jueves, 25 de octubre de 2012

Cristina y Macri juntos contra la vida obrera


CON ACUERDO DEL PRO Y DEL FRENTE PARA LA VICTORIA SE APROBÓ LA REFORMA DE LA LEY DE RIESGOS DEL TRABAJO



Fecha: Jueves 25 de octubre de 2012


La aprobación de la reforma de la Ley de Riegos de Trabajo el 24 de octubre fue el último acto que devela el carácter abiertamente patronal del kirchnerismo. Los legisladores que responden a Cristina y los acólitos de Macri levantaron la mano para votar una ley que rifa la salud y la vida de la clase trabajadora. Las patronales no paran de aplaudir. Se trata de una ley “noventista”. No faltó cámara empresarial del país, grande, mediana o chica, que no haya saludado la iniciativa oficial.La marcha convocada por la CTA Micheli y la CGT Moyano contra la reforma de la ley fue otra de sus acostumbradas “medidas de lucha” testimoniales. La bronca de los trabajadores sobra, pero los dirigentes sólo hacen discursos virulentos para los medios: no hay ningún plan de lucha concreto para derrotar la “Ley Banelco” de los K. Ni siquiera le pusieron fecha al paro general. No es de extrañar. Dos días antes de la movilización, Hugo Moyano se fotografiaba con Mauricio Macri. La “estrategia” del líder sindical es fortalecer a la oposición patronal. Despotrica con que hay que “echar a las ART” pero su objetivo es apuntalar al peronismo más retrógrado y hasta al empresario neoliberal Macri. El juego de Pablo Micheli de la CTA es similar, pero al servicio de la centroizquierda sojera del FAP de Binner.

Un descontento que crece

La oposición que existe entre los trabajadores a esta reforma se suma a la cadena de descontentos que acumula el gobierno en una etapa de declive político, todavía lento, porque la situación general de la economía no es de hundimiento, pero declive al fin. La inflación, el sostenimiento de un piso bajo del mínimo no imponible del impuesto al salario entre los trabajadores en blanco y la continuidad y agravamiento de las precarias condiciones laborales de una amplia franja de la clase obrera; producen un descontento mucho más generalizado aún. En la provincia de Buenos Aires ya se cumplen dos días de altísimo acatamiento de paro docente con movilización, donde los trabajadores exigen la reapertura de paritarias y el pago de sueldos atrasados. Sectores de las clases medias también vienen protestando. Los cacerolazos y luego el motín de gendarmes y prefectos, fueron expresiones activas por derecha de la pérdida de base de sustentación del kirchnerismo.

El 7D y la crisis de sucesión

Uno de los principales laberintos que articula (o desarticula) el escenario político es la crisis de sucesión en el seno de la coalición gubernamental. Sin candidato propio del riñón cristinista para 2015, (el “último de los mohicanos” que intentaron encumbrar fue el corrupto Boudou); el kirchnerismo choca con sus propios límites. El agotamiento del “modelo” –y sus problemas estructurales- emerge por todos lados. Las condiciones de ferrocarril Sarmiento están exactamente igual que el día del crimen social de Once, la crisis energética continúa tras los permanentes fracasos luego de la estatización parcial de YPF para aumentar la producción local, y son recurrentes las crisis provinciales provocadas por el “cepo” al dólar o los ajustes fiscales producto de la falta de envío de fondos por parte del gobierno nacional.
La famosa batalla del 7D contra Clarín es un punto de fuga para mantener como blanco a un “enemigo” de las “corporaciones”, y darle algo de letra a su sector progresista. Pero el “relato” se cae a pedazos con el Secretario de Seguridad, Sergio Berni, actuando en las calles contra la protestas sociales y obreras, o cuando los diputados del Frente para la Victoria votan con el macrismo una ley menemista, dictada por De Mendiguren de la UIA.

“Derechos y humanos”

Los anuncios por cadena nacional, luego del silencio durante la crisis de los gendarmes, no alcanzan siquiera para mantener el “rating” de la transmisión. El famoso plan PRO.CRE.AR de construcción de viviendas, o las exigencias de inversiones en proyectos productivos a los bancos y ahora a las aseguradoras, pasaron sin pena ni gloria. Para las masas populares, los anuncios y largos discursos no tienen consecuencia en su vida cotidiana y comienzan a generar hartazgo.
A las tímidas intervenciones estatales de exigencia a sectores empresarios, se las recompensa con una reforma pro-empresarial como la de la Ley de Riesgos de Trabajo. Y con la garantía de que el orden reine en las calles de la mano de un ex–Teniente Coronel del Ejército, participante del alzamiento carapintada de 1987 que, a lo Rambo, encabeza en persona los ataques a quienes se manifiestan, con escenas que serían cómicas, sino fuera porque dejan secuelas graves para los luchadores. Las sufren los choferes de la línea 60, que fueron denunciados penalmente por movilizarse en la Panamericana o los perseguidos por el “Proyecto X”. En su último acto represivo, el 24/10 contra ex combatientes que cortaban la 9 de Julio en la Ciudad de Buenos Aires, Berni vociferó: “No puede ser que doscientas personas compliquen a millones de hombres y mujeres que vienen a trabajar a la Ciudad”, bien lejos del verso del gobierno que “no reprime la protesta social”.
Los aliados sindicales de Cristina, la CGT de Caló con el ex-buchón de la dictadura, Gerardo Martínez de la UOCRA, como uno de los protagonistas “de peso”, y la relevancia que tomó Berni en las acciones de represión callejera; desnudan el quiebre del discurso del gobierno “de los derechos humanos”.

Opositores de la misma clase

La oposición compite con el gobierno en sus políticas antipopulares. Macri acaba de vetar la ley de aborto no punible, para restringir aún más un derecho elemental vedado a las mujeres con el mismo fanatismo con el que “Santa Cristina” se niega al aborto legal, seguro y gratuito, que evitaría miles de muertes, sobre todo de mujeres pobres (pág. 14) En el paraíso “socialista” de Santa Fe del gobernador Bonfatti y de Binner, saltó a la luz que estos íntimos amigos de las patronales sojeras del trabajo esclavo; sostienen su poder real en aparatos represivos tan podridos como la Bonaerense o el resto de las policías bravas. No se trató de un policía aislado de menor rango, sino del mismísimo jefe de policía provincial, organizador del narcotráfico (pág. 4).

Ganar la calle con nuestra agenda

La persecución y represión a los que protestan y esta reforma de ley pro-empresarial, suman nuevos agravios contra la clase obrera, que ponen a la orden del día la necesidad de un paro general y un plan de lucha.
Los trabajadores y los sectores populares pueden y deben ganar protagonismo y las calles para imponer su agenda. La anulación de esta ley patronal, y que se vayan las ART, terminar con el impuesto al salario, la reapertura de las paritarias, comenzando por el reclamo de un “plus” de fin de año que ya exigen varios sectores, el fin del trabajo en negro y la precarización, la nacionalización de todo el transporte, bajo control de los trabajadores; son algunas de las medidas por las que tenemos que luchar. Ni la CGT Moyano ni la CTA Micheli están dispuestas a dar una lucha seria por los reclamos de la clase obrera. Hay que imponerles a estos dirigentes, no sólo que le pongan fecha al paro, sino que éste sea debatido democráticamente en todas las fábricas y establecimientos del país, incluyendo a las bases de los gremios que están en la CGT y CTA que apoyan al gobierno.
No podemos dejar que la debilidad del gobierno, sean sólo aprovechadas por sectores de las clases medias derechistas o las corporaciones armadas; debemos intervenir golpeando por nuestros reclamos. Hay que pegar en los puntos débiles del gobierno, que evidencian sus impresentables aliados sindicales y funcionarios como Berni. Las organizaciones obreras, de derechos humanos, estudiantiles y sociales, debemos hacer una gran campaña contra este “patotero” al mando de una de las principales fuerzas represivas del Estado. No sólo por la elemental autodefensa de nuestras organizaciones y activistas, sino para desenmascarar el doble discurso oficial.
Para la izquierda, y en especial para el Frente de Izquierda y las organizaciones antiburocráticas del movimiento obrero, se trata de conformar un polo, asamblea o coordinadora que fortalezca la voz de los sectores combativos que se oponen a la burocracia sindical. En momentos en que, por seguir a distintas variantes patronales, la burocracia divide al movimiento obrero en cinco centrales, y cuando el gobierno ataca las condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores, es necesaria la unidad de un bloque independiente, antiburocrático y de lucha.

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