sábado, 11 de junio de 2011

Coalición, hegemonía y "defensa enemiga"



En el último post discutíamos contra las lecturas ideológicas que pretendían endilgarle al gobierno un carácter hegemónico del que carece. Luego vino el famoso "debate" de Beatriz Sarlo en 678, humildemente creemos que se confirmó nuestra hipótesis del carácter funcional del "enfrentamiento" entre la intelectual liberal y los periodistas K. 
678 aumentó su rating y Sarlo aumentó su fama, algo de eso dice E. Verón en este artículo, un negocio para ambos, en un debate insustancial, sobre las buenas o malas prácticas del periodismo nacional o europeo o un análisis superficial sobre el panorama electoral argentino. 
En aquel post afirmábamos "La coalición de gobierno, basada en gobernadores de derecha, sindicalistas gangsteriles e intendentes mafiosos - aunque sirva para ganar elecciones - está lejos de un "bloque intelectual y moral", por lo menos en el sentido que Gramsci lo entendía. Y el quiebre de esta coalición seguramente lo empezaremos a ver el mismo día después del triunfo electoral, claro, si la crisis mundial, como el diablo, no "mete la cola" antes".
Los hechos que se desarrollaron en las últimas semanas, develaron las grietas de la coalición:
- El caso Schoklender, como afirmamos acá es una consecuencia del "transformismo" político y la cooptación de Hebe de Bonafini y la Asociación Madres de Plaza de Mayo, por un proyecto y un Estado que no cambió su carácter de clase y por ende,  tampoco sus vicios. Y menos en las manos de una "camarilla" que suplanta su falta de "gran política" con el toma y daca de los fondos públicos. 
- La disputa permanente con Moyano, que tuvo su último episodio en las elecciones del Sindicato de Comercio, donde un ala del gobierno apostó (con algunas ayuditas) al triunfo del "menemo-duhaldista" Cavalieri contra los moyanistas, demuestra la endeble alianza con el "movimiento obrero organizado" y la CGT. Y más general, como venimos afirmando, la contradicción estratégica del gobierno con la clase obrera, que ha recompuestos sus fuerzas y destacado una vanguardia. Aunque esta contradicción se se exprese distorsionadamente en peleas con los caudillos sindicales. 
- El duro conflicto docente en Santa Cruz, cuna de la camarilla gobernante y la respuesta con métodos de patota de la mano de burócratas o punteros locales que responden a los K, tercerizando la represión o enviando la gendarmería, significan una "cruce de Rubicón" del famoso límite de la "no represión" de la que  hizo bandera la izquierda kirchnerista. 
- La ruptura del intento de acuerdo con el peronismo cordobés (uno de los distritos más importantes) y los "gestos de autonomía" del "Gallego" De la Sota, limitando los cargos de los K en el armado de las listas o implorando la "reconciliación" y no la "venganza" (con los genocidas), muestran los límites por derecha y el "olfato" del caudillo cordobés para aprovechar los crisis de la "hegemonía" K.   
En contraposición a todo esto, el importante apoyo de intelectuales que estuvieron en los bordes de Carta Abierta, al Frente de Izquierda y los Trabajadores y la reciente intensa campaña del FIT en Neuquén, con eje en un sector de vanguardia de la clase obrera, muestran en potencia, las posibilidades de un proyecto hegemónico, que logró el apoyo de importantes referentes de la cultura y del pueblo en general.
A la coalición de gobierno, le vienen tambaleando sus aliados por derecha y por izquierda, lo que en si mismo demuestra el carácter inestable y poco hegemónico del "proyecto" del "Nunca menos". Todavía tiene a favor el empuje del crecimiento económico, pero las condiciones internacionales de la crisis en curso, auguran mas temprano que tarde los límites de este ciclo. 
Si con una buena situación económica, la coalición pasa por estas crisis políticas, que se puede esperar cuando irrumpa "(el)  elemento económico inmediato (crisis, etc.) que es considerado como la artillería de campaña que, en la guerra, abre una brecha en la defensa enemiga, brecha suficiente como para que las tropas propias irrumpan y obtengan un éxito definitivo (estratégico)" (Gramsci).
El debate sobre la hegemonía o no, en última instancia tiene que ver con analizar de conjunto el "teatro de la lucha" y las posibilidades de brechas en la "defensa enemiga". Coalición o hegemonía definen dos líneas de defensa posibles.
El debate de estrategias que se expresó acá y particularmente en este discurso, cobra importancia para la preparación del propio ejército (y su Estado Mayor), que esté a la altura de garantizar el "triunfo definitivo". Porque la previsión de la "catástrofe", su anuncio "rimbombante" e incluso su irrupción misma, son condiciones necesarias, pero no suficientes para la victoria. La campaña del Frente de Izquierda y los Trabajadores, cobra sentido e importancia, si está subordinada a esta tarea estratégica. 

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