miércoles, 21 de septiembre de 2016

Cristina, Massa y el "círculo rojo"



Según la noticia que divulgó anoche el sitio La Política Online, la expresidenta Cristina Fernández comienza a ponerle nombre propio a sus diferentes propuestas tácticas como el "frente ciudadano" y la "nueva mayoría.

En una de las tantas entrevistas con el periodista Roberto Navarro, consultada sobre una eventual alianza con Sergio Massa, CFK contestó que sus límites eran el mapa, los corruptos y los genocidas. Según el relato de LPO, en la reunión con los dirigentes "periféricos" del kirchnerismo no camporista, la expresidenta manifestó que Massa no es el enemigo.

En los "Diálogos sobre la transición argentina" que realizamos en La Izquierda Diario, Horacio Verbistky explicó que Massa era el representante perfecto del "círculo rojo": 

"La expresión del 'círculo rojo', en la política argentina hoy es Sergio Massa, es allí donde está el 'círculo rojo'. La transnacional italiana Techint, los grupos económicos locales, el grupo Clarín, están allí, no están en el gobierno de la alianza Cambiemos. Por supuesto, frente a los sectores populares todos cierran filas y son uno, pero hay contradicciones entre ellos que yo creo que se van a desarrollar y se van a expresar a lo largo de los meses y los años próximos.", afirmó Verbitsky.

Por estos días salieron casualmente a la luz encuestas (de consultoras afines al cristinismo) que le dan guarismos considerables en la provincia de Buenos Aires. CFK quiere poner ese capital en venta en el gran mercado político del peronismo y no rifarlo en ferias menores como proponen "los gurkas" (CFK dixit) o talibanes del cristinismo (Martín Sabbatella, Luis D´Elía o el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi).


Es difícil una alianza con Massa, sobre todo porque este último perdería mucho apoyo de lo que llaman el voto "republicano" si se junta con CFK.

Ella lo sabe, por eso hace la exigencia, en un remedo criollo y peronizado de la línea "frente único".


Y es un nuevo mensaje para el peronismo (Grupo Fénix que perforó antes de nacer al Grupo Esmeralda), que comenzó a separarse de los que encaraban sin mediaciones hacia la meca de Tigre. Los "sectarios"a derecha e izquierda dice CFK, en todo caso serán los otros.

Como sea, reafirma y pone en valor el giro a la derecha discursivo que implicó el "frente ciudadano" y la "nueva mayoría", en relación a la vieja o olvidada narrativa "populista".


Socialmente, es relativamente lógico ese diálogo de sordos, porque el peronismo se juega a representar a ese "círculo rojo" o la "burguesía nacional", que nunca tuvo problemas graves con el "círculo blanco" (bancos, finanzas, campo), aunque disputan intereses relativos diferentes en busca de hegemonía.

Como dice Verbitsky "frente a los sectores populares todos cierran filas", aunque eso no implicó mantener una orientación independiente de ambos a la hora de la política que fue guiada por el viejo y desgastado principio del menos malo. 

El "círculo rojo" puede estar contento, hay referentes de todos los colores en disputa por su representación política.

Pero incluso, Cristina avanza un paso más en la escuela clásica del peronismo de guerra: castiga a los imberbes, a los que encuadra dentro de la tribu de los "gurkas". El drama de ayer adaptado a la comedia de hoy.



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