jueves, 7 de abril de 2011

Objetividad histórica y periodismo (una crítica a Luis Kempa de La Voz del Interior)


Hacemos un esfuerzo, no demasiado en verdad, pero algo nos cuesta escribir, justamente por algunos "daños colaterales" de esta historia, que nos anuló el "anular" por un tiempito.
Pero el tratamiento que le dio al tema de las patotas de SMATA, el diario La Voz del Interior, a través del periodista Luis Kempa, merece una respuesta y una discusión sobre la "objetividad" periodística.
De los distintos géneros normalmente aceptados por el periodismo: la noticia, el comentario, la nota de opinión, la nota de color, la entrevista, la historia de vida etc etc.; podría decirse que la primera, la noticia propiamente dicha, pretende ser el género más "objetivo". Incluso está normativizado o reglamentado en los "manuales de estilo" clásicos del periodismo, con el uso de las famosas "cinco W" (a los que algunos agregan una "H"). La noticia debería responder a cinco (o seis) preguntas que todo periodista que se pretenda "objetivo" debe tener en cuenta: qué, quién o quiénes, dónde, cuándo, por qué y cómo (las "W" y la "H" son por su escritura en inglés). Incluso la jerarquía de estas respuestas y el orden de su aparición en el desarrollo de la noticia, estarían determinados por la importancia que cada respuesta tenga en cada caso, si lo central es "qué pasó", debería aparecer primero, si lo importante es "cuándo", tiene que informarse en primer lugar esta cuestión y así sucesivamente.
Pero la discusión sobre la objetividad periodística puede compararse con el debate en relación a la objetividad histórica y de alguna manera está comprendido en el método de las "cinco W", sobre todo en la pregunta de "por qué, asunto del que los periodistas se ocupan bastante poco, ignoran y o directamente tergiversan y es ahí donde se "filtran" sus tendencias ideológicas que muchas veces responden a los intereses materiales de las empresas (o gobiernos) para a los que trabajan.
Después de todo, hacer periodismo es de alguna manera escribir la historia presente. 
Sobre el tema de la objetividad histórica, alguien que alguna vez también ejerció el periodismo (además de dirigir la Revolución Rusa, fundar el Ejército Rojo y otros detalles que no vienen al caso), escribió, "El filisteo, sobre todo cuando se encuentra separado en el tiempo y en espacio del escenario de la lucha, se considera por encima de los bandos en pugna por el solo hecho de no comprenderlos. Con toda sinceridad opina que su ceguera respecto del obrar de las fuerzas históricas es el colmo de la imparcialidad, ya que está acostumbrado a usarse a sí mismo como medida normal de todas las cosas. No obstante su valor documental, son muchos los trabajos históricos que se escriben de acuerdo con esas pautas. El autor que lima las asperezas mediante una distribución pareja de luces y sombras, la conciliación moralizante y la simulación de sus simpatías consigue fácilmente para su obra histórica la elevada reputación que deriva de la “ob­jetividad”.
En ésta nota, Luis Kempa, busca la salida facilista y "elegante" en su camino a la "objetividad". Toma el lugar del "filisteo separado en tiempo y espacio del escenario de la lucha y se considera por encima de los bandos en pugna por el solo hecho de no comprenderlos". O, podemos agregar nosotros, no querer comprenderlos.
El periodista, se ahorra el trabajo de entender (lo que implica investigar y analizar concienzudamente) y sale por la tangente, ni siquiera respetando el método de las "cinco W", sino por el contrario, usando uno más simple, que responde, claro, al "sentido común" y consiste en "reflejar las dos campanas". Por supuesto, las diferencias, los lugares que ocupan y las historia completamente distinta y opuesta de cada una de esas "campanas", interesan poco al periodista "objetivo".
Cualquiera que estudie la historia de la burocracia sindical en la Argentina o simplemente, -si estudiar es mucho trabajo para el periodista-, analice los hechos que involucraron a las patotas de los sindicatos en el último tiempo, con el caso paradigmático de Mariano Ferreyra, asesinado por matones de la Unión Ferroviaria; llega a la conclusión de que para estos personajes, debería aplicarse lo que en términos leguleyos se denomina "inversión de prueba". Esto es "son culpables hasta que se demuestre lo contrario". Pero más aún cuando esa "campana", en la voz del vocero y jefe de la patota, dice cosas como "son basura de personas" o "solo quieren generar caos" (cualquier similitud con conceptos como "la zurda loca" o "ratas subversivas", no es casualidad), son casi una prueba, más que cualquier pericia, de culpabilidad declarada.  Así hablaron los Pedraza, los Franchiotti ("entre ellos") y hasta los Vandor si nos vamos un poco más atrás. Pero además, existen los hechos sobre éste caso en particular y sobre los mismos sujetos, que hace poco tiempo, cometieron un hecho de similares características. 
Y como si fuera poco, el mismo día, un fotógrafo de La Voz se acercó hasta el lugar del corte y pudo ver y fotografiar al presunto grupo de "patoteros, armados con cadenas y palos", que en realidad eran jóvenes secundarios, universitarios, docentes, trabajadores y miembros de organismos de DDHH y militantes organizaciones políticas, solidarios con la causa del delegado injustamente despedido.  
Todo esto además de "detalles", como que estos verdaderos mafiosos (que sostienen a este gobierno, lo aclaramos porque estamos lejos de entrar en la "guerra" de Clarín-Gobierno) están atornillados a sus sillones por decenas de años y tienen en su haber traiciones denunciadas por cientos de trabajadores (¿o fueron inventos de los "sectores de izquierda"?) de las cuáles ésta, fue solo una de los últimas.
Todos estos elementos, al alcance de la mano con solo un "googleo", le hubiesen permitido al periodista "objetivo", llegar a conclusiones muy diferentes y por lo tanto a una elaboración completamente distinta de la noticia. Y, quizá, a comprender los intereses que defiende cada "campana".
Claro, si la formación del periodista (con la que se siente muy a gusto) está hecha con el "manual de estilo" del que salió la paradigmática tapa de "la crisis causó dos nuevas muertes"...no podemos esperar algo muy distinto, sólo afirmamos que esto no tiene nada que ver con ningún tipo de objetividad, con la que se pretende disfrazar.

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