martes, 27 de noviembre de 2012

Malerba, Dios y el Diablo (Guillermo Saccomano)

Villa Gesell
Un duro no se retira, dice Dante. Lo retiran. Y precisa: de Malerba, hablo. En los setenta, a mediados de los setenta, se vino Malerba a la Villa. Vino y compró un balneario por el sur: el Bora-Bora. La tela toda junta la puso, de una. Nadie le preguntó de donde procedía. Tampoco nadie se iba a animar a preguntarle. Su fama puede ser una respuesta.
Dicen que una mañana de ese invierno la policía le rodeó el balneario. Que había guardado unos erpios que rajaban después de la batalla de Monte Chingolo. Pudo ser, por qué no. Nunca sabremos la verdad. Y menos por boca de Malerba. No me caso con ninguno, decía Malerba. Todos me pretenden, se reía con un whisky en la barra de Poker. Porque Malerba no era de venir mucho a Moby. Le tiraba más la onda whiskera de Poker que la onda pub jipona de Moby. Pero no quiero desviarme. Y sigue: De Malerba se ha dicho que trabajó para la derecha sindical y también para los marinos de la base de Mar del Plata. Podés estar del lado de Dios, sabe decir Malerba, pero no te olvides que Dios inventó el infierno, así que no te hagas el escrupuloso si pinta transar con el Diablo. Cuando vino la democracia la cana le cayó otra vez en el balneario. Fierros le encontraron además de frula. Y eso que parecía retirado. Jubilado, decía él. Estoy jubilado. Antes que me den de baja, me jubilo. Eso decía, pero como dice Dante que también le escuchó decir a Malerba, un pesado no se retira y entonces pasa lo de Pedroza. La piba de Pedroza, de Luz hablo. El Napia, el diler, le contagia la peste a la piba. Y Pedroza lo contrata a Malerba. Nadie se tragó lo del suicidio del Napia. Y tampoco nadie le va a preguntar a Malerba si tiene que ver con el asesinato del pendejo. Hoy por hoy, para sobrevivir, a un jubilado le resulta imposible sin una changa, dice Dante que dice Malerba.

Guillermo Saccomano.  "Cámara Gesell". Planeta. 2012

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