martes, 26 de julio de 2011

Córdoba, pasado y presente - Parte II

Movilización de los trabajadores contratados de Iveco
Decíamos que Córdoba tiene un carácter explosivo, en medio de sus largos períodos de "paz" y esto también tiene su expresión en la dinámica de la lucha de clases. Yendo otra vez a uno de los hitos de su rica experiencia obrera de los años 70s., es conocida la historia de la asamblea fundante de SITRAC, que da inicio a la experiencia clasista, cuando esos mismos obreros que casi un año antes no habían participado del mismísimo Cordobazo, dirigidos por sindicatos amarillos, echan literalmente a patadas al burócrata que se jactaba de haber conseguido en la negociación del nuevo convenio de fábrica: un rollo de papel higiénico y un jabón. 
Más cercano en el tiempo, en épocas de derrota y retroceso del movimiento obrero nacional e incluso internacional, Córdoba dio nuevamente la efímera, pero radical experiencia del SITRAMF allá por el año 1997.
Y en los últimos tiempos, los obreros Arcor, "de un dia para el otro" realizaron la huelga más importante en la historia de esta empresa desde su fundación, acompañando un proceso nacional de lucha salarial en el gremio con varias internas recuperadas (Kraft, Pepsico), pero dándole un carácter particular y totalmente ofensivo. Y otra muestra en este mismo sentido la dieron los más de 2 mil metalúrgicos hace exactamente dos años, cuando el Secretario General y legislador juecista, Augusto Varas, cometió el "error" de movilizarlos todos juntos, para terminar negociando por nada, le hicieron comerse unos golpes y correr para no ligar una paliza mayor, así como intentaron prender fuego la sede del sindicato.
No hacemos un juicio de valor sobre la forma peculiar y explosiva que adopta la lucha de clases. Porque además, también hay que decirlo, gran parte de estas experiencias, terminaron en duras derrotas y lo que es peor, sin dejar conclusiones y jalones de organización. 
Distinta en este sentido fue la experiencia de los contratados de Iveco de 2008/2009, que encararon una lucha inédita, bajo la dirección de dos delegados combativos, contra la empresa y la burocracia sindical, en una de las industrias más poderosas del país. Aunque también luego de una larga pelea, esta lucha fue derrotada, sin embargo fue un eslabón y una experiencia más en el marco de la construcción de una corriente antiburocrática y en perspectiva clasista en ese gremio, en Córdoba y a nivel nacional. 
En Iveco, cuando la crisis del 2008 encontró al sector clasista en los inicios de la construcción de una corriente en esa fábrica, se impuso una batalla difícil, con el despido de los contratados y donde la empresa pudo mantener el puesto de los efectivos, imponiendo una división. Luego la patronal tuvo la "suerte" de una nueva la recuperación económica. Es decir la crisis no fue catastrófica, no se hundió la industria. Y en ese marco, este combate se imponía aplicar una de las máximas que Clausewitz consideraba muy importante: "En general, no solo un pueblo es invencible cuando combate por su libertad, sino también una derrota eventual, tras una batalla honorable, puede asegurar el inicio de una recuperación" (Karl Von Clausewitz "La campaña de 1812 en Rusia" Inédita Editores, Barcelona 2006). Nadie que haya vivido la digna y dura experiencia de lucha de los contratados de Iveco, puede negar el carácter "honorable" de ese combate, que aportó al desprestigio de la burocracia sindical y a la experiencia que un tiempo después permitió la recuperación del cuerpo de delegados en VW.
Abrevar en estas experiencias y sus dinámicas, es más que necesario, porque como afirmó Raúl Godoy acá "los ejércitos se construyen en tiempos de paz" o mejor dicho en la guerra de clases, de "pax" impuesta por la burguesía y la burocracia sindical y en esos tiempos lo que hay son "escuelas de guerra".
Como afirma este comentarista, desde el punto de vista burgués, la industria automotriz y autopartista (y su extensión al conjunto del complejo metalmecánico), volvió a convertirse en uno de los centros de gravedad de la provincia, junto con el campo, es decir el complejo agro-industrial.
Desde el punto de vista de las clases subalternas, la enorme concentración obrera de la industria automotriz y autopartista que, por ahora, "permite suavizar los desequilibrios sociales de la ciudad", es un punto necesario de concentración ya que está acumulando contradicciones enormes. Así como hoy es base de cierta estabilidad, es cada vez más exclusivamente dependiente de la exportación a Brasil, adonde envía un 80 u 85% de su producción, por lo tanto va encaminada ser fuente de desequilibrios sociales de la ciudad y la provincia, en el marco de la crisis mundial en curso.
Los miles de estatales y la juventud universitaria y secundaria, que viene de una experiencia muy interesante de lucha el año pasado, deben ser también, apuestas de construcción de "centros de gravedad" o bastiones que permitan darle fisonomía a una fuerza política y social con capacidad de dar batalla y posibilidad de triunfo, en el marco de la construcción de un "estado mayor" de la clase obrera a nivel nacional. La industria de la alimentación, por el peso de la misma en la provincia, concentrada casi en un misma empresa (Arcor) y por la experiencia nacional que se viene dando en el gremio de la alimentación, seguramente también jugará su rol.
La campaña electoral en curso, no es más que un medio, para avanzar en estas grandes tareas estratégicas en estos "tiempos de paz". 
Eventos como este, donde se pudo reflexionar sobre las batallas tácticas más inmediatas, como la electoral y estas grandes tareas estratégicas, permiten cierto optimismo de que se está en los inicios del camino correcto.



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