miércoles, 17 de febrero de 2016

Macri, Onganía y la "devaluación perfectamente descompensada"





El libro "Los compañeros. Trabajadores, izquierda y peronismo. 1955-1973" de Alejandro Schneider analiza la dinámica de la lucha obrera en todo ese periodo, incluido, lógicamente, el gobierno de Onganía.

Cuando describe el programa económico de la autodenominada "Revolución Argentina" (tanto anterior como posterior al nombramiento de Krieger Vasena como Ministro de Economía), se encuentran muchas similitudes con el plan de Macri: "modernización y eficientismo" en el Estado, es decir despidos; apertura de la economía y quita de todo tipo de protección a la industria nacional; devaluación; aumento de tarifas y renovación de deuda con el FMI.

Sin embargo, además de las distintas condiciones internacionales; el plan de Krieger Vasena tenía una diferencia específica no menor: la devaluación del 40% fue, según la definición de Juan C. de Pablo "imperfectamente compensada".

La herramienta de esta imperfecta compensación fue… la "aplicación de impuestos a las exportaciones tradicionales" (hoy más conocidas como "retenciones"), además de la baja de impuestos para la importaciones.

Como parte de su plan antiinflacionario (que tuvo cierto éxito coyuntural), el liberalismo militar reinstaló las retenciones para evitar que sumen presión a la disparada de los precios.

Macri bajó las retenciones a la soja y las eliminó para el resto de las exportaciones tradicionales, por lo tanto su devaluación sería "perfectamente descompensada" (de combinación explosiva con todas las otras medidas inflacionarias). El temprano "descontrol" de los precios parece confirmar que el modelo empieza un poco "descompuesto". 

Ahora buscan una especie de “morenismo soft” (con “precios webeados”, nuevo Indec dibujado y control “civilizado” de la competencia con la creación de una Comisión de Defensa de la Competencia, que amenaza con tener menos éxito que el “control militante”).

Macri esperaba que con una orientación market-friendly desatada, la lluvia de dólares e inversiones caería sobre el país, pero el mercado mundial, hasta ahora, tiene cara de pocos amigos.

El peso relativo de la burguesía agraria (con la desindustrialización pos-dictadura y neoliberalismo, y la tecnificación del campo) cambió seguramente desde aquellos años a hoy. Pero Macri fue corriendo a cumplir lo pactado con la "zona núcleo" del campo argentino (eliminar y bajar retenciones) que a la vez fue el núcleo duro de su base electoral. Compensar a su electorado al “precio” de empujar aún más la “descompensación” de la devaluación (que es descompensada por naturaleza, pero si además se la ayuda…).

Parece que hasta la Revolución Argentina (a la que, no hay que olvidarlo, se la llevó puesta el Cordobazo con “compensación” incluida) tuvo más pruritos "nacionalistas" o “dirigistas” que la pragmática "revolución de la alegría”.

Ahora dicen que bajar la inflación tardará años y a dos meses de tomar las riendas de la administración, la CEOcracia fanáticamente liberal mira crecer los precios desde abajo.   


  

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