sábado, 26 de julio de 2014

Números y "rojos" (sobre el Dr. Artemio y sus dibujos)



Llegó nomás la respuesta deldibujador oficial. Pobre respuesta, como era de esperar, salvo el libre discurrir “aire y sol” del kirchnerocharcomenemismo, sobre números generales del Ministerio de Trabajo. El “argumento” es el cuestionamiento a un informe que tomamos de un artículo de “El Estadista”, frente a la imposibilidad de una medición seria por la destrucción de las estadísticas nacionales, que parece que ahora se están reconstruyendo a la medida del FMI; para contraponer a las mentiras oficiales y acercarse a la realidad. Pero no lo hace refutando ese informe y brindándonos datos del  gran crecimiento del salario y de la economía, sino posteando otro donde se habla de empleo estatal con conclusiones ideológicas opuestas a nuestras propuestas. No dice nada de los otros datos citados y pretende haber ganado la “lucha de fuentes”. Un detalle que nos marcó el compañero Agustín Comas: el informe del Ministerio que cita AL, se menciona el conflicto de la "empresa autopartista Lear de Escobar" (SIC); la planta de Lear está en Pacheco, en Escobar hay un planta de Lear que está en la AOT. Un mapa y brújula para las “fuentes”.
La caída de la actividad y las tendencias recesivas son evidentes, así como el retroceso del salario, que el mismo AL reconoce afirmando que las paritarias se cerraron por debajo de la inflación (aunque, a fuerza de recesión, apuesta a que no supere el 30 anualizado, muy difícil) Algunos ejemplos ilustrativos de sus efectos: Además de los actuales conflictos en Lear por más de 200 despidos (de los cuales se reincorporaron  hasta ahora 50), el reciente de Gestamp, por 67 despidos o los números variables de las suspensiones que rondan los 10 mil o 15 mil, según declaraciones de los propios dirigentes sindicales; hubo recientemente conflictos por despidos en otra importante cantidad de empresas. La gráfica RR Donnelley presentó un preventivo de crisis y se propone despedir a más de 123 trabajadores; Quickfood - Paty, comunicó a la Bolsa que se había desprendido de 168 empleados, que no serán re-ubicados en su mudanza de Martínez a San Lorenzo, Santa Fe; los trabajadores de la empresa Emfer (Cirigliano) denuncian vaciamiento y recientemente el despido de 40 trabajadores; la alimenticia Calsa en la zona sur del gran Buenos Aires despidió a 60 trabajadores y luego de 60 días de paro, se reincorporaron 40. El 2 de julio la multinacional Visteon anunció el cierre de su planta de Quilmes se propone despedir a 240 trabajadores (la medida se suspendió por tres meses). La Cerámica Neuquén cerró su fábrica y los 140 trabajadores la pusieron a funcionar bajo gestión obrera. En Córdoba la metalúrgica Weatherford de Rio Tercero, despidió a 62 trabajadores; y la autopartista Valeo en la capital de esa provincia está en conflicto por el despido de 59 (hoy en conciliación obligatoria). Sólo algunos ejemplos relevantes.
Las suspensiones son al 75% del salario normalmente, lo que en los hechos es una rebaja mayor por la privación de las horas extras que son parte del salario; y las propias patronales reconocen despidos por goteo o no renovación de contratos, no reconocidos como despidos, pero que son en realidad despidos encubiertos. 
Y vale la pena recordar que los jubilados, recibieron hasta ahora el 11%, cuando se los propuso como ancla para contener los salarios.
Pero AL además NO responde los dos argumentos más importantes: a) la calidad de la conflictividad actual y b) copia al (des) informe del MTSS que habla de “una disputa de la comisión interna con la dirección del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata)”, para el caso Lear (en la que no pega ni donde queda).
En el primer caso por lo que señala Julia Campos sobre la acción disciplinante de las suspensiones y los despidos, para la acción sindical, no solo de los afectados, sino para los que se mantienen trabajando.
Pero además, y esto se relaciona con lo segundo, si el sindicato actúa en clara connivencia con la patronal, armando la lista de despedidos, expulsando a la Comisión Interna, con métodos ilegales y patoteriles; y todo avalado por el Ministerio, la resistencia se vuelve necesariamente más dura y profunda. No hubo una “disputa” de la CI con el SMATA, hubo un plan y un ataque ilegal (como lo demuestran los cinco fallos judiciales contra LEAR y a favor de los delegados, que son en hechos también fallos contra SMATA) de la empresa y el SMATA, para destituir a la comisión interna que se opone, junto a los trabajadores, a que frente a la primera baja en las ventas, los que paguen sean los trabajadores con suspensiones masivas, que luego se convierten en despidos.
Todo el dibujo del dibujador oficial, es una gran pantalla, para justificar y esconder el accionar de una empresa multinacional buitre y una mafia sindical que fue cómplice del desmantelamiento industrial durante el llamado “neoliberalismo”, y ahora pretende volver a cumplir el mismo papel de la mano de los "nacionales y populares". 

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