el país debatieron la nueva  cúpula del PJ nacional, en medio de tensas negociaciones entre  distintos sectores del peronismo oficialista y opositor.

Fernando Rosso
@RossoFer

Casi promediaban los años setenta, cuando en un reportaje periodístico, el General Juan Domingo Perón explicaba “(…) y los muchachos son los que han de realizar, no el trasvasamiento generacional de un partido político, que no tiene ninguna importancia. (sino) El trasvasamiento generacional de la Nación Argentina”. Antes había relatado un diálogo que tuvo con representantes de la juventud del Movimiento Peronista: “Ustedes están en el partido político peronista, partido político que ya, a la medida de ustedes no les va a servir (…) a la juventud hay que tenerla aparte y no contaminarla”. Y terminaba con una de sus típicas anécdotas, reales o inventadas, -en todo caso siempre verosímiles- y que llevaban implícito un mensaje político, bajo la forma de una advertencia: “la juventud se ha exacerbado un poco, por eso que decía Chou En Lai, la juventud es maravillosa pero no hay que decírselo. Dios me libre si se lo decimos todos los días”. (Reportaje de TV realizado a Juan Perón el 3 de septiembre de 1973, por los periodistas Roberto Maidana, Jacobo Timerman y Sergio Villarroel http://bit.ly/1fWWHof)
La Cámpora se incorporó de lleno a los órganos de conducción del Partido Justicialista. Se quedó con la vicepresidencia cuarta, en manos del diputado Eduardo "Wado" De Pedro, además de siete secretarías: Ottavis (General), Mayra Mendoza (Mujer), Luz Alonso (Juventud), Juan Cabandié (Derechos Humanos), Gervasio Bozzano (Adoctrinamiento), Santiago Carreras (Prensa) y Mariano Sánchez (Inclusión). Sumando dos cargos más, que quedaron en manos de personas afines, La Cámpora se quedó con 9 de las 37 secretarías de la conducción nacional del PJ.
¿Triunfo de un trasvasamiento generacional versión siglo XXI o consumación final de la pejotización de la agrupación juvenil? Es decir, una transfiguración que significa lisa y llanamente su muerte.
"La Cámpora ya no existe más, llamanos la juventud”, afirmó exultante a la salida del congreso José Ottavis, diputado bonaerense, y uno de los integrantes de la agrupación kirchnerista. No es casualidad que el más entusiasmado en salir a certificar públicamente la defunción de La Cámpora, haya sido quien junto con Mayra Mendoza -hoy flamante secretaria de la Mujer-, fuera de los llamados “impuros” entre los camporistas. “José empezó a militar con nosotros en el duhaldismo a mediados de los años noventa (…) Comenzó haciendo pintadas en las internas que jugaba Fernando “El Pato” Galmarini (suegro de …ejem, Sergio Massa NdR) referente de la Liga Federal del PJ bonaerense. Igual que nosotros, se alineaba con Galmarini, que en los noventa respondería alternativamente a Menem y a Duhalde – recuerda Daniel Barboza, quien por entonces era un joven peronista y que hoy sigue integrando el PJ bonaerense”. (Laura Di Marco, “La Cámpora”, Sudarmericana 2012). Mayra Mendoza, provenía del otro tronco de la llamada “vieja política”, comenzó a militar en el radicalismo de Quilmes, junto a las hijas de Leopoldo Moreau, hasta que dio el salto al kirchnerismo. En sus respectivas biografías públicas ambos “olvidaron”, hasta ahora, esos tramos de su itinerario político. Evidentemente nunca los había aquejado el mal borgeano de Funes (el memorioso), condenado a la cárcel de su memoria infalible y terrorífica. Ahora, encumbrados en la cima del partido peronista podrán hacer justicia y restaurar aquellos “días de perro” y de servicios a los barones rosqueros de la Mazorca bonaerense, ya sea en su versión peronista o boina blanca. Años negros, de derrota, reinado de la cultura individualista, cuando el sector sano de la juventud resistía bajo alguna forma de militancia social, política o cultural; y cuando aquellos que en el conurbano tenían la audacia de acercarse a “colaborar” en el radicalismo o el peronismo, era porque ya le habían dado temprana forma al clásico espíritu del trepador.
La biografías que habría que empezar a olvidar son las de los presuntamente “puros”, entre ellos “Wado” de Pedro, Mariano Recalde, Julián Álvarez, el fallecido Ivan Heyn o “Patucho” Álvarez, varios que en el año 1999 estuvieron entre los organizadores del llamado “Movimiento 501”. “Anarquistas cibernéticos, mayoritariamente estudiantes universitarios que comenzaron a militar en listas llamadas independientes. Rebeldes ¿con causa? Ellos se autodenominan colectivo 501. Y organizaron para hoy un viaje en tren, con la intención de estar fuera de la Capital Federal y no votar”. (“Algunos se fueron lejos para no votar, Clarín 24/10/99 http://clar.in/1jdNyT4). Los partidos políticos son una mala palabra para ellos, afirmaba la crónica del momento sobre estos jóvenes que aceptaron imprudentemente el mote de “neo-anarquistas” (con perdón de Radowitzky). El nacido en cuna estalinista y ex alumno del Nacional Buenos Aires que comenzó hace tiempo a comerse la “s” para ser aceptado en el mundo peronista, Andrés “Cuervo” Larroque, junto a Juan Cabandié y Axel Kicillof completaban la lista de los referentes de la agrupación juvenil, que tiene escasa trayectoria de lucha y abundancia en cargos públicos en la década ganada. Si en términos gramscianos, algo tuvo de “revolución pasiva” el kirchnerismo; los representantes de esta vertiente de “La Cámpora” son el modelo del “trasnformismo”, o traducido al lenguaje político argentino: del “transfuguismo”.
La estrategia de mansa subordinación ya había sido adelantada en las elecciones del PJ de la Capital, donde una lista única de La Cámpora junto a reconocidos “pibes para la liberación”, como Victor Santamaría y Andrés Rodríguez de UPCN, se había quedado con los puestos de conducción. 
La “Fuerza Propia”, como llamó a su reciente libro la periodista Sandra Russo, mutó en hipoteca ajena al servicio de la reconstrucción del “pejotismo” y sobre todo de quien aparece con las mayores chances de imponerse en la interna y pelear el triunfo peronista en 2015, el nuevo comandante: Daniel Osvaldo Scioli, y detrás suyo los gobernadores de las provincias feudales, los “barones” de Buenos Aires y la eterna burocracia sindical. 
La reconstrucción de un menemismo + asignación universal y relato de derechos humanos (haciendo abstracción de la inflación que liquida la primera y Milani al segundo).
"Hoy parece que el PJ abarca todo, pero hay que ver si los pibes se sienten tan representados", afirmó Máximo Kirchner, cuando “rompió el silencio” y fue tan aburrido como cuando lo mantenía. Y sí, después del Congreso del PJ, habrá que ver si los pibes se sienten tan representados.
La involución desde las 60 mil personas que en abril del 2012 reunieron los Unidos y Organizados en Vélez, a las poco menos de 10 mil que días pasados se juntaron en La Matanza, refleja más o menos proporcionalemente la decadencia del kirchnerismo “puro” y su subordinación mayor al peronismo tradicional.
“A menudo hemos observado cómo jóvenes entusiastas, inclinando la cabeza, se convierten en oportunistas; cómo ultraizquierdistas desengañados pasan, en corto tiempo, a ser burócratas conservadores, así como personas que están “por fuera de la ley” (incluso a 501 km. de “la ley” NdR) se transforman en excelentes gendarmes. (León Trotsky, Julio 1938 http://bit.ly/1l88897 ).
La Cámpora realizó el último movimiento en el largo proceso de restauración que llevó adelante el kirchnerismo; con este paso sale del medio una tramposa mediación política que pretendió expropiar y bastardear banderas históricas de luchas, tradiciones y combates caros a los sentimientos de una parte de la juventud que en la Argentina pos-neoliberal y pos-2001 buscó un lugar donde depositar sus esperanzas. Y todo fue al servicio de la trama acomodaticia de sus ya no tan jóvenes dirigentes, junto a los restos de un viejo peronismo sin principios, ni escrúpulos. 
Los consejos de conducción al servicio del orden que daba Perón, indicaban que es lo que no había que hacer, si se pretendía evitar el derrumbe político inmediato de la juventud. Tampoco sirvió la receta, unos meses después expulsaba violentamente a los “imberbes” de la plaza. El kirchnerismo opta por el camino menos heroico, aunque con las mismas consecuencias (“todo el poder al peronismo conservador"), el de la deshonrosa fundación de los UyC (“Unidos y Contaminados”).
Si el “Tío” fue el presidente que no fue; La Cámpora y su inventada aura de un setentismo de bajas calorías, que confirmando la teoría de Balglini aumentaba exponencialmente su moderación a medida que se acomodaba en el poder; se convirtió siguiendo la tradición, en la juventud que no fue. 
En síntesis: La Cámpora ya fue. Paso a la juventud.

lunes, 5 de mayo de 2014

La plasticidad imprudente del kirchnerismo “crítico”




Fernando Rosso
@RossoFer

La folklorización del agrupamiento intelectual autodenominado Carta Abierta, en esta fase de retirada y decadencia del kirchnerismo, lleva quizá a que no se le preste la debida atención a los debates que semanalmente llevan adelante en el ámbito de la Biblioteca Nacional, donde realizan sus asambleas de las cuales luego se suben los videos a la web. La intervención del sociólogo y ensayista Horacio González, quién es además director de la Biblioteca, en la reunión realizada el sábado 26 de abril pasado fue verdaderamente reveladora de las paradojas que atraviesa el kirchnerismo “crítico”. 
“Acompañamos al kirchnerismo, festejamos al kirchnerismo, somos kirchneristas”, sentenció de entrada González y arrancó el aplauso espontáneo de los participantes. 
Sin embargo, a renglón seguido afirmó: “días pasados, un conjunto de diputados que como nosotros se dicen kirchneristas y lo son sin duda, porque una buena parte de la identidad es lo que nos atribuimos ser y no solo lo que nos adjudican, presentó un proyecto para controlar manifestaciones en la vía pública, ese proyecto fue rápidamente retirado porque era inviable desde el punto de vista de esos límites que a veces parecen invisibles y difusos para definir qué es o qué no es kirchnerista. No parecía ser un proyecto kirchnerista”. Y finalmente remató: “en buena hora que ese proyecto se haya retirado, porque hubiese rebajado nuestro modo de ser kirchneristas”. La conclusión desató un segundo aplauso, esta vez un poco más ecléctico y hasta razonadamente culpable.
Se refería al proyecto presentado por los diputados Juan Manuel Pedrini, Carlos Kunkel y Diana Conti, y respondía al pedido de “reglamentar los piquetes” que hizo la misma presidenta en el discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional en marzo pasado. Para mayor desgracia del progresismo o del kirchnerismo “puro”, en lo central del articulado, el proyecto era casi calcado del Decreto Supremo 1806 que promulgara la dictadura de Pinochet en Chile en 1983. A los pocos días de que se hiciera público, tuvo que ser virtualmente retirado o cajoneado porque recibió el rechazo de un amplio espectro de organizaciones sociales, políticas y de los derechos humanos, incluidas no pocas que se reclaman kirchneristas. La zanahoria que correspondía a este garrote vino de la mano de la presentación de otro proyecto “complementario” de autoría también de la diputada Diana Conti y la diputada del Movimiento Popular Neuquino Alicia Comelli y que contiene un verdadero chantaje: aceptar un cercenamiento al derecho de protesta a cambio de una amnistía para los procesados en luchas sociales desde el 2001, con excepción de los casos con acusación de homicidio.
Pero esta no es, para González, la única cuestión que está rebajando su “forma de ser kirchneristas”. Con su refinado lenguaje habitual, también denunció la tentación en las áreas periféricas de todo movimiento político -un eufemismo para referirse al propio kirchnerismo- que hacen pasar toda la política argentina sobre una “hipótesis de seguridad”, que incluye esta ley y otras agendas ajenas a cualquier concepto de “seguridad democrática”, ya que son “herederas difusas de los años del terror”. Dicho en criollo, reconoció que desde el mismo seno de la coalición de gobierno se toma o de mínima se acepta la agenda de Massa o Macri, en relación a la llamada “inseguridad”, lo que deriva en que en un área tan “periférica” como la misma provincia de Buenos Aires, Scioli decrete la “emergencia en seguridad” por un año, que se redujo a un mayor poder para la policía brava y menores libertades de circulación para una juventud estigmatizada. Y en la periferia de la periferia, el Ministro de Seguridad del gobernador bonaerense, Alejandro Granados, exige restablecer el viejo servicio militar para todos aquellos jóvenes que no tienen acceso al trabajo, ni al estudio. El mismo Granados en el municipio de Ezeiza había sido el impulsor de una ordenanza que declara a la ciudad como “pro- vida” y que fue votada en forma unánime por las y los concejales el 21 de noviembre del año pasado. En los cada vez más cercanos límites fronterizos, el kirchnerismo se mezcla y se transfigura con agendas “herederas” de lo más rancio de las tradiciones de las derechas argentinas. Y el gran drama es que hacia el 2015, estas “periferias” están en rumbo acelerado a convertirse en “centro”, de la mano del mismo kirchnerismo. 
Aunque en la negativa al derecho democrático al aborto legal, seguro y gratuito –la ordenanza apunta a fortalecer la lucha contra ese derecho- tanto la “periferia” (Granados), como el “centro” (Cristina), bendecidos por el “supra-centro” (Francisco), coinciden, y solo se diferencian en los medios para llevar adelante la cruzada.
La agenda de “seguridad”, según González, expresa la plasticidad inesperada e imprudente del kirchnerismo que quiere parecerse a los temas exitosos de hoy. 
Pero además, reconoció que la ley de medios está estancada. Está vigente y no está vigente, poco y nada se ha avanzado desde el “Clarín miente”, porque la dinámica está presa de las propias especulaciones del grupo. Traducido: la readecuación del monopolio, no implicó ningún cambio sustancial en su poder económico y político, la “batalla cultural” murió en una simple maniobra legal y contable del grupo.
También denunció el negocio en el trazado de la línea ferroviaria de la minera “La Alumbrera” hacia el puerto de San Lorenzo en Santa Fe, una empresa que tiene un acuerdo con el gobierno; la “contradicción” entre la nacionalización parcial de las acciones de YPF y el acuerdo con la norteamericana Chevrón; o la compra de un grupo del capitalismo chino de la gran acopiadora de granos Nidera. Todos temas que en el diplomático lenguaje de los cartaabiertistas deberían estar sujetos a “mayores análisis”. 
Pero lo más interesante está en la conclusión general. Según González, las opciones de la Argentina no pueden quedar entre dos fórmulas del capitalismo: el capitalismo empresarial clásico vinculado a La Nación, al monopolio Clarín, a la Sociedad Rural, a Techint y a la Mesa de Enlace; y otro vinculado a fuerzas internacionales cuyos intereses remitirían a la reprimarización de la economía argentina y a la fuerte actuación de las grandes estructuras económicas a las que pertenecen estas empresas petroleras y mineras que, por otro lado, “tienen menos retenciones que la soja” (sic). 
Agenda represiva hacia la protesta social, y “securitaria” contra la juventud pobre o trabajadora, subordinación a los poderes económicos internacionales que solo pueden llevar a la reprimarización de la economía -como las grandes empresas petroleras o minerías-, o derrota de la “batalla cultural” de la ley de medios; además de ajuste más o menos ortodoxo (“detalle” que no fue nombrado entre las cuestiones que necesitan “mayor análisis”), podrían configurar todo un programa de ruptura con el gobierno que tiene esta orientación. Que esto no suceda demuestra que la plasticidad imprudente y hasta irresponsable no es una cualidad solo de cierto kirchnerismo general o periférico, sino también un patrimonio común de su propia conciencia crítica.