lunes, 17 de octubre de 2011

Trotsky y el 17 de Octubre (o lo impensable pensado)

"Se ha dicho, señores, que soy un enemigo de los capitales, 
y si ustedes observan lo que les acabo de 
decir no encontrarán ningún defensor, diríamos, 
más decidido que yo, porque sé que la defensa de los 
intereses de los hombres de negocios, de los industriales, 
de los comerciantes, es la defensa misma del Estado".  

Queríamos escribir unas líneas para este nuevo aniversario del 17 de octubre y éste post del "compañero" Manolo Bargue, nos facilitó las cosas. Es que el bloguero peronista vuelve nuevamente sobre la "realpolitik", las contingencias probabilísticas y el presunto antideterminismo agnóstico de la "filosofía peronista". Y también nos "desafía" a pensar lo impensable, para combatir la pereza intelectual y no cometer los errores del 45.
Pero, lamentablemente, si lo que se pretende es discutir con Trotsky, primero debería superar la pereza no ya de pensar, sino aunque sea de leer lo que ya estaba pensado, e incluso publicado.
Entendemos que es más fácil discutir con Codovilla, Ghioldi, Gino Germani u otros que intentaron de alguna u otra forma interpretar el "hecho peronista". Algunos en clave sociologista, en torno a la disposición de masas manipulables por el líder carismático y demagogo, con base en el atraso de una clase obrera nueva. Otros con el manual del pragmatismo estalinista en busca de la burguesía progresista, necesaria para el bloque de la revolución democrático burguesa que la "Historia" le imponía a la Argentina "cuasi-feudal". O aquellos que, basados en la "hipótesis de Justo", esperaban la modernización liberal del país a la que solo había que agregarle algo de inclusión social.
"Ortodoxias" deterministas social-liberales o estalinistas que políticamente las ubicaron capitulando a uno u otro bando burgués, con la Unión Democrática o más tarde con el mismo peronismo. En el caso del stalinismo criollo, el tránsito fue desde el famoso folleto donde "don" Vittorio llamaba a "Batir al naziperonismo", a la adaptación al movimiento, pasando obviamente por la "vieja táctica probada" (como abiertamente capituladora), del "apoyo a las medidas progresivas y el rechazo a las reaccionarias".
Pero el hereje y heterodoxo de Trotsky, que en el temprano siglo XX, se había animado a pensar y a pronosticar la posibilidad de la "revolución contra El Capital", es decir a pensar lo impensable, ya había dicho esto, unos años antes:
“En los países industrialmente atrasados el capital extranjero juega un rol decisivo. De ahí la relativa debilidad de la burguesía nacional en relación al proletariado nacional. Esto crea condiciones especiales de poder estatal. El gobierno oscila entre el capital extranjero y el nacional, entre la relativamente débil burguesía nacional y el relativamente poderoso proletariado. Esto le da al gobierno un carácter bonapartista sui generis, de índole particular. Se eleva, por así decirlo, por encima de las clases. En realidad, puede gobernar o bien convirtiéndose en instrumento del capital extranjero y sometiendo al proletariado con las cadenas de una dictadura policial, o maniobrando con el proletariado, llegando incluso a hacerle concesiones, ganando de este modo la posibilidad de disponer de cierta libertad en relación a los capitalistas extranjeros...(León Trotsky, La industria nacionalizada y la administración obrera)
Y en otra parte, con respecto a los sindicatos, “El gobierno de los países atrasados, o sea coloniales o semicoloniales, asume en general un carácter bonapartista o semibonapartista. Difieren entre sí en que algunos intentan orienatrse hacia la democracia, buscando el apoyo de obreros y campesinos, mientras que otros implantan una cerrada dictadura policíaco militar. Esto determina también la suerte de los sindicatos: o están bajo el patrocinio especial del estado o sujetos a una cruel persecución. Este tutelaje del estado está determinado por dos grandes tareas que éste debe encarar: en primer lugar, atraer a la clase obrera, para así ganar un punto de apoyo para la resistencia a las pretensiones excesivas por parte del imperialismo y al mismo tiempo disciplinar a los mismos obreros poniéndolos bajo control de una burocracia." (León Trotsky. Los sindicatos en la era de la decadencia imperialista)
En el discurso que citamos encabezando el post, para algunos el "discurso maldito" del relato peronista, en tanto pretendido movimiento nacional-popular y para otros la verdadera esencia del programa peronista, JDP afirmaba. 
"Las masas obreras que no han sido organizadas presentan un panorama peligroso, porque la masa más peligrosa, sin duda, es la inorgánica (...)
"Por cada huelga producida naturalmente, hay cinco producidas artificialmente, y ellas lo son por masas heteróditas, que tienen dirigentes que no responden a la propia masa. En permitir y aun en obligar a los gremios a formar sindicatos, radica la posibilidad de que los audaces que medran a sus expensas puedan apoderarse de la masa y obren en su nombre en defensa de intereses siempre inconfesables (…).

"La posguerra traerá, indefectiblemente, una agitación de las masas, por causas naturales; una lógica paralización, desocupación, etcétera, que combinadas producen empobrecimiento paulatino. Ésas serán las causas naturales de una agitación de las masas, pero aparte de estas causas naturales, existirán también numerosas causas artificiales, como ser: la penetración ideológica, que nosotros hemos tratado en gran parte de atenuar; dinero abundante para agitar, que sabemos circula ya desde hace tiempo en el país, y sobre cuyas pistas estamos perfectamente bien orientados; un resurgimiento del comunismo adormecido, que pulula como todas las enfermedades endémicas dentro de las masas; y que volverá, indudablemente, a resurgir con la posguerra, cuando los factores naturales se hagan presentes".
"Por eso creo que si yo fuera dueño de una fábrica, no me costaría ganarme el afecto de mis obreros con una obra social realizada con inteligencia. Muchas veces ello se logra con el médico que va a la casa de un obrero que tiene un hijo enfermo, con un pequeño regalo en un día particular; el patrón que pasa y palmea amablemente a sus hombres y les habla de cuando en cuando, así como nosotros lo hacemos con nuestros soldados. Para que los obreros sean más eficaces han de ser manejados con el corazón. El hombre es más sensible al comando cuando el comando va hacia el corazón, que cuando va hacia la cabeza. También los obreros pueden ser dirigidos así. Sólo es necesario que los hombres que tienen obreros a sus órdenes, lleguen hasta ellos por esas vías, para dominarlos, para hacerlos verdaderos colaboradores y cooperadores (...)
En en el análisis del Trotsky mexicano, había algunas claves para entender la dinámica social y de dominación política de América Latina y a fenómenos como el mismo peronismo.
El "discurso del miedo" del General frente a los dueños del país, confirma esas caracterización de LT. La experiencia del cardenismo, le había permitido ver los posibles "sui generis", impensables de una formación social concreta como la de Latinoamérica.
No es nuestra intención minimizar el peso político de un movimiento que, después de todo, marcó la historia del país de los últimos 65 años. Pero tampoco aceptar el mito de que era "impensable", ya que no sólo era "pensable", sino incluso hasta "combatible" desde un punto de vista de clase, si las direcciones del movimiento obrero (socialistas, estalinistas, sindicalistas y lo que quedaba del anarquismo), no se hubiesen basado en "filosofías de la historia" que las llevaron a la pasividad ante el surgimiento del peronismo y al lado equivocado de la trinchera. Los por qué de esta relación de fuerzas en el seno del movimiento obrero, remiten a una historia, esencialmente internacional de más larga data, que no podemos abordar aquí. 

En el relativo "vacío hegemónico" en el escenario internacional, producido por la retirada del viejo imperio inglés y el "todavía no" del imperialismo norteamericano, está la base de la "guapeada" de Perón y el mito de su "antiimperialismo". En los necesarios cambios de la estructura económica, producido por la crisis del 30 y luego por la guerra, que imponían cierta sustitución de importaciones, están los fundamentos del mito de su "industrialismo de liberación nacional". La división que generó en las clases dominantes ligarse a uno u otro imperio, jugó su rol en la relativa autonomía del estado en los orígenes del peronismo. En la necesidad de contención de una nueva clase obrera, que había protagonizado la gran enorme huelga 36 y había desarrollado nuevas organizaciones sindicales y se imponía en la vida política nacional; y en el apoyo sobre ésta para regatear con el imperio, está la base de la regimentación del movimiento obrero, con la extensión de su organización dependiente del Estado y del "mito" del "primer trabajador" o del "peronismo pro-obrero".
El desarrollo posterior de los acontecimientos, es decir los devenires del segundo gobierno, permitieron confirmar los límites fenómeno peronista.
El síntoma de que "En el aciago invierno de 1952 y teniendo por marco los funerales de Evita, los argentinos debieron consumir un pan más negro, elaborado con mijo, escaseó la carne y se volvieron frecuentes los cortes de luz."(Juan Carlos Torre), demostraba una crisis en puerta.
Y ante la crisis, la opción del "movimiento impensado", fue la de manual de todo gobierno burgués: el giro a la inversión extranjera y la productividad, garantizar las ganancias y los negocios. La entrega en concesión de más de la quinta parte de las tierras de la provincia de Santa Cruz (ejem...), a la Standar Oil, fue emblemática del "giro de Salerno" del movimiento nacional. 
"El lema argentino de la hora ha de ser producir, producir, producir (...) El pueblo es el encargado de producir. El justicialismo sólo puede asegurar una justicia distributiva en relación con el esfuerzo y la producción".(JDP, citado por J.C. Torre). 
El "nacionalismo" y el "populismo" limitados per se, comenzaban su crisis bajo la cruda realidad de su propia impotencia.
Las huelgas, omitidas en la Constitución del 49 y las comisiones internas, el verdadero "hecho maldito" del movimiento peronista, a tal punto que nunca fueron reconocidas por su legislación laboral, fueron las trincheras de la Resistencia obrera, que a decir verdad ya había empezado para esta época. Y era la continuidad de luchas que la misma clase obrera dio durante los años peronistas "La vigencia efectiva de estos mayores niveles de protección laboral fue asimismo el resultado de las luchas emprendidas por los trabajadores organizados, las cuales en muchos casos se proyectaron más allá de las iniciativas del gobierno, llegando incluso a entrar en colisión con él".(Louise Doyon, La formación del sindicalismo peronista)
Considerado bajo esta luz el peronismo fue en cierto sentido, para los trabajadores, un experimento social de desmovilización pasiva. En su retórica oficial puso cada vez más de relieve la movilización controlada y limitada de los trabajadores bajo la tutela del Estado...Este aspecto cooptativo del experimento peronista se reflejó en la consigna fundamental dirigida por el Estado a los trabajadores en la época de Perón para exhortarlos a conducirse pacíficamente: ‘De casa al trabajo y del trabajo a casa’"(Daniel James, en Los Años peronistas)
El General que en 1944 ya tenía el "agitómetro" y sabía medir cuál era la agitación "natural" de las masas y cual era la "artificial", durante su segundo gobierno, "determinado" (ay!) por las nuevas condiciones internacionales, de clara hegemonía del imperialismo norteamericano y los propios límites internos de su proyecto económico - político, sentenció que cualquier agitación que se negara a producir, producir y producir o pretendiera mantener el nivel salarial era excesiva y... "artificial".
El resto es historia conocida, huir para "evitar un derramamiento de sangre", que en criollo significaba negarse bajo cualquier punto de vista a armar a los obreros, ya que las armas, entre otras cosas, podrían llevarlos a "agitaciones artificiales".
El golpe, paradójicamente lo resguardó políticamente, para volver 20 años después a brindar nuevamente sus servicios, en la guerra de clases que estaba en curso. Esta vez comenzando el "derramamiento de sangre" (López Rega y la Triple A) que después continuó el golpe. Y su última "genialidad estratégica" (parafraseando al Turco Asís), lo salvó de Junio-Julio y de la experiencia histórica del movimiento obrero, de alguna manera puede decirse que "dio la vida por la causa".
"Pensar lo impensable" hoy, cuando la clase obrera se recupera social y subjetivamente de los años de la restauración (en la que algo tiene ver el peronismo!) es luchar contra este "determinismo reformista" y por una perspectiva estratégica superior a las mezquinas utopías que pretenden "humanizar"  o "armonizar" al capital...es decir contra el legado ideológico del peronismo que hoy se intenta revivir farsescamente.

11 comentarios:

  1. qué análisis tan pobre y sesgado!
    me conforma saber que en la izquierda hay intelectuales aunque sea un poco más lúcidos que esto.

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  2. Un buen análisis...que no extrae las conclusiones pertinentes.
    La caracterización de Trotzky, no muy detallada, por cierto, puesto que le faltó tiempo para completarla, claramente menciona: "o maniobrando con el proletariado, llegando incluso a hacerle concesiones, ganando de este modo la posibilidad de disponer de cierta libertad en relación a los capitalistas extranjeros."
    Este margen de maniobra, que una fracción del capital (el "nacional", en términos del propio León) aspira a conquistar, en alianza (temporal y contradictoria, como cualquier otra) con el proletariado, es también margen de maniobra para el proletariado, para quién la consecución de sus objetivos de máxima no impide - midiendo la siempre cambiante correlación de fuerzas - aprovechar la contradicción al interior del capital en beneficio de mejoras parciales.
    Suponiendo, en esta amable discusión, que nadie estará en contra de levantar alguna conquista en el camino hacia la más deseada de ellas.
    Saludos.

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  3. Udi, lo que traes a discusión tiene enormes consecuencias estratégicas. Conquistas parciales dentro de los marcos del capitalismo pueden volverse en contra de la clase trabajadora si fortalecen direcciones cuyo objetivo no es revolucionario sino burgués o reformista. Las conquistas bajo el primer gobierno peronista sí que se volvieron en contra cuando Perón firmó el decreto para armar la triple A, o cuando Menem vino a hacer su "revolución productiva". Si no quiere verlo con el peronismo, puede recurrir a los partidos socialistas europeos, que obtuvieron conquistas 10mil veces mejores que peronismo, pero después ahogaron revoluciones, en los noventa entregaron la mayoría de las conquistas que había al capital... y para no desviarse de ese camino están ahora con tijera en mano hundiendo en la miseria a millones de españoles y griegos... ya se hizo en este blog una buena analogía entre la socialdemocracia alemana y el peronismo.

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  4. Cecilia: la condición de "posibilidad" no implica ineluctabilidad. En la relación dialéctica entre las clases, sus enfrentamientos estructurales o sus alianzas coyunturales en función de la relación de fuerzas, el proletariado y sus clases aliadas "pueden" aprovechar la debilidad estructural del capital vinculado al mercado interno en su disputa con aquella fracción orientada hacia la exportación para obtener mejoras y fortalecerse en vista a una posición superior desde la cuál continuar la lucha.
    El peronismo, como proyecto burgués, propone la conciliación de las clases, en aras de consolidar la dominación del capital. Pero entenderíamos muy mal al capital si creemos que su objetivo es la consolidación de su dominio social. Este es un medio, el objetivo - siempre lo fue - es la maximización el beneficio. Ocurre que éste objetivo según si su producción se vuelca al mercado interno o no, puede desarrollar o retardar el desarrollo de las fuerzas productivas. El interés del proletariado es su desarrollo (no cualquiera, por supuesto), por tanto, ante una situación en la que un proyecto propone (y va cumpliendo) parte de este programa y otro bloque burgués anuncia políticas que llevan hacia su retroceso, la opción es clara.
    Ahora bien, antes que me digan que es una "falsa opción" quisiera que me expliquen porqué sería contradictorio con una lucha prolongada por una construcción política emanada de los propios trabajadores.
    La realidad indica que la opción revolucionaria no está en la agenda de la clase obrera, al día de hoy. También muestra que tibias reformas cuentan con un aval muy importante. Quizás haya que pensar en que la llegada del agua y la cloaca al barrio dónde vivo hace a la calidad de vida y a la supervivencia de mis hijos, datos muy concretos y acuciantes que parecen tener preeminencia frente a hipotéticos futuros libres de dominaciones burguesas.
    Invito entonces a pensar, dialogar y discutir, el recurso a las citas de autoridad me aburre.
    Saludos

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  5. Udi: la única forma de maximizar los beneficios en el capitalismo es por medio del dominio social. Un dominio lo más consolidado posible. De ahí que las conquistas de la clase trabajadora (desde la jornada de 8hs. en adelante) hayan sido obtenidas por medio de la más fuerte lucha de clases, y no por algún proyecto de reformar o humanizar al capital...

    Por otra parte, con el argumento de que habría siempre dos fuerzas o bloques enfrentados que desarrollan o no “las fuerzas productivas”, usted nos invita a optar por lo que sería “el menos malo”: el que las desarrolle las fuerzas productivas vía “mercado interno”.
    Además de que este esquema es de una generalidad pasmosa, la verdad es que “el modelo” kirchnerista tiene muy poco de “mercadointernista”. O si tiene algo...viene acompañado de la sumisión de los recursos estratégicos del país (petróleo, minería, etc.) y el mantenimiento del dominio de los monopolios imperialistas (con mencionar el rubro automotriz supongo que alcanza).

    Por otra parte el peronismo no es “una construcción emanada de los propios trabajadores”. Más bien es una construcción vertical, desde el Estado –por algo Perón los estatizó allá en su momento-, donde entonces los trabajadores deberían ser nomás “la columna vertebral” pero nunca su “cabeza dirigente”...
    Ud. nos dice que las reformas “cuentan con un aval importante”. ¿Pero será posible que haya más reformas viendo la magnitud de la crisis económica internacional?
    Los kirchneristas pretenden que Europa (Grecia, España, etc.) sería “una muestra del pasado Argentino”, en referencia al 2001. Yo más bien creo que la crisis en Europa (y tb en los EEUU) muestra lo que se viene acá también: crisis económica, despidos, ajustes y demás. Y para eso, Udi, para mantener “la rentabilidad”, tendrán (los peronistas en el gobierno) que atacar las conquistas obreras, tal como lo hicieron en los ’70 (¿recuerda el Rodrigazo?). Y las respuestas a las luchas obreras serán las represiones... justamente para mantener el “control social”.

    Ya sin crisis los últimos dos años lo vimos acá: ¿o cómo se respondió ante la organización y lucha de los precarizados del FFCC Roca, al reclamo de tierras de los Qom, a conflictos obreros como el de Kraft-Terrabusi? ¿Y en Santa Cruz, y en Jujuy? Si con altas tasas de ganancias estos años no se revirtió la precarización laboral y el empleo en negro, dudo mucho que se venga ahora un “tiempo de reformas” peronistas con apoyo de masas...

    DP

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  6. DP:
    El dominio que la clase dominante ejerce sobre las subalternas puede reforzarse, endurecerse y llegar al fascismo, pero eso no asegura la maximización del beneficio, que deriva de la conjunción de ese elemento con el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, puesto que si no el esclavismo en el Sur de los EEUU hubiese generado un excedente de capital que habría permitido ganar la guerra contra el norte, por ejemplo.
    En este caso los trabajadores del norte aportaron (no de buen grado) su cuota de plusvalía para liberar una masa de nuevos trabajadores, que vinieron a concurrir al mercado, ya como mano de obra libre, presionando a la baja sobre los salarios. Diría la teoría. Sin embargo la realidad, que se comporta de modo aberrante, indica que se inició allí un período de expansión capitalista liderado por la burguesía del norte, que se apropió de su mercado interno, desplazando a la competencia del capital inglés. Grant, general victorioso en la guerra y luego presidente, lo dice mejor acá: http://www.cseuskadi.org/documentos/Cooperacion_ED-HistoriaMuerteTemprana.pdf
    En consecuencia el dominio social es un medio que a veces es determinante, y en otras ocasiones no. La maximización del beneficio es el objetivo del capital, y la lucha de clases – en función de la relación de fuerzas – le impone nuevas condiciones: jornada de 8 horas, por ejemplo, que obligan al capital a introducir mejoras técnicas para compensar el descenso de la tasa de ganancia y poder relanzar con éxito el ciclo D-M-D’.
    Como esto se hace largo, voy a fragmentar en varios comentarios.
    Saludos

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  7. DP:
    No “siempre” existen dos fuerzas, bloques o fracciones enfrentadas. Nunca dije eso. Dije, y reitero, que la fracción del capital vinculada al mercado interno tiene por razones de escala, tecnología, capacidad de financiamiento, costos sistémicos y otras una posición de debilidad relativa frente al capital transnacional. Desde el punto de vista de la correlación de fuerzas, esta debilidad le hace necesario ceder concesiones al proletariado, que no sólo es su fuerza de trabajo, sino también su primer consumidor. Ford, al respecto, tenía algo que decir: http://www.biografiasyvidas.com/monografia/ford/ford_t.htm
    Por otra parte, estimado, creo haber mantenido hasta aquí el nivel de la discusión sin recurrir a ningún epíteto. Definir, por su parte, que presento un “esquema de una generalidad pasmosa” es poco respetuoso, amén de poco atento a la lectura de lo que digo: ”el proletariado y sus clases aliadas "pueden" aprovechar la debilidad estructural del capital vinculado al mercado interno en su disputa con aquella fracción orientada hacia la exportación para obtener mejoras y fortalecerse en vista a una posición superior desde la cuál continuar la lucha.”
    El grado de “mercadointernismo”, acompañado de sumisión, y el grado de ésta – de existir – es material de discusión, usted lo acepta. Pero, una discusión por “grados”, no es la que aquí planteamos. Es decir, a la afirmación central respecto a las contradicciones al interior de la clase capitalista, y la posibilidad que eso abre para mejorar la condición relativa de las clases subalternas no pudo usted refutarla.

    Dice usted, estimado DP, que el peronismo no es una construcción emanada de los propios trabajadores, y lo entrecomilla. No sé porqué hace usted eso, dado que nunca dije que lo fuera. Antes bien, lo que dije es que dado que el interés de los trabajadores es el desarrollo de las fuerzas productivas (no cualquiera) me parece claro que es mejor una opción que las desarrolle antes que la que propone retrocesos, y – entonces - ”quisiera que me expliquen porqué sería contradictorio con una lucha prolongada por una construcción política emanada de los propios trabajadores.”
    Esto último, si mal no entendí, constituye una de las dos ideas más importantes del programa del FIT. ¿No es así? Con la cuál, me apresuro a afirmar, estoy plenamente de acuerdo.
    Por último se pregunta usted si será posible que haya más reformas. Y se responde, haciendo especulaciones respecto a crisis europeas y su inevitable correlato en nuestro país. Al respecto, y para no abusar de la gentileza de nuestro anfitrión que ejerce el violento oficio de la crítica, me permitiré pedirle unos minutos (pocos) de atención a un post que colgué hace ya unos meses en mi blog, que se titula (modestamente) “Los límites del capitalismo argentino”, acá; - http://udi414.blogspot.com/2011/02/los-limites-del-capitalismo-argentino.html
    ¡Saludos!

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  8. Interesante análisis pero de alguna forma comete yerros de historicidad. Si la "Historia" le imponía a la Argentina "cuasi-feudal" el imperativo de la inclusión social, Perón lo logra a su manera. No existía una masa obrera por entonces a no ser las metropolitanas. Pretender armar ese incipiente polo obrero en una Argentina "cuasi-feudal" es una contradicción.
    Sin embargo acierta cuando se mete en la cabeza milica del Viejo. De hecho él prepara el despegue para el desarrollismo de frondizi posterior. Su arte consistió en practicar la inclusión social de una forma ¿pacífica? "sin derramamientos de sangre".
    También acierta con lo de las huídas, la cañonera paraguaya primero, la de su muerte y la Chabela después. No puede haber un movimiento comunitarista que abarque todo el universo, las diferencias sociales (de clase) tarde o temprano se terminan imponiendo al hambre, tampoco ocurre siempre que "El hombre es más sensible al comando cuando el comando va hacia el corazón, que cuando va hacia la cabeza." De la inteligencia rescatada de las necesidades básicas insatisfechas nace la diferencia y cuando surge hace implotar a los diversos peronismo, para entonces la cañonera, el cajón o el helicóptero son las herramientas necesarias para la justificación y la victimización
    Es un problema de territorios políticos y de soberanías.
    El caso de Cristina es muy particular, ha extendido su tiempo mas allá de lo históricamente o coyunturalmente permitido y corre serios riesgos que la fase de la cañonera no llegue a suceder. En ese caso estaremos ante serios problemas, otra vez el PJ nos enrrostrará la resolución de su interna a nosotros que no tenemos nada que ver

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  9. Ajá. La discusión sin apelaciones a las citas de autoridad no parece ser muy apreciada.
    Bueno, saludos !

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  10. Esto me asustó mucho: que algun grupo o grupos pueda "apoderarse de la masa" y asi "obrar en su nombre en defensa de intereses siempre inconfesables".

    ¿Puede o no puede pasar eso?

    ¿Algun ejemplo?

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  11. el poder se ejerce antigravitacionalmente. es decir, los centros de poder activan sobre los desposeidos de maneras muy misteriosas.

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