jueves, 12 de marzo de 2015

Hasta siempre, Leo





Acá está publicado el comunicado que sacamos desde de la Dirección Nacional del PTS sobre el fallecimiento de Leo Norniella. 



Las que siguen son sólo algunas palabras -si se quiere a modo de homenaje-, escritas desde el dolor, la bronca y una tristeza enorme:



"Nuestra generación es un barco a la deriva", me dijo un amigo con el germen consciente que encierra todo lo espontáneo, apenas nos enteramos del fallecimiento de Leo.



Eso fue lo primero que vino a la cabeza, nuestra generación y sus anclajes. Leo era un representante de ella. De la juventud que entró a militar en los tempranos años noventa, poco tiempo después de los "días de perro" del PTS en aquellos tiempos confusos.


Hemos hablado en otra oportunidad de las generaciones y por supuesto que los que pasaron la gran derrota de la dictadura y siguieron peleando por la revolución hasta el día de hoy, son invalorables, imprescindibles.

Pero visto desde otra óptica un poco particular, tuvieron una "ventaja": vieron a la clase obrera avanzando.

Nuestra generación (que tampoco había vivido la "primavera democrática"), solo veía a la clase obrera retroceder y retroceder. 

El 2001 fue una manifestación de esa situación. Fue una reversión de una tendencia histórica, pero también mostró el límite de sus potencialidades por la situación de la que venía la clase trabajadora en su historia reciente.

No tengo idea -por lo menos hoy-, de cuántas huellas dejan las épocas en los destinos individuales de las personas, incluidos los revolucionarios. Qué combinación hay entre el clima colectivo y las vivencias individuales, y cuál es su determinación en los desenlaces de cada uno.

No lo sé y tampoco estaba cercano a Leo en los últimos tiempos como para conocer más sobre los detalles de sus días. Pero de lo que estoy seguro es que hay un poco de todo eso en su historia de vida y en su trayectoria militante.

En el marco de esos años difíciles, Leonardo Norniella y otros como él, fueron a internarse al corazón del proletariado industrial de la zona norte del Gran Buenos Aires, buscando poner un límite a todo ese retroceso e intentando reorganizar a ese ejército diezmado conocido como "clase obrera argentina". Fue armado con las convicciones de las ideas (a veces en estado todavía precario), un programa, una estrategia, basada en dos o tres núcleos nodales; y no mucho más. Ni menos tampoco. 

Y -junto a su partido por supuesto- pero apoyado en su enorme voluntad dio batallas ejemplares y fue un baluarte fundamental para sentar los jalones de lo que hoy es una más extendida y experimentada vanguardia obrera en la zona norte. Los protagonistas de ese símbolo de la resistencia en nuestros tiempos que es "la Panamericana”. Hasta el intelectual oficialista Horacio González debió reconocer que es allí donde hoy suena “la más maravillosa música”.

Comiendo, como se dice, "anchoas en el desierto", incluso en los años en que otros buscaban atajos sumándose "por izquierda" a la moda de administrar planes sociales del Estado, para engordar su capacidad de movilización e impacto callejero.

Siempre me pareció un tipo con una gran capacidad de reflexión, alguien que no aceptaba recetas y había aprendido a pensar con su propia cabeza los problemas de una compleja realidad, en el marco del desafío de construir contra la corriente un partido de obreros.

Las generaciones actuales y las próximas están en deuda con ese gran aporte que hizo a la lucha por volver a poner a la clase trabajadora a la altura de sus desafíos históricos.

***

Recordaba, intercambiando con Juan Dal Maso, algunas anécdotas. Como aquellos días de verano que pasamos en algún lugar de las sierras de Córdoba y llegó Leo junto a Katy. Nos enseñaron un juego de cartas que jugaban en la fábrica, y nos alertaron: “ojo que empezás a jugar y no parás más”. Y efectivamente pasamos horas en medio de las sierras, una pileta o los ríos, timbeando. Valió la pena compartir ese tiempo con la cálida y contagiosa sonrisa y el humor "picante" de Leo.

Ese humor se lo "aplicó" a Juan en otra oportunidad. Un día, en el Centro Salamanca de Buenos Aires, estábamos charlando de política (comentando un editorial de La Nación) con varios compañeros más. Leo y yo comenzamos a hablar de fútbol y Juan, como corresponde porque básicamente no le gusta el fútbol y por ende no entiende un pomo, comenzó a retirarse sigilosamente. Leo lo paró y le dijo "pará no te vayas, que ahora si querés hablamos de Pagni". 

Era una forma de decir volvemos a hablar de política si te parece o de teoría, y también era una forma de evitar que se retire del grupo.

Y no tenía problemas, porque tranquilamente podía ponerse a hablar de política o de teoría o de historia. Ya que un tiempo después, en sus valiosas colaboraciones para la revista Ideas de Izquierda "se le paró de manos" sin ningún drama a uno de los principales historiadores ingleses y a uno de los más destacados intelectuales argentinos

Se le debe a Jonatan Ros, dirigente del PTS y uno de los organizadores que ha sabido ganarse el respeto y la confianza entre los referentes obreros de la zona norte, la iniciativa de invitarlo a esos diálogos en los que Leo les demostró a estos importantes intelectuales la validez de la sentencia que afirma que "el educador necesita ser educado". 

***

El último contacto lo tuvimos cuando sucedieron los atentados a los miembros de la revista Charlie Hebbdo en Francia. Tomando una licencia de las vacaciones escribimos una reflexión que se posteó en Los Galos de Asterix. Leo mandó mandó un comentario al post:

"Juan y Fernando, el post me parece muy bueno y con buenos argumentos teóricos. El punto con respecto al programa desde ya lo comparto. La batalla porque los Sindicatos llamen a la unidad de la clase obrera en cuanto clase y no etnias o religiones me parece acertado. El planteo o duda que me queda es que evidentemente es una pelea contra la corriente (recontra ‘contra la corriente’) después de la marcha y de que los Sindicatos (hasta los ‘combativos’) llamaron a movilizarse y participaron de la marcha pueda hacerse concreto, pero estoy de acuerdo en que es la batalla que hay que dar. De lo que veo poco escrito o analizado es sobre la salida que ven a la crisis los sectores juveniles, sean islámicos, francés, o africanos a la crisis económica y social que vive Europa (y el mundo). Pareciera que, ante la ausencia del proletariado con un programa obrero de salida, se opta por una militancia ‘religiosa’ (ideológica como decís vos). Tiendo a opinar desde lejos, que la tendencia luego de la Primavera Árabe, es a ir hacia partidos como ISIS o de esa calaña. Y eso me parece esta poco desarrollado en las cosas escritas hasta ahora. El problema de la subjetividad y hacia dónde ir, donde militar contra el Plan de Austeridad, la desocupación, etc. Son un hecho alentador las marchas contra el Pegida en Alemanía. Por otro lado la militarización de París, al mejor estilo post 9/11es la confirmación de la derechización impulsada por el Estado Francés usando con todo el resultado de estos brutales atentados. Queda ver, cuánto de esta nueva situación abierta después de los atentados, golpea a Syriza y a PODEMOS electoralmente. El 25 de enero será uno de los primeros test."

Valoramos mucho sus apreciaciones y se lo hicimos saber en su momento. Había leído profundamente, es decir, críticamente y había introducido nuevos problemas que obligaban a pensar. No había dado una respuesta de fórmula.

Más en general, el comentario es una pequeña muestra de su formación política y su historia militante. Un obrero todavía muy jóven, pero con una larga experiencia, del otro lado del mundo, en un país semicolonial, reflexionando sobre los problemas que aquejan al centro de la vieja Europa imperial. Demostraba su profunda concepción y "sentimiento" internacionalista, una característica que supo incorporar de las mejores tradiciones del marxismo y el trotskysmo, que nuestro partido intentó sostener durante todos estos años.

Pero además, ponía el eje en la "subjetividad", le preocupaba pensar cuáles eran los caminos para que la clase obrera y la juventud se reconstruyan como sujetos históricos e independientes, e intervengan poniendo su impronta.

"El problema de la subjetividad y hacia dónde ir, donde militar...", palabras que me quedaron retumbando después de que las releí en medio de la conmoción de la noticia de su muerte.

Una gran pérdida para todos nosotros, con sus escasos 39 años, más allá de los vaivenes de los últimos tiempos. Obreros como Leonardo Norniella, en la plenitud de sus potencialidades, son los que necesita la clase obrera para cambiar este mundo desde sus cimientos.

Espero que las nuevas generaciones tomen su legado y lo mejor de su experiencia como ejemplo. Para la lucha del presente y para la conquista del futuro.


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