martes, 4 de diciembre de 2012

Apuntes de coyuntura: hacia el fin de año y el fin ...de ciclo


1) Defensiva. Luego del 8N y más aún del 20N el kirchnerismo quedó a la defensiva. Su repliegue es directamente proporcional al despliegue de las distintas variantes del pejotismo que apuntan a la sucesión.
2) Internas arriba, conflictos abajo. La propia interna política y el cristinismo entrando en situación de temprano "pato rengo" alientan los conflictos de la coyuntura. El del subte contra Macri (o de Macri contra los trabajadores del subte), el de los gremios estatales de Córdoba (sobre todo los docentes) contra De la Sota y el de La Cámpora contra Peralta en Santa Cruz.
3) Agotamiento. Pero no es sólo la interna política, sino también las consecuencias del agotamiento del "modelo" que tiene su expresión más evidente en el aumento del rojo fiscal. La no suba del mínimo no imponible y el sostenimiento de los topes a las asignaciones familiares, el aumento de las tarifas (para bajar subsidios) retomando el programa de la "sintonía fina", el menor envío de fondos a las provincias (como siempre con "uso discrecional" de acuerdo a la interna) que obliga al aumento de impuestos ("tercerización del ajuste"); son las medidas que toma el gobierno para evitar vaciar la caja que sufre las consecuencias de la desaceleración económica. 
4) Fracaso. Sin embargo, a pesar de sus "esfuerzos", el nivel de subsidios sigue devorando el presupuesto, la factura energética continua a niveles similares a los años anteriores (a pesar de la "semi-nacionalización de YPF y una muy mínima reversión de la situación de los años anteriores) y la dependencia de la financiación del BCRA y el Anses es cada vez mayor. Y la persisntencia obstinada de la inflación, producto también de un combo de contradicciones estructurales (extranjerización, no inversión), completan el fracaso.
5) Karneros. De tanto jugar con fuego, el kirchnerismo está icinerando a las burocracias sindicales adictas, las que más se jugaron a carnerear y defender en la escena pública al gobierno en el paro del 20N. Unos días después fogonean el conflicto del subte (desatado por Macri, que también actúa para el 2015) y el paro de los estatales de Córdoba, el 30N. Las contradicciones evidentes del accionar político de estos dirigentes ultra-K, en función de las necesidades de la Casa Rosada y no de la defensa de los intereses de trabajadores, abren la posibilidad para el desarrollo de los sectores antiburocráticos en esos sindicatos. 
6) Sucesión. La consecuencia política inmediata es la resignación del cristinismo a la "continuidad con cambios" que tiene un nombre y se llama Scioli. Bruschtein lo presentó como "gobierno amigo" y Verbitsky retoma una especie de "teoría del cerco" al revés. Así la continuidad estaría garantizada con el modelo de “cerco” que La Cámpora le hizo, supuestamente con éxito, al gobernador en la provincia de Buenos Aires (ley de countries). Si la teoría del cerco original demostraba la ceguera de los montoneros frente a la derechización evidente de Perón, que era al artífice de su propio cerco; la nueva versión no sólo desnuda las ilusiones infantiles del “Perro”, sino también que después de tantos años no aprendió nada.
7) A derecha. Desde la nacionalización parcial de YPF, que fue el último acto que le permitió cierto efecto centrípeto al gobierno, todas las medidas tomadas fueron a derecha. La batalla del 7D amenaza con floklorizarse más aún, aunque el gobierno haga un acto-festival callejero, moviendo el aparto (después de todo cuentan con el Estado) y  lo presenten como "la recuperación de la calle". Después de la votación de la ley de ART, la nueva (y van) capitulación a los más buitres de los fondos buitres, abriendo la posibilidad de una nueva negociación; la última medida fue la instalación de cámaras de seguridad en Palermo, Belgrano y (ejem...) Recoleta y el discurso de CFK afirmando que "La inseguridad no está vinculada con los sectores de pobreza y abarca a todos los sectores (..)". Recuerda al viejo lema de la derecha argentina que despolitiza la cuestión afirmando que la "inseguridad no es de izquierda, ni de derecha". Relato que oculta que las políticas de "seguridad" de este estado sí tienen un marcado carácter de clase y terminan en el 100% de los casos en la criminalización de la pobreza (y de paso, de la protesta social). Este intento de diálogo con el 8N contrasta con la afrenta gorila contra la clase obrera que paró el 20N. Como afirmó Juan Carlos Torre con respecto a Frondizi, el discurso del kirchnerismo, es su etapa superior "frondizista-frepasista", se mueve "hacia una peligrosa libertad de toda consonancia"
8) La coalición y el cambalache“Los metrodelegados no le permiten a nadie trabajar”, afirmó Roberto Fernandez de la UTA (CGT "Balcarce"), mientras mandaba la patota a enfrentar a los trabajadores del subte. Yasky se solidarizó hoy con “los trabajadores del subte, golpeados por una patota de la Unión Tranviarios Automotor (UTA)”. El secretario de Seguridad, Sergio Berni, habló de “un incidente muy confuso donde la gente de la UTA fue a tomar sus tareas”, y “no los dejaron ingresar la gente de los metrodelegados”. Dicen que todos, en el mismo lodo, son parte del cambalache "nacional y popular", que se hace llamar "proyecto" y que no reprime la protesta y apuesta al desarrollo con inclusión social (ponele).
9) Todos los acontecimientos están inscriptos en el carácter transitorio de la nueva situación que terminó de abrir el 20N, pero de la cual no es el único elemento, aunque sí fundamental. El fin de ciclo económico político, el paro y el "espíritu de escisión" manifiestan que "los de arriba empiezan a no poder y los de abajo a no querer", aunque la no irrupción catastrófica de la economía gradualice los tiempos y los ritmos.
10) Pero no sólo los restos del viento de cola de la economía hacen su aporte a una pasivización cada vez más difícil. Moyano, que era los suficientemente independiente para no poder sostenerse dentro de la coalición, no es lo suficientemente independiente para enfrentarla radicalmente. La "guerra de desgaste" está en función del armado de una nueva coalición peronista, con todas fichas puestas en Scioli y esto determina los límites de su estrategia sindical.
11) Politización. El descontento y la politización recorren todo el escenario social, en el marco de un kirchnerismo que no termina de morir y un sucesión (burguesa) que no termina de nacer. Una situación casi óptima para el reclutamiento y el fortaleciemiento por arriba y por abajo de las fuerzas de la izquierda clasista. A condición de no separar "lo social de lo político", dos esferas que en la propia realidad están más unidas, como consecuencia lógica del (por ahora) gradual fin de ciclo.

1 comentario: