lunes, 21 de julio de 2014

SMATA: palabras más, palabras menos (hoy el post lo hace Ricardo Pignanelli)


PALABRAS MAS, PALABRAS MENOS
Audio de entrevista a Pignanelli en el programa "Toma y Daca" de Radio América, el domingo 20/7 donde, entre otras cosas, se jacta de que "no quedan delegados de izquierda en las fábricas donde está SMATA", y se vanagloria de que en Gestamp, luego de los despidos se "logró" aumentar la productividad un 20%. En los comentarios del post anterior donde subimos este mismo audio hay una respuesta a sus mentiras escandalosas. Aunque algunas de las verdades que dice son una autodenuncia. Ver acá su historia en LEAR


LOS METODOS DE LA MAFIA
Imagen de un "afiche" pegado dentro de la fábrica Volkswagen de Pacheco, donde se "marca" y se escracha a los delegados que no responden a la conducción gremial. Con una leyenda de tono bíblico que comienza con un "Malditos aquellos...", con el mejor estilo mafioso "a lo Triple A", en el método de marcar a sus enemigos.



MEMORIA

Acto de campaña del FPV en 2013. Entre los que acompañan al mafioso están: Juan Cabandié; Carlos "antipiquete" Kunkel; la representante de las terminales multinacionales que ocupa un cargo llamado secretaría de industria (debe ser porque es una secretaría DE LOS industriales en el gobierno), Débora Giorgi; uno de los pre-candidatos del kirchnerismo (que algunos consideran el más "progre"), Agustín Rossi; otro de los pre-candidatos del kirchnerismo que es Verde en el doble sentido, por sojero y por la Verde de SMATA, Julián Domínguez.


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Dice Ricardo Carpena en Clarín del 21/07: "En la reunión donde Caló pareció combativo también se habló de la amenaza de la izquierda en los gremios, un fantasma cada vez más tangible en conflictos como los de Lear: la dirigencia de SMATA organizó el jueves pasado una asamblea de dudosa legitimidad para desplazar a los cinco delegados combativos de esa fábrica. Para eso, hizo desviar un ómnibus que trasladaba a trabajadores de la autopartista hacia la sede del sindicato, donde, sin discusión alguna ni la presencia de los delegados cuestionados, los suspendidos ni los despedidos, se votó la separación de esos representantes que habían sido reelegidos en noviembre por el 70% de los operarios.

Esa asamblea careció de sutilezas. Cuatro trabajadores que se habían negado a esa convocatoria fueron despedidos por la empresa. Pese a que la ley prevé que “el delegado cuestionado deberá tener la posibilidad cierta de ejercitar su defensa”, la comunicación oficial del encuentro les llegó 24 horas después de realizada a los delegados de Lear.

Todo para contribuir a esa “asamblea sin debate” de la que se jactó el líder de SMATA, Ricardo Pignanelli, como consta en una grabación que circula con mucha mayor práctica democrática. Ya era una frase para la historia, pero el dirigente se esmeró en mejorarla: ayer, en el programa de radio “Toma y daca”, decretó con orgullo que “ya no quedan delegados de izquierda en las fábricas donde está el SMATA”. 


Dice Horacio Verbitsky en Página 12 del 20/07: "Al anotarse ahora a la zaga de Moyano y Barrionuevo, lo que queda de la CTA no mejorará la coherencia entre sus definiciones políticas y su práctica gremial, pero tal vez abra espacio para el crecimiento de un sindicalismo de base en el que abreva la izquierda con flamante representación legislativa. Si frente a las medidas de lucha que ese nuevo sindicalismo, integrado en buena medida por jóvenes que consiguieron sus empleos con la recuperación de la última década, los grandes sindicatos optan por un maccartismo retro modelo 1974, como el que exhibió Pignanelli al objetar la presencia de diputados y militantes por los derechos humanos en las actividades por la conservación de puestos de trabajo, y si el Secretario Berni borra con el codo las normas que Néstor Kirchner estableció hace diez años, por las cuales la policía no puede portar armas de fuego en el control de manifestaciones políticas y sociales ni dispersar una multitud disparando balas de goma, será más difícil explicar por qué el kirchnerismo no debería tomar en cuenta a Sergio Massa ni a Daniel Scioli entre las opciones para 2015. Este es un fracaso compartido entre el gobierno y las fuerzas sindicales que lo apoyan".

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